Nutrición

El estrés ¿engorda?

Cristina González es licenciada en Nutrición y Dietética, especializada en nutrición clínica avanzada y alimentación infantil. Cuenta con centro propio en Antequera: GD Salud.

Es uno de los grandes males del siglo XXI. El ritmo de vida que llevamos, las exigencias laborales, familiares y sociales que nos van cargando, los imprevistos desagradables… poco a poco hacen mella en nosotros y terminamos estresados. Ese estado afecta a muchos aspectos de nuestra vida. A nivel nutricional, una de las preguntas que nos solemos hacer es si el estrés engorda o adelgaza. Pues bien, la respuesta no es tan sencilla como parece y requiere tener en cuenta varias cuestiones. Vamos a verlas.

Cuando sufrimos estrés, el organismo lleva a cabo diversos cambios metabólicos para responder a lo que considera una situación de amenaza, movilizando las reservas de energía con las que cuenta.  

Además, se llegan a alterar los hábitos de vida y podemos cambiar nuestros comportamientos e, incluso, los gustos (o las mal consideradas necesidades) a la hora de alimentarnos.  

Cuando estamos estresados, generalmente sufrimos el conocido como estrés agudo –el tipo más frecuente de estrés y que se produce como respuesta a una exigencia o presión puntual–. En estos casos, estas situaciones puntuales se suelen asociar con una disminución del apetito (hipofagia) y, por tanto, una bajada de peso. 

Sin embargo, si lo que sufrimos es un estrés crónico, con síntomas mucho más severos, el efecto puede ser el contrario. En esos casos, suele provocar un aumento del apetito, fundamentalmente dirigido hacia los alimentos ultraprocesados, con mucho azúcar y menos saludables. Es decir, no solo se consumen alimentos en grandes cantidades, sino que éstos suelen ser bastante calóricos y de mala calidad nutricional. Esto, además, puede llegar a aumentar más el estrés ya que tras la ingesta nos sentimos culpables, además de provocar otros problemas de salud y modificar nuestra imagen.  

Todo ello lleva a un aumento de peso, que se puede traducir incluso en obesidad 

Evitar esta situación pasa, en primer lugar, por tratar de reducir los niveles de estrés y en ello es imprescindible contar con la guía de un especialista en nutrición que reconduzca nuestra alimentación hacia una dieta saludable que contribuirá a mejorar el estado general en el que nos encontramos. 

¿Qué es el estrés? 

El estrés se puede definir como un proceso natural del cuerpo humano que genera una respuesta ante condiciones externas que considera amenazadoras o desafiantes. Para hacerles frente, moviliza tanto recursos físicos como psicológicos. 

 

GD SALUD

Centro de educación alimentaria

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