Pinceladas

1932. El cuartel de la Guardia Civil

El 18 de junio de 1932 se hacía entrega a la Guardia Civil de Antequera de su cuartel, ubicado en el final de la Alameda Fermín Galán, frente a la fábrica de harina Santa Eufemia. Manuel Rodríguez recuerda los inicios de esta instalación y hace un reconocimiento a la labor que realiza la Guardia Civil en la ciudad. 

La historia del cuartel de la Guardia Civil de Antequera comenzó mucho antes, ya que desde 1919 se estaba prometiendo a la institución un lugar decoroso e higiénico acorde con la labor de lo que representaba la Guardia Civil en España.  

Ya ese año el Gobierno aumentó en cinco guardias la guarnición para Antequera y fue un problema porque en el Palacio de Najera Casa-Cuartel no había espacio donde alojarlos. Al año siguiente, cuando llegaron seis más, la situación se agravó. Y todavía fue peor el 15 de junio de 1924 cuando un cortocircuito inició un fuego en los tejados de las dependencias que dan a la plaza Guerrero Muñoz (Coso Viejo), aunque los desperfectos no fueron muy considerables. En el momento del incendio el cuartel alojaba a 20 familias que sumaban unas 100 criaturas, y se comienza a tomar conciencia de que el Palacio de Nájera y sus dependencias no está preparados para funcionar como Casa-Cuartel. En 1928 se decide que se podría reubicar a la Guardia Civil en el antiguo cuartel que se encuentra al final de la Alameda, pero el traslado aún tendría que esperar. 

En 1929 se hizo un arreglo de la techumbre de la torre del Palacio, pero la situación es tan precaria que la Dirección General de la Guardia Civil consigue que se incluya en los presupuestos nacionales 50.000 pesetas para las obras de adaptación “del cuartel del Paseo para alojar a las fuerzas del Cuerpo”, pero si llegó el dinero, se perdió. La Guardia Civil seguía en Najera y en condiciones tan lamentables que la Dirección General le pide explicaciones al que era alcalde del momento, Santiago Vidaurreta Palma, y le comunica enérgicamente que dada la situación solo se quedarán en el Cuartel ocho guardias. Ante esto, Vidaurreta se comprometió a que se pondrán manos a la obra para rehabilitar el Cuartel de la Alameda lo antes posible.  

El 21 de diciembre de 1930 se acordaba por comisión municipal que las obras de adaptación y reforma del viejo cuartel de calle Alameda se harían por adjudicación directa. El presupuesto sería  de 182.590,69 pesetas. El arquitecto municipal, Francisco Espinosa Pérez, llevaría y supervisaría las obras. El plazo de inicio se daba para los cinco primeros días del mes de enero de 1931 y la conclusión de las obras sería el 30 de abril del año siguiente. Se adjudicó la obra al constructor antequerano José Burgos. 

No se pudo tener en abril, pero en junio la Benemérita ya tendría terminada la tan deseada Casa-Cuartel, dejando atrás el ruinoso de la plaza Guerrero Muñoz, y trece años de promesas. 

La Casa-Cuartel 

Aquel edificio constaba de dos pisos superiores con 25 pabellones. Cada vivienda tenía cuatro habitaciones, cocina-comedor con todas las condiciones higiénicas “con retretes en cada planta”. En el bajo estaban las oficinas y las cuadras para cuarenta plazas, con abrevadero, pajar y “lavadero para las bestias”. En el ángulo derecho del edificio estaba la amplia vivienda independiente del Capitán Jefe de la Compañía. En la zona trasera se encontraban los salones para una dotación de cien plazas para alojamiento circunstancial.  

El Cuartel de Antequera sería cabeza de los 23 puestos que se repartirían por los partidos judiciales de Antequera, Archidona y Colmenar, siendo la cuarta compañía de Málaga. 

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