Referentes

Antonio Luque: Hablamos con el presidente del mayor grupo productor de aceite de oliva del mundo

Nacido en Málaga, con origen familiar en Villanueva de Algaidas, pero viviendo en Antequera desde hace más de 50 años, Antonio Luque es el presidente del mayor grupo productor de aceite de oliva virgen extra del mundo. La cooperativa agroalimentaria Dcoop, con sede en Antequera, ha cerrado el ejercicio 2019 con un volumen de negocio de 1.009 millones de euros gracias a la comercialización de productos agroalimentarios como el aceite de oliva, aceitunas de mesa, vinos, cereales, frutos secos o productos provenientes de la industria ganadera.

Antonio Luque está presente desde el origen, la antigua SCA Oleícola Hojiblanca de Málaga, de la que fue su primer trabajador. Ahora ha sido reelegido como presidente del consejo rector en un momento en el que, a pesar del impresionante crecimiento de la cooperativa, aún quedan muchos retos por delante.

Le han vuelto a elegir presidente de la cooperativa, ¿qué supone para usted a nivel personal?

Una gran satisfacción. Es verdad que había una sola candidatura, pero podía haber mucha gente que votara en blanco por querer estar en el consejo. Después de un año muy complicado, en una situación de crisis, donde los mercados están difíciles, precios bajos, incluso después de haber sido atacado por mucha gente, que hayamos sacado un apoyo de más del 87% de los votos ha sido muy importante para nosotros y nos hace que tengamos más responsabilidad si cabe de cara al futuro.

 ¿De dónde le viene su pasión por el mundo de la agricultura?

Mi padre era agricultor, mi abuelo… vengo de familia de agricultores y desde pequeñito eso de ser ingeniero agrónomo me hacía mucha ilusión. Siempre estuve muy vinculado al sector agrario.

Se graduó en 1980 y siete años después nace Hojiblanca, el origen de todo. ¿Cómo surgió ese proyecto?

Cuando me gradué estuve un año trabajando en una almazara industrial de un tío mío en Villanueva de Algaidas, pero inmediatamente empecé a trabajar en temas cooperativos. En seguida nos dimos cuenta de cómo funcionaban las cosas a nivel europeo y las ventajas que podría tener ir concentrando la oferta. Veíamos que había muchas almazaras que producían aceite, y que si vendíamos el aceite junto iban a tener un plus. Efectivamente fue en el año 1987 cuando se constituyó la SCA Oleícola Hojiblanca de Málaga con 13 cooperativas, y fue el inicio de lo que hoy es esta casa.

“Cuando se constituyó Hojiblanca tenía un capital de 1.650.000 pesetas, que son unos 10.000 euros aproximadamente. Hoy Dcoop puede estar en torno a los 150 millones de euros de patrimonio neto”

¿Soñaban con llegar a lo que son ahora?

La verdad es que no. Yo siempre cuento que cuando se constituyó Hojiblanca tenía un capital de 1.650.000 pesetas, que son unos 10.000 euros aproximadamente. Hoy Dcoop puede estar en torno a los 150 millones de euros de patrimonio neto. De hecho, cuando empezamos compartíamos piso con un despacho de agrónomos alquilado en la calle Aguardenteros, con algunos muebles prestados. Yo fui el trabajador número uno de aquella empresa. El gran mérito de esta casa fue un grupo de presidentes de cooperativas que tuvieron una visión de que había que hacer algo de cara al futuro. Esos presidentes contrataron a una persona joven -que me tocó a mí, pero podría haber sido otro- y a partir de ahí iniciamos este proyecto, que fue creciendo hasta donde hemos llegado hoy, aunque yo creo que todavía queda mucho por hacer.

Después de muchos años y varias fusiones, nace Dcoop. ¿Cómo podría resumir lo que es hoy en día esta empresa?

Dcoop es una empresa que agrupa a 185 cooperativas y a miles de agricultores y ganaderos, cuyo objetivo es intentar mejorar la cuenta de explotación de esos agricultores y ganaderos, y para eso intenta vender sus productos lo mejor posible y abaratar sus costes de producción. Es decir, comercializamos el aceite, el vino, las aceitunas, los frutos secos, los productos ganaderos… y compramos los fertilizantes, productos fitosanitarios, piensos o el combustible lo más barato posible. Intentamos que nuestros agricultores y ganaderos tenga la mejor cuenta de explotación posible y puedan continuar viviendo de su actividad profesional. Algunas veces no llegamos a conseguirlo porque el mercado nos lleva a situaciones difíciles, pero estoy absolutamente convencido de que si no existiera Dcoop la situación sería muchísimo más difícil para nuestros agricultores y ganaderos.

Al margen de esa utilidad que tiene la cooperativa, Dcoop es una multinacional con una facturación de 1.000 millones de euros anuales…

Es verdad que hemos llegado a una facturación de 1.000 millones, pero cuando me dicen que Dcoop es una gran empresa yo siempre digo que Dcoop somos muchos chiquititos juntos, y que para que esos chiquititos puedan defender sus intereses es fundamental que estén juntos y que se vean como un gran grupo.

Un gran grupo que posee el 50% de la compañía líder de aceite de oliva en el mercado americano.

Es cierto que tenemos proyectos muy importantes como la alianza con Pompeian. Yo creo que si hace diez años nos dicen que un grupo de agricultores y ganaderos fundamentalmente del sur de España, muchos de ellos de la comarca de Antequera, iban a ser propietarios al 50% de la marca líder en ventas de aceite de oliva virgen extra en Estados Unidos no nos lo creemos.

¿Qué importancia tiene esa alianza para Dcoop?

Hay mucha gente en el mundo con un poder económico importante a la que no le interesa que esos agricultores y ganaderos seamos capaces de bajarnos del tractor, organizarnos y hacerles la competencia en esos mercados, con lo cual el valor añadido que pueda quedar en esa comercialización de productos va a repercutir directamente en esos agricultores y ganaderos. Está claro que hay gente que pierde ese mercado, y esa gente que históricamente han sido los líderes van a intentar bombardear un proyecto como Dcoop. Eso nos hace trabajar todavía con mucho más esfuerzo, pero que una empresa como Pompeian sea propiedad de agricultores de Antequera para mí es una grandísima satisfacción.

Además de las relaciones comerciales, también es muy importante la relación con los agricultores. ¿Cuál ha sido la evolución del campo andaluz en estos últimos años para ser competitivo en el mundo?

El sector agrario lleva muchos años mejorando tecnológicamente de forma muy importante. Hoy tenemos agricultores que son punta de lanza en tecnología, fundamentalmente en el olivar, pero también en otros cultivos y explotaciones ganaderas. Somos la avanzadilla de la tecnología a nivel mundial, pero aún nos queda mucho por hacer. Hay dos objetivos que debemos marcarnos: máxima eficiencia y máxima calidad. Todo aquel agricultor que pueda transformar y modernizar su finca debería hacerlo, y Dcoop debe estar detrás para asesorarlo, ayudarlo, buscarle financiación… y aquellas explotaciones que no tengan transformación posible, tenemos que profundizar y buscar alternativas a la venta de ese producto. Como el producto ecológico, que es ahora muy demandado, productos con alguna diferenciación para conseguir un mayor nivel de precio que pueda mantener la explotación. Esas son las líneas en las que hay que trabajar con nuestros agricultores.

¿Qué papel juega el aceite de oliva en la economía de la comarca de Antequera?

Yo lo extendería un poquito más y diría a toda la zona norte de Málaga. El aceite de oliva es la primera actividad a nivel agrícola y una de las primeras actividades económicas. Hay muchos pueblos que dependen casi de este sector, y es verdad que ha crecido mucho en los últimos años, pero hay un factor limitante que es el agua. Si tuviéramos agua en la comarca Norte de Málaga acabaríamos con el paro no digo al 100%, pero al 80% seguro, y eso sucedería casi en toda Andalucía y no sé si meter Castilla La Mancha, Extremadura… el sur de España con agua cambiaría. Uno de los objetivos claros que deberían tener nuestros políticos es una buena gestión del agua. Si hay dinero público que hay que destinar a proyectos que sean viables económicamente, que generen empleo a corto plazo y que generen riqueza, qué mejor que destinarlo al agua. Es un tema que debería tratarse a nivel de todo el Estado español, porque agua hay, lo único que hay que hacer es transportarla de donde sobra a donde falta, en los momentos en los que sobra, y tener sitio para almacenarla.

“Si tuviéramos agua en la comarca Norte de Málaga acabaríamos con el paro no digo al 100%, pero al 80% seguro”

Además del problema del agua, nos hemos encontrado estos últimos meses con otro problema muy importante. ¿Cómo está afectando la pandemia al sector?

La verdad es que esta crisis sanitaria nos ha impresionado a todos tremendamente. Primero, por supuesto, el drama de las personas que lo han sufrido o de aquellas que se han ido, pero después creo que a todos nos impactó ver en los supermercados las estanterías vacías y las colas de gente nerviosa para comprar ciertos productos. Nosotros como industria agroalimentaria hemos estado trabajando todo este tiempo para garantizar el aprovisionamiento de alimentos. Hemos sido capaces de seguir alimentando a la población, pero imaginemos que no hubiera sido posible. Quizá si hubieran pasado un par de días más con esas estanterías vacías habría habido un mayor reconocimiento a un sector que es absolutamente imprescindible para el futuro y que ahora, cuando ya está todo solucionado, nos olvidamos de él y lo primero en lo que empezamos a recortar es en la Política Agraria Comunitaria. Yo no entro en ese debate, pero sí en la importancia que tiene el sector para España y para Europa. ¿Quién iba a pensar que iba a ser estratégico tener fábricas de mascarillas y respiradores? Pues por muy estratégico que sea, no les quepa duda que más estratégicos son los alimentos.

¿Cómo está afectando la situación a Dcoop en particular?

Estamos en unos momentos difíciles porque hay productos que se venden fundamentalmente en hostelería. Vinos, aceitunas de mesa, productos ganaderos… y hay sectores que lo están pasando mal. Nuestros agricultores están haciendo un magnífico trabajo, y creo que si no fuera por un proyecto como este y porque tenemos un producto de calidad lo estaríamos pasando peor. El aceite de oliva, dentro de la situación, al menos es un producto que se identifica con la salud y el consumo en tiendas de alimentación es mucho más alto que en hostelería, por lo tanto no está siendo tan perjudicado como otros sectores de alimentación.

¿Somos conscientes del producto que tenemos con el aceite de oliva o necesitamos que vengan de fuera a que nos lo recuerden?

Creo que muchas veces no somos conscientes de que tenemos un producto de mucha calidad, de las ventajas del aceite de oliva para la salud, para la alimentación, la dieta mediterránea… y tampoco somos conscientes de que tenemos en Antequera la primera empresa productora de aceite de oliva del mundo. Estoy absolutamente convencido de que en el sector del aceite de oliva a nivel mundial valoran a Dcoop y el aceite de oliva, y conocen Antequera más por este trabajo que por otras cosas, siendo tan importante lo que tenemos aquí. Es probable que en muchas ocasiones tenga que venir gente de fuera a hacernos valorar lo que tenemos.

“Es probable que en muchas ocasiones tenga que venir gente de fuera a hacernos valorar lo que tenemos”

¿Cuáles son los retos más importantes a los que se enfrenta Dcoop -y su presidente en particular- en esta nueva etapa que comienza ahora?

El primer reto que tenemos es buscar la manera de que cambie la situación de precios en el sector para mejorar la situación de nuestros agricultores lo antes posible. Pero lo más importante es intentar convencer a nuestros agricultores de que hay que hacer un trabajo a medio y largo plazo, ser lo más eficiente posible en el campo, en la industria almazara y en Dcoop como envasadora y comercializadora, y producir el mejor producto. Por otro lado, buscar nuevos mercados y hacer crecer el consumo de nuestros productos a nivel mundial. Cuando me preguntan si Dcoop va a seguir creciendo siempre digo que depende: si el crecimiento viene para mejorar las cuentas de explotación de nuestros agricultores y ganaderos, bienvenido sea; si no lo tenemos claro, pues no es necesario crecer. Hay que crecer pero siendo los más eficientes y creo que ese es el reto más importante que tiene Dcoop en los próximos años, y desde luego el que tengo yo como presidente. Con mi edad tengo que ir pensando en buscar quién viene detrás, y sería una ilusión tremenda conseguir ese reto antes de pasar a la jubilación.