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Cambayá, tribu de blues

Dicen del blues que está ligado al cruce de caminos y la historia de este género musical con Antequera comienza, precisamente, con uno de ellos. El de Antonio Blanco y Antonio Navarro (Navi), dos soñadores a largo plazo que estaban predestinados a encontrarse, recorrer kilómetros juntos y unir para siempre el nombre del Blues con el de la ciudad. Ahora ultiman los preparativos para la 32 edición del Antequera Blues Festival (29 y 30 de julio). Pioneros, soñadores y creadores de un sonido propio, el de Cambayá. 

Julio volverá a despedirse en Antequera como lo viene haciendo desde hace más de 30 años, con blues. ¿Cómo será la edición número 32 del Antequera Blues Festival? 

Blanco: Estamos muy contentos de volver a Santa María tras estos dos años y lo hacemos con mucha ilusión. El festival contará con tres bandas el viernes 29 de julio: La Blues Band de Granada, The Bluestompers Jump Review, y César Crespo Trío. El sábado nos acompañarán otras dos: El Oso de Benalúa y sus Sabandijas y Los Andabluses. Hemos procurado mantener la misma línea de siempre, mezclando bandas consolidadas con otras más nuevas, gente joven que viene aportando mucho al mundo del blues.

Los dos últimos años, pese a la situación sanitaria, también se celebró este festival, aunque hubo que adaptarlo. 

Navi: Han sido dos años en los que el objetivo era que el Antequera Blues Festival siguiese funcionando. La mayor parte de los festivales pararon, tras eso algunos se han retomado y otros se han terminado perdiendo. Nosotros no queríamos que por una pandemia de nada se nos fastidiara el festival. Por suerte, aquí contamos con el apoyo del Ayuntamiento de Antequera para hacerlo.  

Blanco: Tuvimos que adaptarnos a la situación. El de 2020 fue un festival muy bonito porque recuperamos la música en los patios de Antequera, aunque también fue una situación muy triste. Además, el mantenerlo era bueno para las bandas, porque muchas están formadas por músicos que viven casi exclusivamente de ello por lo que poder venir a tocar fue un respiro para ellos. 

Son más de 30 años de este festival, ¿cuál ha sido su evolución? 

Navi: Ha pasado por muchas etapas. Las variaciones más grandes han sido debidas al presupuesto que se podía aplicar cada año, pero al final la política o la forma de plantearlo siempre ha sido la misma. Nuestro objetivo siempre ha sido traer a las bandas que estaban en lo más alto, sobre todo en España, por lo que estábamos pendientes de lo que iba pasando en el resto del país. Antes era curioso ver a Antonio (Blanco) con un montón de compact disc y maquetas sobre la mesa, hoy lo que tiene son muchos links 

El Antequera Blues Festival es lo más conocido, pero solo es parte de vuestro trabajo con el blues… 

Blanco:: Así es. El Festival es un una parte de nuestro proyecto de blues en el que, por una parte, pretendemos dar a conocer el blues que se hacía en Estados Unidos y, por la otra, mostrar a los músicos que trabajaban en él aquí en España. Cuando comenzamos con esta idea hace 40 años pensamos que podríamos crear algo para poder sacar adelante esa música y a partir de ahí nació el festival, la compañía discográfica, los conciertos que hacemos en Cambayá… Trabajamos para los músicos de blues, no solo los españoles, sino gente que viene de todo el mundo. Y la verdad es que se ha creado un sonido casi propio.

Estamos hablando de que el de Antequera es uno de los primeros festivales de España… 

Blanco: Empezamos hace mucho tiempo, casi en las raíces, con las dos o tres bandas que había en el país. Antes de eso, la cabida que tenían las bandas de blues era en los festivales de jazz. Hoy hay más de 100 festivales pero el nuestro sigue siendo especial. Lo hemos adaptado a los presupuestos y también a un estilo, un espacio como es Santa María donde la gente se sienta a escuchar y no es un sitio con gente a mogollón. Es un sistema propio. 

En 1988 decidisteis hacer ese primer concierto en la Plaza de Toros, ¿os imaginabais en lo que se convertiría esa cita? 

Blanco: Nosotros pensábamos en 200 años, pensábamos no morirnos (risas).

Navi: Siempre hemos sido de imaginación fácil y cuando hemos empezado cualquier cosa lo hemos visto a largo plazo.  

El Blues está muy ligado al cruce de caminos y, en este caso, todo comienza con el vuestro. ¿Cómo comienza vuestra relación? 

Navi: Parecía algo predestinado. Los dos nacimos en Antequera a poca distancia el uno de otro pero como él es tres años mayor que yo, no coincidíamos. Más adelante, los dos queríamos montar un concierto cada uno por su lado, en ese caso de rock, y nos presentó Ángel Guerrero. Ahí empezamos a caminar juntos y vinieron otras cosas, como Los García.  

Blanco: Tanto Navi, que vino de Madrid, como yo que había pasado un tiempo en Barcelona, teníamos muchas ganas de menear Antequera, estamos hablando de los años 76-77. Veníamos con ideas nuevas que habíamos visto. Montamos un festival con Tequila, Burning… y de ahí comenzamos a trabajar y fuimos conociendo a gente. Como yo tenía una tienda de discos, también comenzamos a grabar. 

¿Y cuándo llega la discográfica Cambayá Records? 

Blanco: Surgió finalmente en 1977 porque quisimos meternos en el mundo de la música y las producciones. No teníamos ni idea de empresa, pero poco a poco comenzamos a trabajar haciéndolo todo nosotros desde el principio. Estuvimos muy dentro del mundo de la independencia discográfica contra las grandes multinacionales que lo dirigen. Nos han derrotado, pero bueno (ríe).

Navi: Más de la mitad de nuestra vida juntos, primo. 

¿Por qué el blues? 

Blanco: Fuimos a Madrid para la presentación del disco de Agentes Secretos y, estando en Agapo –uno de los templos musicales de Madrid en los 80– escuchamos una música que nos encantaba. Preguntamos de quién era y nos dijeron que de un tío de allí que tocaba en La Coquette. Fuimos a verlo y nos encantó, así que buscamos otra banda de blues más cerca y dimos con Tonky Blues Band, que fue la primera banda que grabamos. Ahí comenzamos nuestra línea de blues, también pensando en el carácter comercial.

En estos años habéis tocado casi todos los estilos, pero habéis creado un sonido propio con el blues y el flamenco… 

Navi:  La especialización vino, precisamente, por la guerra contra las multinacionales. En ese momento a los músicos españoles no les hacía caso nadie y empezamos nosotros y otras compañías independientes a grabarlos, pero lo que pasaba es que en el momento en que comenzaban a destacar o vender más discos, se los llevaban las multinacionales. Entonces decidimos quedarnos con un trozo de pastel que ellos no querían: blues y flamenco, dos mundos que tienen sus seguidores pero no interesan a esas compañías. 

Blanco: Cada estilo musical tiene su mundo diferente. Cuando trabajas con ellos, ves los comportamientos de unos y de otros, son como tribus. 

¿Creéis que habéis dado muchas cambayás o habéis sido más de línea recta? 

Navi: Líneas rectas hemos tenido bastantes pocas, la verdad es que hemos dado muchos bandazos de un lado a otro. Es un mundo en el que tienes que moverte mucho, sobre todo si vives en Antequera. Probablemente si todo este proyecto lo hubiéramos comenzado en Madrid estaríamos hablando de una historia absolutamente diferente, pero nunca nos hemos planteado irnos a otro lado. Incluso al principio montamos un estudio en Málaga pero duró poco, nos volvimos para acá. Teníamos claro que queríamos vivir en Antequera 

Gracias a vosotros Antequera se ha puesto en el mapa del blues y es incluso bandera de este género musical.  

Blanco:. En el blues sí que tenemos nombre por ser como una “aldea Gala”. Uno de los últimos trabajos que hemos grabado, el de Richard Ray Farrel, un americano afincado en Torre del Mar, está en todas las listas del blues de Estados Unidos, Europa, Canadá… Estamos en un mundillo en el que aparece la palabra Cambayá en lugares importantes, como la revista de la Universidad de Mississippi Living Blues Magazine

En lo que se refiere al flamenco, estamos haciendo una buena labor con gente muy joven y un flamenco puro, donde tenemos una serie de amigos cantaores y guitarristas que graban con nosotros. Hemos llegado a tener un sonido en el flamenco y el blues por dos motivos: porque nos gusta y porque no tenemos medios para comprar otros equipos. Por ello tenemos un sonido muy natural y normalizado de lo que es un artista sonando, alejado de lo que hay ahora, que casi todos los discos suenan exactamente igual. De hecho, las críticas que nos están haciendo son que somos los conservadores de un tipo de flamenco que ya no se hace porque no se vende. 

En la música, como en todo, se avanza muy deprisa, ¿cómo accedemos y consumimos música hoy? 

Navi: Con los medios que hay ahora la difusión de los grupos es más sencilla, el escaparate digital es muy importante. Eso es bueno para músicas que sigue menos gente pero que aún así tienen su público. De esa forma, si alguien de Ciudad Real te escucha y quiere tu disco, puede llamar para pedirlo. Antes era mucho más difícil llegar a la gente. Sin embargo, el 90% de las personas que escuchan música lo hacen a través de un teléfono mientras hacen otras cosas, como limpiar o hacer running, por ejemplo. La llevas de fondo pero no le prestas atención. Antes ponías tu disco, te sentabas y te quedabas escuchando, era una experiencia totalmente diferente.  

Gracias a vuestro trabajo habéis conocido a muchos músicos y verlos crecer o no hacerlo…  

Blanco: Y hemos visto por qué unos crecen y otros no lo han hecho, cómo se lo toman unos y otros… La música es bastante dura, sobre todo en el flamenco y el blues, pero cuando llega gente joven que no ha grabado nunca, es muy bonito. Uno se mimetiza con ellos. Además, muchos entran aquí asombrados porque lo consideran el templo Cambayá. 

Navi: Una de las bandas que viene este año, El Oso de Benalúa, escuchaba los discos de Cambayá de niño en una biblioteca. Cuando te dicen eso te das cuenta de que es un poco producto nuestro. 

«Nuestros festivales pueden ser como un concierto de The Rolling Stones: no sabes si va a ser el último» 

Desde luego, sois soñadores a largo plazo. 

Blanco: Hemos estado mucho tiempo sentados en el Mapa y soñando. Ahora lo miras y dices… ¡vaya! El balance es muy bueno, hemos conseguido lo que nos gusta y seguimos haciéndolo. No vamos a parar, lo hemos pasado muy bien. 

Navi: Muchas veces miramos esto y nos decimos: ¿Te imaginas que hace 35 años nos hubiesen dicho que íbamos a tener una sala para hacer conciertos? ¿Nos lo habríamos creído? Pues no sé si nos lo habríamos creído o no, pero lo que es seguro es que lo queríamos. No sabíamos si lo íbamos conseguir, pero que lo queríamos lo teníamos claro. Queríamos tener un sitio donde hacer conciertos y poder vivir de la música. Aunque la verdad es que ahora los proyectos son más a corto plazo que antes. 

Los viejos rockeros nunca mueren, pero se jubilan. ¿Qué pasará con todo esto? 

Navi: Ahora es muy emocionante. Nuestros festivales pueden ser como un concierto de The Rolling Stones: no sabes si va a ser el último. Lo hacemos este año y el año que viene esperemos que también. Tenemos muchos proyectos muy interesantes guardados y nos gustaría llevarlos a cabo.  

Blanco: Hemos tenido altibajos, pero nos encanta seguir aquí y la idea es hacerlo hasta que podamos. Nosotros seguimos manteniendo nuestra relación con los grupos, grabando, etc., aunque ahora estamos más tranquilos y haciendo las cosas que nos gustan. Lo más importante son las ganas, el día que se pierde la ilusión lo pierdes todo.