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Antonio Navarro ‘Navi’. Treinta años mal contados de blues en Antequera

Alma máter junto a Antonio Blanco del Antequera Blues Festival, Navi ha querido inmortalizar en un libro la historia del blues en Antequera.

¿Por qué si vamos a Madrid y pasamos por calle Arenal, cogemos la tercera bocacalle a la derecha y entramos en La Coquette, el templo del blues en España, encontramos un cartel de Antequera? ¿Por qué la Plaza de Toros de Antequera salió en El Víbora, mítica revista de cómic de los años 70, y fue el escenario de una increíble batalla de superhéroes contra el maléfico grupo de heavy metal Los García? ¿Por qué Alan Bike cuenta en su libro Alrededor del compás las andanzas de un bluesman que nació en Antequera, Estado del Guadalssissippi? ¿Cómo es que uno de los Rolling Stones estuvo en Antequera grabando en la calle Aguardenteros y luego estuvo bebiendo rioja y comiendo porra en un bar de calle Cambrón? ¿Cuáles pueden ser las respuestas a todo esto?

EL BLUES EN ANTEQUERA. Así comenzaba el mítico Antonio Navarro ‘Navi’ la presentación de su libro, 30 años mal contados de blues en Antequera, en la Sala Antequerana Antonio Parejo de la Biblioteca municipal. “Una vez escuché a B.B. King en una entrevista decir que no son las personas las que eligen al blues, sino que es el blues el que elige a las personas. Y una de las muchas leyendas que tiene el blues es la del cruce de caminos, y Antequera está situado en uno muy especial: a la sombra de esa enorme cabeza del dios durmiente que es la Peña de los Enamorados. No es raro que el blues haya decidido quedarse por aquí”, decía Navi, intentando buscar una explicación al por qué la música de los doce compases está tan ligada a Antequera desde hace “treinta años mal contados”.

Aunque la explicación más racional tiene que ver, precisamente, con el propio Navi, un joven estudiante de Química afincado en Madrid que quedó fascinado con lo que llamaban Contracultura, o como a él le gusta decir, cultura underground o subterránea, que propone una visión más vanguardista de la cultura establecida. Eran los últimos años de la dictadura, y este joven antequerano empezaba a plantearse muchas cosas.

ANTONIO BLANCO Y CAMBAYÁ RECORDS. Fue entonces cuando, en unas vacaciones en Antequera, conoce a Antonio Blanco, un joven con el pelo largo que tenía un Dos caballos rosa y una pequeña tienda de discos en la calle Carreteros. Pronto comenzaron a idear proyectos juntos. Formaron una banda de rock and roll -Los García-, idearon un festival de rock en la Plaza de Toros y decidieron crear su propia compañía discográfica: La Sepulvedana. “La gente empezó a decir que aquello parecía el nombre de una funeraria, y Antonio lo cambió por Cambayá, que viene de eso de que hemos estado dando cambayás todo el día de un lado a otro haciendo cosas”, explica Navi.

Nacía así Cambayá Records, que, aparte de editar discos, “necesitábamos una causa por la que luchar”. “Nos buscamos una bien grande, en nada de tiempo estábamos inmersos en una batalla sin cuartel contra las multinacionales de aquella época.

Era principios de los años 80, la época de la independencia musical, del háztelo tú mismo, y establecimos una red de minicompañías discográficas con nuestro propio sistema de distribución y promoción, con grupos que luego han sido bastante potentes como Los Suaves, Los Ilegales, La Polla Records… No nos iba mal, pero cada vez que conseguíamos un grupo que empezaba a subir un poco, llegaban otras y nos lo quitaban. Cuando ya estábamos hartos de perder batallas, decidimos que, como no podíamos repartir el pastel, nos íbamos a intentar quedar con las migajas que nadie quería”, cuenta Navi.

ANTEQUERA BLUES FESTIVAL. Cambayá Records se convertía, pues, en un referente en la edición de discos de blues y de flamenco; y Antequera, en escenario de un festival de blues que ya se ha convertido en uno de los más importantes de España. Este es el motivo central de un libro de 300 páginas donde la documentación histórica se combina con reflexiones, vivencias y buenas dosis de humor para conformar un relato, más bien oficioso, sin el cual no podría entenderse el sentido y el valor de uno de los eventos culturales más emblemáticos de las noches de verano en Antequera.

Una “novela de aventuras underground” – como explicaba la doctora en Didáctica de las Lenguas y la Literatura Tatiana Blanco en la presentación- en la que se narran las peripecias de dos amigos amantes de la música, “una crónica excepcional del que es el festival de blues más antiguo de España y una prueba escrita de la importancia de la contracultura en el legado de un pueblo”. Con 30 años mal contados de blues en Antequera, Navi sale de su mesa de sonido y se convierte en el narrador de la historia.

En su presentación, decía encontrarse un poco descolocado entre tantos libros dedicados a Antequera. “Recuerdo cuando terminamos de grabar el primer disco de Los García. Hicimos un viaje a Londres y nos fuimos a la Virgin, la tienda de discos más grande de Europa. Allí, cuando vimos que el encargado estaba pendiente de un par de hippies que andaban trasteando por las estanterías, cogimos dos discos de los nuestros y los metimos ahí entre todos los que había. Hoy vamos a hacer lo mismo, cuando os hayáis ido todos, vamos a meter un par de libros aquí, entre los de Juan Alcaide”, comentaba con su habitual sentido del humor. No va a hacer falta, porque un libro de blues debe quedarse, por derecho, en una sala dedicada a Antequera. Porque el blues –recuerden- es el que elige a las personas. Y los eligió a ellos, a Navi y a Antonio, para quedarse en Antequera para siempre.

RELATOS, FOTOGRAFÍAS Y UN CD

Este no es solo un libro que cuenta las anécdotas que ocurren dentro y fuera del Antequera Blues Festival. También las ilustra, con fotografías cedidas por autores de la Agrupación Fotográfica Antequerana, además de una serie de relatos de la asociación Alas de Papel. Incluye también un cd con 16 canciones escogidas por su relación con el libro. Cabe destacar tres temas inéditos: una canción de los Charmers, una versión de Barry White que fue un experimento entre Suzette Moncrief y Charlie Cepeda, y una pequeña guinda, un blues interpretado por la Capuli Rules Mil, una banda formada por nueve músicos antequeranos entre los que se encontraban algunos como Federico Álvarez, Joaquín Castro, Gabi Robledo, José Enrique Aragón o Joaquín Jaén, cantada por Enrique García.