Nutrición

El ayuno intermitente

Cristina González es licenciada en Nutrición y Dietética, especializada en nutrición clínica avanzada y alimentación infantil

Se está hablando mucho en los últimos tiempos del ayuno intermitente, un método que se está haciendo muy popular para bajar de peso y mejorar la salud. Pero el ayuno no es nada nuevo. De hecho, es un antiguo secreto de salud que se ha practicado durante toda la historia de la humanidad y que, si se hace de forma correcta, puede otorgar importantes beneficios.

A veces, el organismo se vuelve lento al hacer una dieta pero hay formas de despertarlo; una de ellas es romper el ritmo calórico para activar la combustión de grasas. El ayuno intermitente no es más que restringir las calorías que ingerimos durante un período de tiempo. Existen dos tipos: uno en el que ingerimos todas las comidas del día en un período de 8 horas, mientras que las 16 horas del día restantes solo ingerimos líquidos (16:8), y la denominada “dieta 5:2”, en la que durante dos días a la semana nos limitamos a una comida diaria de unas 600-800 kcal. Personalmente recomiendo el primero, ya que los ritmos circadianos se mantienen más constantes y podremos ajustarlo a las personas que practican deporte.

Pero, ¿estamos preparados para pasar tanto tiempo sin comer?

La realidad es que no necesitamos ingerir comida cada 3-4 horas para mantener un aporte adecuado a las células y rendir física y mentalmente. El ayuno intermitente permite activar una serie de mecanismos propios para la obtención de la energía celular, mecanismos que habitualmente, con nuestro ritmo de vida, están “hibernados”. Tienen su origen en nuestros antepasados, que comían cuando podían, y se basan en la utilización de ácidos grasos procedentes del tejido adiposo y la producción de los cuerpos cetónicos, en sustitución del glucógeno hepático.

¿Cómo funciona?

Durante el ayuno tienen lugar una serie de desencadenantes hormonales en nuestro organismo. El ayuno intermitente mejora la captación de grasas por parte de los tejidos, por lo que el cuerpo utiliza la grasa como combustible primario además de generar glucosa a partir de glicerol y aminoácidos (gluconeogánesis). Se produce una liberación de hormona de crecimiento por parte del hipotálamo. Esta hormona impide a las células consumir glucosa, por lo que el consumo de grasas es aún mayor.

¿Qué beneficios tiene?

Lo más relevante del ayuno intermitente es que sus beneficios no solo están relacionados con la pérdida de peso, que por sí sola ya es muy importante para prevenir enfermedades, principalmente neurológicas, oncológicas y cardiovasculares. Entre sus beneficios encontramos un efecto antiinflamatorio y el aumento de la resistencia al estrés y a la oxidación, mecanismos trasversales a muchas enfermedades crónicas y al proceso de envejecimiento.

De hecho, el ayuno intermitente puede ser una excelente herramienta para atrasar los síntomas del paso del tiempo, ya que disminuye la expresión de IGF-1 (Factor de Crecimiento Insulínico), consiguiendo que el cuerpo entre en modo “reparación”, alargando el tiempo de vida de las células.

Si quieres saber más sobre el ayuno voluntario, no dudes en visitar nuestro centro de educación alimentaria. Estaremos encantados de atenderte y aconsejarte de forma personalizada. 

 

GD SALUD

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