Viajeros

Callejero Histórico de Antequera (VII). Plaza del Patrón de Antequera (2º parte) 

Por Paco Peramos.
De naturaleza inquieta. Comunicador por vocación, me encanta contar lo que descubro y lo que veo. ¿Te vienes?

No pudo nuestro insigne profesor D. Juan Manuel Moreno García descubrir, admirar y plasmar en su Callejero Histórico antequerano el nuevo enclave del que tratamos en esta segunda parte del capítulo VII. Los nomenclátor de las ciudades y villas están vivos y atesoran siglos de historia. El ser humano es finito y, si acaso llegase a ser centenario en años, ya sería extraordinario. Comencemos pues. 

Nos dice Moreno García, aún refiriéndose a la Plaza del Señor de la Salud y de las Aguas, “no tiene nada de impropio que ante la vista de este escenario profusamente antequerano, abierto también a los recuerdos medievales, llegada la década de los primeros años 2000 la Real Hermandad del Santísimo Cristo de la Salud y de las Aguas bautizara con su propio nombre a este paraje”. 

Y a un servidor no le hubiese resultado nada extraño que, aún en vida, el profesor hubiese vaticinado alguna que otra adición al nomenclátor antequerano, ejemplo significativo pudiese haber sido la nueva Plaza del Patrón de Antequera, que ha venido a sumarse a la larga lista ya de espacios públicos pensados para el uso y disfrute del vecino. 

Nos centramos ahora en el legado de otro erudito nativo de nuestra ciudad, José María Fernández Rodríguez, y más concretamente en la tercera edición de su libro Las Iglesias de Antequera, que nos sirve para ilustrar al lector sobre el templo que es el centro de las dos plazas antequeranas objeto de las dos partes del capítulo VII del callejero. 

Entresacamos de su redacción sobre la iglesia de San Juan: “Sabida es la devoción que siempre sintió España por el santo precursor de Cristo, compartida en la época más gloriosa de su historia con la de su homónimo, el visionario de Patmos, a quien la reina Católica eligiera por patrono, y a la advocación de San Juan Bautista dedicó a Antequera, después de la restauración cristiana, la cuarta de sus iglesias parroquiales«. 

Refiere la tradición que el Infante Don Fernando, luego que ganó Antequera, manifestó deseo, por el mucho amor que le tenía, de dedicar un templo en la villa conquistada al santo Precursor; aunque se ignora si se cumplió seguidamente o tardó en cumplirse el piadoso designio del infante. NOTA: La primera parroquia se erigió en la mezquita purificada del castillo, y a aquella le siguieron las de Santa María de la Esperanza y San Isidro. 

Cerramos aquí el capítulo dedicado al templo y aledaños enclavados en el arrabal antequerano de San Juan, uno de los más antiguos de la reciente historia de la muy noble y leal villa de Antequera