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Carmen Almanza: La artista que quiso ser modelo

Su imagen está presente en cualquier parte del mundo. Del Aeropuerto de Londres a China o Arabia Saudí, pasando por las grandes revistas de moda o las pasarelas de las fashion week más importantes. Detrás de esa mirada de aspecto desafiante, cualquiera diría que Carmen Almanza (Antequera, 1994) es una chica tímida y sonriente que se dedicaba a la arteterapia para personas con autismo.

Graduada en Bellas Artes, decidió hace unos años aprovechar sus complejos de adolescente, darles la vuelta y labrarse una carrera en el mundo de la moda que la ha llevado a viajar y a vivir por todo el planeta. Entre casting y casting, va llenando la maleta de dibujos e ilustraciones que la hacen conectar con esa artista que nunca ha dejado de existir.

Editorial para Moteris Magazine (Lituania) / Foto: Reda Mickeviciute / Look: Vidmante Boseviciute / Maquillaje: Nazli Deniz

Hay fotografías tuyas rodando por todo el mundo, pero en Antequera habrá mucha gente que te esté conociendo a través de estas páginas.

Sí. Me fui de Antequera con 18 años a estudiar Bellas Artes a Salamanca, luego a Madrid, de Erasmus a Venezia, y ahora me muevo por todo el mundo. Casi todas las campañas que hago son en el extranjero, vengo a Antequera dos semanas en Navidad y otras dos en verano, aunque tengo mi residencia aquí. La gente me pregunta que dónde vivo, y yo siempre digo que mis cosas están en Antequera. No tengo residencia fija, estoy dos o tres meses en cada país.

¿Cómo llegas al mundo de la moda?

Yo había tenido un primer contacto con la moda con 16 años, pero una cosa muy light. Fue en Madrid, cuando fui a estudiar el Máster en Arteterapia y Educación Artística para la Inclusión Social, cuando decidí que quería probar. Era un mundo que me llamaba la atención, así que me fui a las agencias más grandes, que siempre hay tiempo de ir bajando si me dicen que no, pero tuve suerte y entré en Mad Models, una de las más importantes de España.

Pero, ¿tenías alguna experiencia o nunca habías hecho nada parecido?

Nada, de hecho tengo una anécdota muy buena: en el primer casting que hice en Madrid me preguntaron si había hecho algún e-commerce. Yo no tenía ni idea de lo que era eso, pero les dije que sí, lo que pasa es que era para una marca alemana que ahora mismo no sabría ni pronunciar (risas). En cuanto terminé me puse a buscar lo que era. Es un catálogo online, y efectivamente luego he hecho un montón de e-commerce. Además se me dan muy bien porque soy capaz de sacar muchas prendas.

Digamos que es algo innato que has ido trabajando después.

Bueno, yo en la adolescencia estaba muy, muy, muy acomplejada. Me decían que estaba muy delgada, y yo me obsesioné con que tenía que engordar. Cuando acabé la carrera dije: vamos a ver, vamos a aprovechar ese complejo y vamos a darle la vuelta. También he tenido la suerte de que mi familia me ha motivado siempre con lo que hago, y siempre manteniendo los pies en la tierra, que es algo muy importante en este mundo.

¿Cómo fueron tus primeros trabajos?

Los primeros trabajos los aproveché para ir haciendo mis books y mis cosas para promocionarme. La agencia te suele adelantar los gastos de maquillador, fotógrafo… tú no tienes que pagar nada, pero en el momento en que te sale un trabajo te lo van descontando. En 2018 conseguí mi primera campaña internacional para Eastpack, una marca de mochilas muy conocida. Fue uno de los momentos más emocionantes porque, un año después, me encontré en el Aeropuerto de Londres un cartel enorme con mi foto.

 

 

Supongo que ya te habrás acostumbrado. Te hemos visto en catálogos para casi todas las grandes marcas: H&M, Stradivarius, Desigual, Springfield, Women’secret, L’Oréal, y para diseñadores tan importantes como Pedro del Hierro, Inés Núñez, Juanjo Oliva, La Condesa… incluso has hecho trabajos para Armani.

Sí, aunque por aquí no se me ve mucho. Desde finales de 2018 decidí extender mi carrera a nivel internacional y ahora trabajo para una agencia de Malta que actúa como agencia madre para otras agencias de todo el mundo. En enero de 2019 me fui a Milán a trabajar con Wave Management, y a partir de ahí… a los dos meses me fui a Malta, luego a China, luego a Londres, Atenas, Hamburgo, París… y nunca sabes por cuánto tiempo. Yo hago una maleta y llevo ropa tanto de verano como de invierno, porque no sabes a dónde vas a tener que ir.

¿Y dónde vives? ¿Hoteles?

No, las agencias tienen apartamentos de modelos. Convivo con chicas de todo el mundo, en pisos de diez u once personas, cuatro en cada habitación, que van y vienen. He desarrollado una tolerancia para convivir… (risas). Suele haber muchas modelos del este de Europa, chicas de unos 16 años, gente con la que coincides una vez y luego no vuelves a ver…

«No tengo residencia fija, estoy dos o tres meses en cada país»

 

¿Viajas sola?

Siempre sola. La vida de modelo es muy solitaria, vas sola a todos los sitios con tu nivel de inglés, de italiano… En los apartamentos encuentras compañeras que hacen vida en común y otras que no te dicen ni buenos días. Lo positivo es que te llevas muy buenas amigas por todas partes del mundo, porque se crean lazos muy rápido. Tengo amigas en Brasil, en Cuba… chicas con las que he convivido un par de meses y luego me las he vuelto a encontrar en París, en Londres, en Grecia…

Se podría decir que detrás de tanto glamour… no es oro todo lo que reluce, ¿no?

La vida de una modelo es estar todo el día haciendo castings y esperando. La agencia te envía a un destino sin saber siquiera si vas a trabajar. Parece muy bonito pero son muchas horas haciendo cola para que luego te digan “no, gracias”. He podido estar cuatro o cinco horas esperando una cola y cuando te toca tienes que poner tu mejor cara, sonreir, con tacones, fingiendo que no llevas siete castings por toda la ciudad corriendo en el metro.

Editorial en la revista de moda LUCY’S / Foto: Antonio Cordero – Toni Sorvent

 

¿Cuánto hay de modelo y cuánto de actriz?

De actriz, mucho. Más que de modelo. Casi todo el trabajo es interpretación. Yo diferencio dos personajes: Carmen Almanza, que es mi nombre de modelo, y Mari Carmen, una chica a la que no le gusta mucho llamar la atención. Yo en realidad soy muy tímida, siempre me ha dado vergüenza ir a comprar el pan, pedir la cuenta o llamar para pedir una pizza. Pero luego hago el papel, pongo esa cara seria aunque yo siempre estoy sonriendo. Muchas veces me veo y me sorprendo de lo que me lo llego a creer. Es una manera también de que no te afecte cuando te dicen que no, o cuando te dicen que estás demasiado gorda. No te lo están diciendo a ti, se lo dicen a tu personaje.

¿En serio te han llegado a decir que estás demasiado gorda?

En muchos sitios consideran que estoy gorda. Las modelos de tallas grandes tienen una 42, y si eso es una talla grande… Para trabajar con según qué firmas tendría que cortarme literalmente el hueso, por eso escogen a chicas mucho más jovencitas, que no tienen formado el cuerpo todavía. Quieren chicas de más de 1,80 con 58 de cintura. Yo he estudiado anatomía en Bellas Artes y eso, anatómicamente, es imposible. Esa chavala se rompe.

¿Y cómo gestionáis eso?

Yo siempre les digo a las más jóvenes que si alguna vez les dicen que tienen que estar más delgadas no hagan caso, porque al final, la que se pone enferma eres tú… y luego cogen a otra. Y un trastorno alimenticio es para toda la vida. Muchas modelos, aunque se vean súper seguras, muchas veces tienen rota la autoestima.

Desfile para Dominnico en la Semana de la Moda de Madrid

En ese sentido, ¿hasta qué punto eres dueña de tu imagen?

Tú decides lo que comes, qué haces en el gimnasio… pero por ejemplo el pelo es la agencia la que decide. Ellos intentan crear tu imagen. En crear la imagen de una modelo se tarda alrededor de dos años, porque no solo es la imagen física, sino también la actitud. De hecho la mayor parte de las modelos no es que sean guapas, es que saben moverse, saben posar… Igual que se busca un perfil de chica, se busca un perfil de acting, las poses, la mirada, el estilo de foto.

¿Y cuál es tu imagen?

A mí me han encajado en un estilo moderno, así con rollo alternativo, según lo que ellos consideran que es mi mercado.

¿Es un mercado muy competitivo?

Depende. A mí me hace mucha gracia cuando me encuentro a una chica rubia con los ojos azules que se pone competitiva conmigo. Normalmente buscan un perfil concreto. Es muy gracioso cuando vas a un casting en el que buscan tu perfil y ves a muchas chicas que se parecen a ti. Yo, cada vez que viajo, me dedico a buscar a mi doble en la versión de cada país. Tengo mi versión india, mi versión asiática…

Y tu versión en dibujo. Cuéntanos qué es lo que pasa en tu cuenta de Instagram, que solo vemos ilustraciones. ¿Son tuyas?

Sí, son mías. Todo empezó porque no me gustaba el postureo en Instagram, pero las modelos tenemos que tener uno. A mí me gusta dibujar, quería conectar con esa parte y que se viera que no era modelo y ya está, que tenía una parte artística. Así que subía una foto y hacía una ilustración digital interpretándola. Puedo llevarme la tablet a cualquier parte, y a cada ciudad a la que voy tengo una sección que se llama ‘Dibujos rápidos’, dibujos de cinco minutos. En vez de comprar un imán, hago un dibujo.

«¿Sabes quién es Aitana? ¿Su primer single? Pues el fondo de la portada es mío»

 

¿Es algo a lo que te gustaría dedicarte en el futuro?

Sí, me llama mucho el diseño gráfico. El trabajo de modelo es temporal. Tengo la ventaja de tener seis años de formación universitaria, y cuando esto acabe trabajaré en mi portfolio y empezaré a presentar trabajos relacionados con el arte.

¿Cómo crees que te puede ayudar toda esta experiencia como modelo?

Ya me está ayudando. Conoces a mucha gente, directores artísticos… haces muchos contactos. Por ejemplo, ¿sabes quién es Aitana? ¿Su primer single? ¿La del Teléfono? Pues el fondo de la portada es mío. Cinco metros de muro y solo salen 50 centímetros (risas). Hice un trabajo con ese fotógrafo y le hacía falta un fondo para la portada, se acordó de mí y lo hice. También hice un rediseño de una portada para la revista Cosmopolitan.

¿En qué momento estás ahora?

Ahora estoy trabajando en España. Este año mi objetivo era ir a Nueva York, India, Dubai y Tokio, y me hacía mucha ilusión, pero obviamente me he quedado sin ir por culpa del COVID. El confinamiento lo pasé en Milán, donde tuve la suerte de que me acogió una familia, y he estado seis meses sin poder venir. Aquí he buscado una agencia, The Tribe, para moverme solo por Europa. No me atrevo a viajar más lejos porque corro el riesgo de quedarme bloqueada.

Campaña para Busnel AW19 para los países escandinavos
Ilustración- Carmen Almanza @mc.almanza

¿Te gusta vivir viajando de aquí para allá?

Sí, es lo que necesitaba. Cuando acabé el máster estuve haciendo unas prácticas de voluntaria en una asociación de personas con autismo y me gustaba mucho, pero a nivel psicológico tienes que estar fuerte. Yo soy una persona muy empática, pero la empatía tiene ese doble filo, que igual que te sirve para conectar con la gente, tienes que aprender a que no te afecte a ti. Entonces no me veía como para hacer todavía arteterapia. Y aparte, no quería buscar un trabajo fijo, ni estar en un sitio fijo. Yo quería ver mundo. Al final, la vida son experiencias. Yo quería conocer culturas, soltarme con los idiomas… y de momento lo he conseguido.