Pinceladas

El nombre de Antequera en el ejército español 

El nombre de Antequera en un batallón del ejército español aparece cuando se le cambia al Tercio de Valdesilla, creado en 1702, su denominación por el de esta ciudad en 1707, recogiendo el nombre de «Regimiento de Antequera nº9 en Línea». A partir de entonces cambiaría de nombre varias veces hasta disolverse e integrarse en la Agrupación de Cazadores en la dictadura de Franco. 

En 1734 cambia por el de Regimiento Provincial de Milicias de Antequera nº28, para en 1808 dividirse en Regimiento de Cazadores de Antequera nº39 en Canarias y Batallón Voluntarios de Granada nº6. En 1879 la denominación es de Infantería Antequera nº11. En 1895 como Batallón Peninsular Antequera nº9. Con la dictadura de Primo se le llamó Batallón de Montaña nº12, para con la dictadura de Franco disolverse e integrarse en la Agrupación de Cazadores de Montaña nº2.  

Si destacó militarmente fue en su etapa cubana, entre 1859 y 1898, representado en la fotografía que acompaña este texto. Ninguno lleva el “gorro panadero”, de calle, y sí llevan el famoso traje de “mil rayas” tan característico de estos soldados. Solo se ve un sombrero de Jipijapa, el sombrero de paja que llevaban cuando entraban en contienda. Algunos, no oficiales de rango, van calzados con las guajiras, alpargatas de lona, de tan mala calidad que cuando se desgastaban –que lo hacían pronto– eran la causa de que las uñas de los pies cogieran los parasitos llamados “ningas”, hinchándose los pies con dolores y picazón terrible.  

Se les reclutaba a nuestros desgraciados soldados para ir a Ultramar por tres años. En una época en que para este servicio militar estaba aún el sistema de “sustitución por otro” y el poder redimirse si tenías 2.000 pts. A Cuba fueron los campesinos y obreros, reclutados con 19 años y, en la mayoría, famélicos del hambre que pasaban en su Patria. De «Guatemala» a «Guatepeor», porque llegaban a un clima hostil donde eran fáciles de sucumbir a las muchas enfermedades que les proporcionaba la manigua. De hecho, había momentos en que había más soldados en las enfermerías que formando filas.  

Como curiosidad, hay que decir que allí usaron por primera vez el Mauser de cerrojo con carga a trebolillo –manojo de 6 balas que se iban cargando en el fusil– que sustituyó en 1893 al Remington 71/89. Los soldados españoles pronto le pusieron un nombre a aquel fusil, “El Paco”, porque al salir y al chocar el proyectil se escuchaba el sonido: ¡Pa…. cusss! 

En su escudo de armas, aquel batallón llevaba los elementos significativos del pendón de Antequera: la jarra de plata con las azucenas, un castillo oro de tres torres y el león de gules coronado. En el campo inferior –sinople– las letras “A”  y “T” en plata. 

Fuente: Memorial de Infantería (https://bibliotecavirtual.defensa.gob.es/…/imagen_id…) 

 

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