Viajeros

Callejero Histórico de Antequera (V). Plazuela de San Miguel 

Por Paco Peramos.
De naturaleza inquieta. Comunicador por vocación, me encanta contar lo que descubro y lo que veo. ¿Te vienes?

Desde comienzos del siglo XVI tomó carta de crédito la leyenda de aquellos dos hermanos llamados “los Migueles” que decidieron levantar una ermita en el lugar mismo que hoy ocupa la iglesia de San Miguel. La plazuela de San Miguel es, hoy en día, un lugar de la Antequera Alta de obligada visita. Conozcamos su historia. 

En una escritura del Escribano Juan Mendoza Ramos del año 1516 ya se cita la existencia de la iglesia de San Miguel, y vuelve a repetirse el recuerdo de este lugar en otra escritura de Alonso de Torres del año 1522. 

Durante el primer tercio del siglo XVI, se diferencian en la documentación histórica plaza, calle e iglesia de San Miguel como tres elementos urbanos de intención religiosa pero abiertos a funciones distintas. En la segunda mitad del siglo XVI, la calle de San Miguel se conoció también con el nombre de Camino de Santa Catalina, y las Peñuelas como Peñuelas de San Miguel. En todo caso ambas formaron parte del arrabal de la Peña Gorda. 

En 1586 se empedró la calle y plazuela de la iglesia de San Miguel, desde la esquina alta de Carreteros, hasta las casas de Bartolomé Pérez, al cabo de la calle. En estos años el empedramiento de las calles fue preocupación prioritaria del Consejo, invirtiéndose para ello los dineros y esfuerzos que resultaron necesarios. Hubo que buscar alarifes expertos para las obras, nobles y jurados comisionados para coordinarlas y efectuar el reparto de los costes entre los vecinos conforme al grado de disfrute de los beneficios. 

Desde 1800 al año 1954 se olvidaron muchas de las bellezas del recoleto lugar de San Miguel, en donde aún aplicaban sus empeños las familias Rivera, Conde, Avilés y Díaz. Sin embargo, el deterioro no se hizo esperar y hubo que cerrar la iglesia en 1954. Ya hasta la gran joya escultórica de San Francisco de Asís, obra de Pedro de Mena, fue trasladada al Museo Municipal como quien arranca la hoja más sazonada de un frutal. 

La plazuela ya tiene de todo: iglesia, recuerdos del Colegio de Huérfanas de la calle Carreteros, espadaña, caudal y poderes de arte popular y una nueva fuente que con todas sus justificadas credenciales arrinconó en la memoria de sus gentes aquel viejo pilar de sus gracias. 

En el año 2000 se dio la noticia de la instalación de una fuente exenta en el Pórtico de San Miguel. Las distintas piezas de la fuente se elaboraron en Atarfe (Granada) en estilo antequerano de mármol rojo inspiradas en el color de las plazas del Torcal. La nueva fuente devolvió a la plaza el sabor neoclásico de otros tiempos.