Pinceladas

El Mercado de Abastos de Antequera

En la Antequera de 1879 la manera de comprar los productos alimenticios perecederos estaba limitado a algunas tiendas de ultramarinos, la venta callejera ambulante y los puestos fijos ubicados en el Coso Viejo donde se vendían verduras, hortalizas, frutas y algún animal de poco peso, aunque esta zona de venta dejaba mucho que desear por salubridad y control de pesos y precios. El entonces alcalde, Francisco Guerrero Muñoz, plantea desde el Ayuntamiento estructurar y crear dos espacios nuevos de gran relevancia para la ciudad: un edificio de Abastos y una Plaza como espacio lúdico ajardinado que le dé empaque al centro de Antequera. Comienza así la historia del Mercado de Abastos. 

El edifico de Abastos tenía su lugar casi definido una vez que el Coso San Francisco, desde 1848, dejó de usarse como lugar de festejos taurinos, ya que se inauguraba un Coso fijo de Toros a la salida de la puerta de Estepa. 

Lo primero que hubo que hacer era buscar el presupuesto para la obra. El cabildo municipal, viendo que de tesorería la cosa estaba floja, decidió conseguir los dineros pidiéndoselos a la institución del Pósito de la ciudad. Así el 20 de noviembre de 1878 se autorizaba al Ayuntamiento para negociar con esta institución “un préstamo refaccionario” con un interés del 6%.  

En enero de 1779, con el préstamo ya concedido y con el proyecto inicial del arquitecto D. Fernando de la Torriente, se publicaba el pliego de condiciones para su construcción y aprobación por Gobernación. En febrero se adjudicaban las obras y se iniciaba la construcción figurando como  arquitecto D. Jerónimo Cuervo González. El Ayuntamiento aportaría para la inspección de la construcción al maestro de obras municipal D. Francisco Torres. El espacio se configuraba con sus cuatro pabellones al cuerpo central en una marcha de ejecución que pronosticaba su acabado para el año 1882.  

Sin embargo, el sábado 3 de diciembre a las 12.30 horas, cuando los operarios estaban en las faenas de cerramiento de la techumbre, ésta se vino abajo arrastrando todo el hierro de la armadura de la planta central y parte de los muros, provocando el enterramiento de los trabajadores que estaban en ese momento, y como dice la prensa de aquellos días, también daños mínimos a transeúntes que pasaban por allí en aquella hora. A las cinco de la tarde se comunicaba a Gobernación que la situación era terrible, que habían acudido población, ejército, guardia civil y autoridades para socorrer a los trabajadores enterrados en escombros y que en esa hora había ya 9 muertos y 14 heridos. La situación no podía ser más dramática, sobre todo sabiendo que había más gente entre el derrumbe. Al día siguiente, domingo 4 a las 12.35, veinticuatro horas después, la comunicación por telégrafo a Gobernación daba un balance negro de 10 muertos, 7 heridos graves y 2 leves que habían sido llevados a sus domicilios. 

En esos días hubo nombres propios como Mariano Beltrán de Lis o Romero Robledo, que acudió en auxilio de los heridos uno, y aportó socorro económico a los familiares de los fallecidos el otro.  

Después de las investigaciones y tras comprobar que la causa del derrumbe se debió a defectos de montaje, las obras se reanudaron en 1884 con los mismos constructor y arquitecto. En diciembre del 1885 veían los antequeranos que por fin las obras habían acabado. 

A este espacio le iba a coronar una perla difícil de encajar en este lugar: la fuente de la actual San Sebastián, que cuando la colocaron en San Francisco venía de la plazuela de San Agustín. 

 

Más y mejor:  

La Vanguardia 6/dic/1881 

El Antequerano 3/abr/1881 

Correspondencia Ilustrada 10/dic/1881 

Diario de Córdoba 6/dic/1881 

Diario de Córdoba 7/dic/1881 

Diario de Córdoba 8/dic/1881 

El Popular 5/dic/1881 

La Correspondencia de España 6/dic/1881 

La Ilustración Española y Americana 22/dic/1881 

Sol de Antequera 16/mar/1924 

Sol de Antequera 23/mar/1924 

La Gaceta de Madrid mayo 1926 nº 131 

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