Nutrición

COVID y vitamina D

Cristina González es especialista en nutrición clínica avanzada. Vuelca su experiencia en su propia clínica de nutrición y dietética: GD Salud

La vitamina D juega un papel importante en la regulación de nuestro sistema inmune. Déficits de esta vitamina se asocian con más riesgo de infecciones respiratorias y su suplementación ha demostrado reducir el riesgo de infección. Desde los primeros meses de la pandemia se han publicado multitud de investigaciones sobre el efecto de la vitamina D en el COVID. 

En este artículo revisamos lo que dice la evidencia más reciente y evaluamos el riesgo/beneficio de suplementar con esta vitamina 

Los primeros estudios fueron observacionales, y la mayoría concluía que el riesgo de infección por coronavirus y la severidad de la enfermedad eran inversamente proporcionales a los niveles de vitamina D, el consumo de suplementos de vitamina D o la exposición al sol.  

En la segunda ola se observó una fuerte correlación entre la latitud y el aumento de la incidencia, disparándose los casos a medida que se reducía la llegada de rayos UVB a cada zona. Como indica un estudio, esto apunta al déficit de vitamina D como factor contribuyente al riesgo de infección. 

Al reducirse la llegada de rayos UVB por debajo de 34% respecto a la latitud 0° se elevan las infecciones.  

Se realizaron también estudios más específicos sobre el efecto de la suplementación en el riesgo de mortalidad. Este estudio por ejemplo comparó la mortalidad en tres grupos distintos de personas infectadas:  

El grupo 1 era consumidor habitual de suplementos de vitamina D. 

El grupo 2 empezó a tomar suplementos tras infectarse. 

El grupo 3 no suplementó ni antes ni después de la infección, actuando como grupo de control (riesgo = 1). 

Los que empezaron a tomar suplementos redujeron el riesgo de mortalidad, pero en menor medida que los que habían suplementado durante más tiempo. La evidencia es prometedora, pero insuficiente para afirmar que haya un beneficio clínicamente relevante. 

Si decidimos suplementar con vitamina D y efectivamente reduce el riesgo asociado al coronavirus, el beneficio podría ser enorme. Por el contrario, si decidimos no suplementar con vitamina D y termina siendo efectiva, podría costarnos la propia vida. 

Dada la deficiencia generalizada de vitamina D entre la población, suplementar con vitamina D podría tener beneficios colaterales, reduciendo trastornos óseos y musculares, e incluso cáncer. Una revisión reciente estima que suplementar con vitamina D podría evitar la muerte de 30.000 personas al año por cáncer (en Alemania). 

Pero como siempre, para completar la evaluación de cualquier intervención no debemos considerar solo el potencial beneficio y el coste económico, sino también los posibles riesgos. 

El principal riesgo de suplementar con vitamina D es hipercalcemia, o exceso de niveles de calcio. Esto podría elevar el riesgo de cálculos renales y los depósitos de calcio en las arterias. Por suerte, el riesgo es muy bajo, y en los pocos casos documentados se usaron dosis de más de 40.000 UI diarias durante semanas. 

Recomendaciones finales 

Recuerda que el sol nos beneficia por más vías que la vitamina D. Su contacto con nuestra piel eleva, por ejemplo, la producción de óxido nítrico, también potencialmente beneficioso contra el COVID-19. En la medida de lo posible, exponte con moderación al sol. 

 

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