Viajeros

Callejero histórico de Antequera (XVI). Plaza del Comercio

Por Paco Peramos.
De naturaleza inquieta. Comunicador por vocación, me encanta contar lo que descubro y lo que veo. ¿Te vienes?

Continuamos en este mes de junio con el recorrido por nuestro Callejero Histórico, el nomenclátor antequerano que nos legó el profesor D. Juan Manuel Moreno García. En esta ocasión nos alejamos un poco de las zonas históricas de la ciudad para conocer un enclave poco conocido, porque… ¿se ha preguntado usted alguna vez si hubo en Antequera una Plaza del Comercio? Pasemos a averiguarlo. 

Antequera no estuvo hecha para estar sola. Un extenso número de barrios y urbanizaciones que la enaltecen y hermosean se encuentran hoy en sus contornos. No son elementos urbanos extramuros de la ciudad, son la ciudad misma. 

Estamos hablando de los barrios de San Isidro, Miraflores, San Carlos Borromeo, San Joaquín, Veracruz, Los Remedios, Los Dólmenes, García Prieto, Juan Porras, La Paz, San José, Padre Ferrys, Muñoz Rojas… que desde su nacimiento se sacudieron todo tipo de enojosa homogeneidad y suscribió cada uno el mejor expediente diferenciador. Porque Antequera no se repite jamás a sí misma, Antequera siempre es nueva. 

El Barrio de los Remedios encaja perfectamente en ese espíritu. Es un barrio joven de mitad del siglo XX. Hecho de pequeños gritos rítmicos emitidos por la simetría de sus calles: Granada, Córdoba, Sevilla, Huelva, Toledo, Ferrol… Al lado de un Barrio histórico y vetusto –el Barrio de San Roque– que muy poco tiene que enseñarle. 

En el Barrio de los Remedios se oye con claridad el cincel de hierro de los canteros, las tiendas baratas de los comerciantes más modestos, las zapaterías, carnicerías, pescaderías, alojamientos a manera de mesones y hospederías casi todas ellas concentradas en la Plaza del Comercio. 

Sus vecinos saben que no son sus casas los nobiliarios y destacados edificios sembrados en el centro de la ciudad sino los delgados habitáculos de cal y ladrillo sobre los que se posan los pájaros mañaneros de La Paz y la inocencia y donde aún se preparan los platos más populares y tradicionales de la cocina antequerana. Sus gentes frecuentaron siempre el centro de la ciudad para realizar las gestiones más delicadas, pero la Plaza del Comercio posibilitó la comunicación y trato de unas personas con otras. Fue al mismo tiempo, la geometría y el bálsamo del barrio. 

Los  munícipes que diseñaron el mapa urbano del Barrio de los Remedios en los momentos más señalados del franquismo, pusieron sus anhelos en propiciar un lugar que salvase el síndrome de “la pequeña ciudad dormitorio” y que pudiera abastecerse por sí misma sin padecer la dependencia y el servilismo. Estas fueron las raíces ideológicas de la Plaza del Comercio, que siendo pequeña en su espacio es muy grande en sus ambiciones. 

Las calles del Barrio de los Remedios se entrecruzan formando un magistral tapiz cuyo centro es la Plaza del Comercio. El Barrio de los Remedios nos transporta a una ciudad nueva que ocupa por méritos propios su lugar en la historia local antequerana.