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Muévete

Soy técnico deportivo, especialista en atletismo y natación profesional. Entrenador personal certificado y actualmente coordinador en “Radsport La Quinta”. ¿Te atreves a ponerte en forma y divertirte mucho? Soy tu mejor opción.
Puedes encontrarme en @jf__training

¿Qué fue del dulce arte de no hacer nada y del disfrutar de los hobbies? Toda la vida deseando tener unos días para quedarte en casa sin hacer nada y ha sido llegar el coronavirus y a todo el mundo le da por ponerse a hacer ejercicio como si los hubieran convocado a los ya cancelados Juegos Olímpicos. En cambio, a ti no te apetece moverte. Nada de nada. Lo que te pide el cuerpo es tirarte en el sofá a leer o darte un buen atracón de Netflix. Así, un día tras otro. El confinamiento está siendo duro para la gran mayoría, quien diga lo contrario, miente. Es cierto que podemos tener días mejores y días peores, pero hay algo que es evidente: todos tenemos más tiempo que nunca.

Sí, tengo más tiempo que nunca y al contrario de lo que podríais pensar, no: no he caído aún en hacer pan casero. Hace unos días hablando con un grupo de amigos por videollamada salió uno de los temas más comentados y que todo el mundo tiene en mente en los últimos días; las calorías, el ejercicio físico y la vida sana. Si nos paramos a analizar lo que nos movemos en una jornada normal, es decir, en un día cualquiera antes de la cuarentena, encontraremos varios desplazamientos a pie: ir a la oficina, volver, hacer la compra. Esos pasos (que contábamos minuciosamente y que contabilizábamos como actividad física) ya no los hacemos. Sumado al sedentarismo en el que vivimos estando confinados da un solo resultado: no quemamos ni una mínima parte que antes. Lo idóneo sería incorporar todos los días ejercicio físico, y reservar unos dos o tres días para hacer una actividad que nos guste como zumba, pilates…

Eso sería genial pero… ¿cómo lucho contra ese sofá que no para de llamarme? Últimamente cuesta muchísimo ponerse a sudar. Pues bien, te doy algunos consejos para “cambiar el chip”:

1. “Ponte música que te guste”. Piensa que cuando esto acabe tienes que volver a estar a tope.

2. “Empezar poco a poco”. No darse un atracón como estamos viendo en redes sociales. Ve poco a poco. Hoy 10 minutos, mañana sube a 15 minutos…

3. “Buscar perfiles de gente con formación o contratar un buen entrenador que te asesore de forma online”. Aunque estés en casa, te puedes lesionar. @jf__training será buena opción.

4. “Entrenamientos o clases que te gusten y te atraigan”. Y si aun así te sigue costando coger el hábito, realiza entrenos rápidos y efectivos como por ejemplo: TABATA o HIITS.

5. “Entrena con tus amig@s por videollamada”. Es la combinación perfecta y no olvides, hagas lo que hagas, pasarlo bien.

Esto es lo que suele ocurrir cuando estás mucho tiempo sentado, tumbado y sin moverte.

Pierdes músculo y masa ósea. Si no realizamos actividad física, se destruye masa muscular y ósea. En casa apenas lo notarás pero el día que podamos salir, pasaremos de cero a cien. Las mujeres tienen otro problema: la caída de estrógenos a partir de los 40 ralentiza la creación de masa ósea. Haz algo de ejercicio como bailar, saltar a la comba, trotar… eso ayudará a mantener tus huesos fuertes.

Decae tu estado de ánimo. Esto no es un fin de semana de relax, ojalá. Llevamos muchos días seguidos alejados de nuestras rutinas. Al hacer ejercicio, nuestro cuerpo segrega endorfinas, que van a mejorar nuestro humor y el estado anímico. Mantener una rutina física te permite distraerte durante unas horas y desconectar del exceso de información negativa, por lo que atenúas la ansiedad.

Tu metabolismo basal cae y engordas. Aunque comas lo mismo que hace un mes, puedes coger peso. “Si te mueves poco y, encima, pierdes masa muscular, tu cuerpo va a quemar cada día menos energía. Eso es que ‘se desacelera el metabolismo’. Piensa que el músculo necesita un mínimo de energía para mantenerse. Si cada vez hay menos músculo y, encima, no te mueves, el cuerpo apenas quema calorías. ¿Qué pasa si sigues comiendo lo mismo que antes? Que te sobran calorías y acabarás ganando peso.

Te sugiero dedicar entre 30 y 60 minutos diarios a hacer alguna actividad física para evitar algunas de las consecuencias negativas del sedentarismo. Nuestro cuerpo está diseñado para movernos. Tirarnos varias semanas sin hacerlo puede pasar factura. ¿Pasa algo? Pues sí. Y no hablamos de celulitis o michelines (que también). Hablo de salud.

Empeoras tu sistema inmunitario. ¿Sabías que un nivel moderado de actividad física pone a punto tu sistema inmunológico? Muchos estudios avalan que hacer algo de ejercicio optimiza el funcionamiento de nuestras defensas. Y eso es muy valioso en un momento en el que todos queremos estar fuertes para no enfermar.

Empeora tu capacidad de resistencia. En otras palabras: te vas a cansar con más facilidad por todo. Cuando vuelvas a moverte, hacer cualquier esfuerzo te parecerá terrible. El ejercicio ayuda a controlar el colesterol, la tensión alta y el azúcar en sangre. El sedentarismo empeora la circulación y la eliminación de líquidos.

Duermes peor. Uno de los problemas de salud al que nos estamos enfrentando es el insomnio. En parte, porque no nos cansamos apenas. Y, además, porque estamos todo el día sometidos a la misma luz interior de casa, eso nos altera. Realizar algún tipo de actividad física estos días nos generará cierto desgaste muscular y nos ayudará a estar más cansados a la hora de ir a la cama. Así, será más fácil dormir.

Así que sabiendo todo esto, levántate del sofá, SÍ, TÚ…
Vuelve a intentarlo y no desistas.
Hazlo por ti, por tu salud física y mental.
Pronto todo esto pasará y qué mejor que estar
preparado para comerte el mundo.
¡Ánimo, A DARLO TODO!