Historias

Como la vida misma

María Páez
@mariapaezguerrero
Mente inquieta desde el 97. Marketer a tiempo completo, escritora cuando puedo. Autora de ‘Las hadas sí existen’. Uso las palabras para conectar. Contigo, con el mundo y conmigo misma.

Esa que no para. La misma que a veces te deja sin respiración. La que todo te lo da, la que también te lo quita. Silenciosa, mágica, incontrolable, inspiradora e impulsiva.

A veces miro el mar y la veo. Se refleja en todo su poder e inmensidad. También en la suavidad que sientes cuando andas descalzo por la hierba. Otras veces en las flores. En los ojos de un bebé. En la sonrisa de una abuela. En un abrazo. En todas las veces que me sorprendí, o que una lágrima de felicidad cruzó mi mejilla.  

También se siente su ausencia. Cuando el brillo, las ganas o la emoción desaparecen déjame decirte que son resultado de su adiós. Que ella cerró la puerta mucho antes.  

Hablo de la vida.  

La que está llena de posibilidades, de colores, de significado, de momentos: buenos, malos, dolorosos, hipnotizantes.  

Y, siento decirte que solo hay una. Poder disfrutarla siete veces es un privilegio, dicen algunos, que solo tienen los gatos.  

Así que, cógela con las manos y estrújala. Abrázala y llénala de sentido. Que todos los momentos que vivas nunca se irán, se quedarán guardados para ti. En silencio, en una esquina del corazón. Y un día, de repente, sin que tú quieras ni los esperes, saldrán de ese rincón de la memoria y te robarán una sonrisa. O una lágrima. Pero, lo más importante, te harán sentir. Y construirán, despacio, gota a gota, esa fortaleza a la que llamamos alma.   

Ilustración: MCarmen Almanza @mc.almanza

fNo le des la espalda. A veces no la entenderás. Te quejarás de ella y simplemente querrás que pare. Que toda esa velocidad a ti te ha dejado de gustar. A veces te dará vértigo. Pero escucha. Escúchame bien. La única forma que tienes de estar en paz con ella, es mirándola directamente a los ojos. Así empezarás a entender(te). Que a veces sus silencios son el mejor consejo y ningún tropiezo es demasiado grande para pararla.  

Deja de tenerle miedo. Miedo a vivir. Mejor, prueba a ser diferente, a dejar de encajar y a empezar a descubrir. La vida está llena de posibilidades y donde esté ella, siempre habrá un hueco para ti. Un momento donde volver a empezar.  

Parece confusa y difícil. Pero cuando las cuestas se tornen cada vez más empinadas y la espalda no pueda más con tanto peso, solo nos queda seguir caminando. Porque para bueno y para malo, todos los días, igual que el sol se esconde y la oscuridad aparece por la noche, una nueva oportunidad te está esperando en la madrugada.  

Porque no te da la espalda, ella no. Nos guste o no, la vida siempre sigue. 

No esperes encontrarla en grandes hechos. Mira un pájaro volar. A un niño dando sus primeros pasos. Sentir un beso. El calor del sol en tu piel. Admirar todos estos detalles será lo que haga que te des cuenta de que siempre merecerá la pena luchar un poco más.  

‭»‬Mira un pájaro volar‭. ‬A un niño dando sus primeros pasos‭. ‬Sentir un beso‭. ‬El calor del sol en tu piel‭»‬ 

Por todo esto, no dejes que se metan en ella. Ni la controlen. No permitas ni siquiera que la intenten rozar con las manos ni mucho menos que hablen de ella. Que en los zapatos de cada cual está su propia libertad. Y por andar descalzo no vas a estar menos loco. Al fin y al cabo, el mundo está lleno de personas que no se atreven a deshacerse de eso que tanto le aprieta y no son capaces de escuchar lo que por dentro su corazón le está pidiendo a gritos.  

Sigue experimentando, corriendo y saltando al vacío. Hay demasiados espectáculos hermosos e increíbles que te permitirán encontrarle el sentido a las cosas. Abre la puerta, deja que entre el aire por la ventana, y con él, los sueños. Respira hondo y empieza a caminar. El camino merecerá la pena.  

Ella es indomable, loca, apasionada, dócil, injusta, amable, cariñosa, única, traicionera, mágica, inigualable e inimitable.  

Y tú, eres todas estas cosas. 

Como la vida misma.