Viajeros

Callejero Histórico de Antequera (III)

Por Paco Peramos.
De naturaleza inquieta, siempre me ha seducido saber la verdad de las cosas Comunicador por vocación, me encanta contar lo que descubro y lo que veo. ¿Te vienes?

Continuamos este mes de febrero –D. Carnal, qué te echo de menos– paseándonos por las calles y plazas de nuestra Antequera. En esta ocasión, y desde casi donde lo dejamos, atravesando la calle fresca, desembocamos en una verdadera encrucijada de caminos, el eje de cuatro principales calles del arrabal de San Pedro: la plaza de Santiago. 

Decimos de la plaza de Santiago que es un rincón típico, un escenario barroco, una verdadera antología de formas artísticas, y, siendo pequeña, es uno de los grandes escaparates del antequeranismo. Podemos asegurar que es uno de los enclaves antequeranos más frecuentado por pintores, fotógrafos, grabadores, historiadores e incluso, por qué no, poetas contemporáneos.  

Corría el año 1519 cuando Don Pedro Trujillo y otros vecinos formularon petición de licencia para la edificación de una iglesia en una haza de tierra que el Concejo tenía en el camino de Granada, al final de la Carrera Nueva, junto a la huerta llamada de Don Francisco Pacheco, y cuya escritura fue firmada y concedida a la ciudad de Antequera por Don Bartolomé Baena, Protonotario y Escritor de Málaga y Prior de ella. 

Estos son los inicios de la plaza, que aunque el referido espacio religioso fue una modesta ermita, en sus primeros años el obispo Fray Alonso de Santo Tomás ordenó, en 1667, se trasladase a la misma el Sagrario de la extinta parroquia del Salvador. Esta medida favoreció al pequeño templo de Santiago que a la postre vino a desplomarse víctima de su fragilidad y endeblez. 

La hechura actual de la iglesia de Santiago es obra documentada de mitad del siglo XVIII, salida de las manos del alarife Cristóbal García. Fuese por el efecto imán de la ermita o por su privilegiada situación para emprender los caminos de Archidona y Granada, la plaza de Santiago finalizó el siglo XVI con una ostensible vecindad. El padrón de 1590 contabiliza hasta 30 vecinos, la mayoría de ellos con sus tiendas abiertas para venta de ropa, leña, verduras, jubones… La fuente adosada a los murillos de la ermita garantizaba el lavado de muchos productos y la limpieza manual de los comerciantes y veceros. 

En 1601 se presentaron en Antequera tres religiosas mínimas procedentes del convento de Archidona para fundar un convento con la advocación de Santa Eufemia. Adquirieron, para ello, ciertas casas fronteras a la ermita de Santiago y se instalaron allí. En 1739 se iniciaron las obras de la iglesia-convento actual, que se prolongaron hasta 1763, fecha de la consagración del nuevo templo. 

Estos dos espacios religiosos y la fuente, ya en el centro de la plaza, constituyen los elementos más destacados de la antequeranísima plaza de Santiago.