Psicología

¿Caballo de Troya?

Rocío Espinosa. 
Antequerana de sentimiento, sampedreña de nacimiento. Psicóloga sanitaria por vocación, me apasiona mi profesión. Soy paciente, sensible, optimista, sociable.

En algún momento habrá planes que no salgan como tenías previsto, habrá cosas que te salgan mal, habrá personas que te decepcionen o te traicionen.

Esto nos puede pasar , y nos ha pasado. A veces hemos visto una señal y lo hemos intuido, otras en cambio ni lo hemos olido. Algunas personas son capaces de asimilarlo, aprender de ello y actuar con cautela, sin embargo el problema está cuando otras dan por hecho que todas las personas son culpables hasta que no se demuestre lo contrario, dando lugar a la desconfianza crónica.

¿Cuáles son las peculiaridades de las personas mal pensadas?

– Tienden a poner etiquetas: “todos los hombres son iguales”, “todas las mujeres son unas interesadas”…
-Suelen descalificar con facilidad: “ese no sabe nada”, “ese no me gusta”…
– Son muy observadores y con buena memoria: viven buscando el error. “Hace 3 meses a las 7 de la tarde me dijiste…”, “veo que te has cambiado de reloj… ¡claro, se ve que tienes dinero para estar cambiando continuamente!”.
– Evitan la intimidad: no se abren, levantan un muro y, si cuentan algo íntimo, se arrepienten al segundo. “Ahora lo utilizará en mi contra”.
– Sentido oculto a todo: “Hola, ¿cómo estás? (¿Qué querrá decir? Está claro que es para sacarme que estoy mal).

¿Por qué hay personas que desconfían de todo y de todos?

– Educar en la desconfianza: hay padres que enseñan que las personas son como un Caballo de Troya, tienen algo oculto, creando a sus hijos expectativas sobre la maldad del mundo, sobreprotegiendo.
– Carencia de apego y afecto en la infancia: padres que no son afectivos, no cumplen sus promesas… provoca inseguridad, que se traduce en desconfianza.
– Experiencias en la vida: si el número de fracasos, engaños y traiciones es alto, es más probable que nos convirtamos en desconfiados.
– Inseguridad y baja autoestima: miedo a no ser capaz de defenderse.

Consecuencias de la desconfianza:

 -Estar siempre en alerta esperando una catástrofe nos produce malestar y sufrimiento.
-La desconfianza nos lleva a no poder tener relaciones profundas y buenas con nadie, si no compartimos información personal por miedo a que la puedan utilizar en nuestra contra, esa persona tampoco se expresará con nosotros y la relación será superficial. Comienza el círculo vicioso en el cual la persona desconfiada se reafirmará en su creencia de que esa persona no es de fiar.

¿Qué puedo hacer para confiar?

No generalizar. Si alguien nos falló, no debemos pagarlo con otra  persona nueva que llegue a nuestra vida.
No consiste en ser temerario. Tener precaución de forma puntual, por ejemplo, leer un contrato exhaustivamente, está bien.
Aceptar que hay cosas que no van a salir bien en la vida.
Darnos tiempo y dar tiempo a los demás. No desconfiar desde el inicio, tratar de esperar un tiempo prudente sin juzgar qué va a ocurrir.
Desconfiar de todo el mundo no va a evitar que nos puedan fallar, pero sí nos aleja de gente que merece realmente la pena conocer.
Ser honesto y transparente, partamos desde 0 con la persona nueva que llega a nuestra vida.
Todos cometemos errores. Nosotros tampoco hemos estado a la altura de las circunstancias en otras ocasiones.
Existen personas que nos sorprenden para bien, rompen los esquemas.

¡Recuérdalo!