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Callejero Historico de Antequera (VI). El Henchidero 

Por Paco Peramos.
De naturaleza inquieta. Comunicador por vocación, me encanta contar lo que descubro y lo que veo. ¿Te vienes?

La palabra “Henchidero” (los más populares dicen “Henchiero o Jenchidero”), es una expresión muy antigua, utilizada tempranamente por los caballeros y gentes cristianas que compusieron con Don Rodrigo de Narváez la primera comunidad de vecinos después de la conquista de Antequera en el año 1410. 

Henchidero no es una palabra de origen árabe. Ello significa que no fue conocida ni empleada por la población musulmana asentada en Madina Antaqira, hasta la victoriosa llegada de las huestes del Infante Don Fernando. Fueron los caballeros, eclesiásticos, soldados y gentes de la primera comunidad cristiana de Antequera quienes comenzaron a emplearla frecuentemente, según rezan los documentos históricos de la segunda mitad del siglo XV. 

Aquella primera comunidad de vecinos no tuvo más remedio que acomodarse, de momento, al recinto y trazado urbano de la Madina árabe, por lo general organizada a base de plazuelas y callejas muy estrechas, viviendas diseñadas para el desarrollo de un modo de vida muy distinto al suyo. El poder de adaptación tuvo, naturalmente, sus límites, y muy pronto se establecieron las transformaciones. 

Así fue como debutó el primer nomenclátor del Callejero Antequerano: Calle del Castillo, Rinconada, Plaza de San Salvador, Calle Chacones, Calle del Adarve, Calle Ancha De la Villa, Puerta de la Villa, Tecia Viexa, Puerta de las Bastidas y Puerta de Málaga. 

La expansión urbana de Antequera comenzó antes por la puerta de Málaga que por la Puerta de la Villa. Esta es una gran verdad que no puede ser olvidada y justifica el empleo de la palabra Henchidero, precisamente en el “input” o entrada del Barrio de San Juan de la Antigua. En este punto, ahí mismo, junto al recodo coquetón del río de la Villa, a las plantas de la Puerta de Málaga, al sureste de la antigua Madina, sin perder de vista el madrinaje de la Torre Blanca, ahí fue en donde Antequera comenzó su henchimiento, su henchidero, su expansión y crecimiento urbano. 

El Henchidero es como un poliedro de muchas caras y colores. Con mucha historia y sobrada leyenda. El azul del cielo es allí un azul más profundo. Pero sobre todo, la nota peculiarisima del Henchidero está en su hondo olor a tintes y lavaderos. Soñó un día alcanzar la misma categoría de las grandes plazas de la ciudad. Pero el destino le impuso ser siempre brillante simbiosis de naturaleza y sociedad. 

El Henchidero fue siempre un pozo infinito que infinitos finitos urbanos no supieron llenar. Y se quedó así, flexible y abierto, potencia y acto, esperanza y realidad. Ni es una plaza, ni es una calle. Es el Henchidero.