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Daniel Molina: El cerebro también se entrena

El miedo a fallar, la ansiedad, el manejo de las emociones, las expectativas, el éxito prematuro, las lesiones, la derrota… el mundo del deporte, como la vida misma, está lleno de obstáculos que los deportistas van sorteando en el día a día más allá de lo físico; más allá del golpe perfecto, la pirueta imposible o el sprint interminable. Aunque algunos se siguen empeñando en luchar en solitario contra su propia cabeza, afortunadamente la psicología está dejando de ser un tabú para la sociedad en general y para el deporte en particular, que está empezando a ver en estos profesionales una pieza fundamental tanto a nivel formativo como en el alto rendimiento. Nuestro #Único de este mes se llama Daniel Molina, el joven psicólogo deportivo que está detrás del campeón del mundo de pádel sub-16 o de los campeones de kettlebell de El Templo.

PSICOLOGÍA DEL DEPORTE

Muchos deportistas ya hablan sin tapujos de la importancia de la psicología en el deporte. La atleta Ruth Beitia, la jugadora de bádminton Carolina Marín o el futbolista Andrés Iniesta son algunos ejemplos de estrellas del deporte que han visibilizado la figura del psicólogo deportivo, a pesar de que en muchos sitios sigue siendo un tema tabú. “La psicología todavía sigue muy tapada en el deporte. En el fútbol, por poner el ejemplo más importante, de los grandes equipos de LaLiga solo Betis, Sevilla, Villarreal y no sé si alguno más tiene un psicólogo dentro del cuerpo técnico. Sí los hay en la cantera, pero en el primer equipo muy pocos”, comenta Dani, recordando el ruido que provocó que Luis Enrique llevara a un psicólogo deportivo en su staff para la Selección Española.

“El psicólogo es igual de importante que el preparador físico o el nutricionista. ¿Cuántas veces se habla de que un deportista no está bien mentalmente?”

“El psicólogo es igual de importante que el preparador físico o el nutricionista. ¿Cuántas veces se habla de que un deportista no está bien mentalmente? Se trabaja lo físico pero no se da importancia al trabajo mental, y el margen de mejora en todos los deportes es brutal si contamos con el componente psicológico”, explica. Para ello, según nos cuenta, es fundamental detectar cuáles son las demandas específicas que requiere cada deportista. “En general, lo que se suele trabajar es la ansiedad pre y post competición, el manejo de las emociones y cómo se identifican, para saber interpretarlas y actuar. También se trabaja mucho la aceptación: hay que estar preparado para perder y asumirlo con naturalidad, o para las lesiones, los factores externos…”.

CONTEXTO DEPORTIVO

La mayoría de las veces, ese trabajo se hace en el mismo contexto en el que se entrena o en el que se compite. “Por ejemplo, si un jugador de tenis suele perder la concentración, lo primero que hago es observar el entrenamiento, sacar una hipótesis y hacerle después una pequeña entrevista. Voy ahondando hasta llegar al problema, y ahí es cuando desarrollo la intervención. En el caso de mi jugador era un problema de estrés y establecimos una rutina, un hábito como tocar la red o dar algunos saltos al salir a la pista. Parece una tontería pero esa rutina le ayudó a relajarse y a dirigir su atención”, explica, recordando los movimientos repetitivos de Rafa Nadal antes del saque.

Aunque parezcan cuestiones sin importancia, hay mucho trabajo psicológico detrás del deporte de alto rendimiento: reforzar la confianza, controlar la frustración, superar lesiones, los nervios previos a una gran cita, la adaptación en los deportes de equipo… “En los deportes de equipo son muy importantes los roles. Es fundamental hacer un sociograma del vestuario, en el que siempre tiene que haber un líder. A partir de ahí hay que trabajar la cohesión del grupo, el apoyo entre compañeros… eso lo hace muy bien el psicólogo del Betis. ¿Has visto los vídeos de Joaquín en el vestuario? Hacen juegos, se divierten… son una familia y eso a la hora de competir se nota”.

CANTERA

Pero no solo hablamos de psicología en el deporte de élite, donde la presión puede llegar a ser insoportable tanto a nivel competitivo como a nivel mediático. En el deporte base es, quizás, más importante aún el trabajo del psicólogo deportivo. “Los niños tienen que ver el deporte como una actividad extraescolar para pasarlo bien, hacer amigos, socializar y aprender valores. Muchas veces son los propios padres los que presionan a sus hijos, y eso también hay que trabajarlo. Trabajar con un niño es trabajar con su familia, y tienes que intentar que mantengan los pies en la tierra”.

Muchos de esas jóvenes promesas se quedan por el camino, precisamente, por no haber gestionado bien el aspecto psicológico. “Los futuros deportistas, por ejemplo, tienen que estar preparados para el cambio de categoría. Son niños acostumbrados a destacar, y tienen que aprender a asumir que va a haber muchos mejores que ellos. La adaptación es un paso muy importante, por no hablar de los deportes de equipo y cómo ese equipo tiene que recibir a los jóvenes”.

“El margen de mejora en todos los deportes es brutal si contamos con el componente psicológico”

CAMPEONES DEL MUNDO

Pese a su juventud, Dani ya sabe lo que es trabajar para ganar campeonatos de España y del mundo. Tras una primera experiencia en el equipo de tenis del Betis con niños de entre 9 y 14 años, formó parte del equipo antequerano de El Templo que se proclamó campeón del mundo de kettlebell en Polonia. “En deportes de los llamados cerrados como este, que es un deporte de resistencia, la cabeza es muy importante. Hay que trabajar la gestión de la fatiga, esta gente hace repeticiones de una hora con el mismo ejercicio, con mucho peso, y cada vez estás más cansado. Llega un punto en el que dices no puedo más, pero hay que saber aguantar. La preparación física que llevan es brutal, pero en El Templo se trabaja mucho la parte psicológica. Ellos saben muy bien lo que hacen”, comenta.

Su última experiencia también acabó en título mundial. Toñi Martos, la psicóloga de Ruth Beitia, le recomendó para trabajar con un joven de Guadix que despuntaba en la categoría cadete de pádel. “Imagínate, me había recomendado posiblemente la mejor psicóloga deportiva de España. Me llamó el padre diciendome que en dos meses iba a competir por el Campeonato de España y por el Campeonato del Mundo sub-16. En dos meses hay muy poco tiempo, así que trabajamos sobre las demandas específicas que tenía. Al final consiguió los dos campeonatos y ahora está en la Selección Española”.

NEUROPSICOLOGÍA

Tras estudiar Psicología en Granada y especializarse en Psicología del Deporte en Sevilla, Daniel acaba de terminar un Máster en Neurociencia para enfocar su carrera hacia la neuropsicología deportiva. “La neurociencia estudia el cerebro, cómo funciona, sus partes… y eso se puede ligar al deporte. En Europa no conozco a nadie que se dedique a eso, pero en EEUU sí que existe la neuropsicología deportiva como disciplina, que se basa en aplicar un modelo de funcionamiento cerebral a la práctica deportiva. Tener una base científica, al fin y al cabo, es tener datos del funcionamiento del cerebro y aplicarlos al deporte”, señala.

“Trabajar con un niño es trabajar con su familia, y tienes que intentar que mantengan los pies en la tierra”

Asimismo, nos explica que la psicología no solo ha llegado al deporte, sino que lo está haciendo también a los deportes electrónicos o eSports, las competiciones de videojuegos que se han convertido en eventos de gran popularidad. “Hay mucho psicólogo deportivo en los eSports porque el nivel de frustración es mucho mayor. Se está abriendo mucho camino y es uno de los campos que probablemente indague porque tiene mucho de neurociencia y de tema atencional”, añade. Y es que no solo de músculo vive el deportista. La cabeza, el cerebro, también se entrena en un gimnasio.