Pinceladas

El precio del tabaco y los estancos en Antequera en 1860

Manuel Rodríguez nos lleva este mes hasta 1860 y una actividad muy curiosa que se llevaba a cabo en Antequera y el resto del país. Se trata de la entrada del producto y la adjudicación del precio del tabaco. Recordamos también a los estanqueros que en esas fechas realizaban este trabajo en la ciudad.

Un tema curioso de nuestra historia antequerana, y de la España en general, era cómo se producían las entradas del producto estancado del tabaco y la adjudicación de su precio sin que hubiera estafas. Para ello, se llamaba a todos los estanqueros y estanqueras, dado que esta actividad no discriminaba el sexo, el día antes para que todos estuvieran en el Ayuntamiento a una hora muy temprana de la mañana. Era requisito obligatorio la asistencia del dueño del estanco o alguien en su nombre, de no ser así no se celebraba reunión y se penalizaba al que no acudiese.

Así ocurrió el día 31 de enero de 1860. A las seis menos cuarto de la mañana, “al toque de las oraciones”, el Corregidor, en este momento D. Gabriel Gómez de Cádiz, daba en mano al encargado de Rentas Estancadas, D. Manuel de Porras y Escobar, un sobre cerrado y lacrado de parte del Gobernador con órdenes del ministerio del ramo.

Aquel sobre se abría delante de todos y se procedía a su lectura ante los 14 estanqueros que había en la ciudad. Estos eran:

  • Doña Dolores Granados, con estanco en Plaza de San Sebastian.
  • Doña Teresa García Hidalgo, con estanco en calle Estepa.
  • Doña Dolores Montero, con estanco en calle Estepa.
  • Doña María de la Torre, con estanco en calle Alameda.
  • Doña Josefa Ortiz, con estanco en calle Lucena.
  • Doña María Navarro, con estanco en calle Cruz Blanca.
  • Don Juan Martín, con estanco en calle Merecillas.
  • Don Juan Porras, con estanco en  Plaza de la Constitución (Hoy Plaza de Abastos).
  • Don Miguel Morejón, con estanco en calle Carrera.
  • Don Juan Terrones, con estanco en calle Calzada.
  • Don Juan Pérez, con estanco en calle Los Tintes.
  • Don Juan García Muñoz, con estanco en calle Carreteros.
  • Don Juan Caro Rojo, con estanco en Plazuela del Espíritu Santo.
  • Don José Muñoz Ortega, con estanco en Plazuela del Portichuelo.
  • Don José Romero Díaz, con estanco en Bobadilla.
  • Don Antonio Granados, con Estanco Rural.

Una vez abierto el sobre, un documento indicaba los precios que desde el 1 de febrero tendrían los cigarros y el tabaco picado en paquetes de onza de la clase Filipinos puro, Virginia puro y la mistura de los dos.

Dado el precio y dado por todos “el enterado” se repetían los precios que en aquel momento fueron:

  • Los cigarros a 24 reales la libra. Se vendían por unidades y peso.
  • El picado tanto Filipino, Virginia, como mistura a 14 reales con 4 maravedies los paquetes.

Nada más indicado esto, un concejal acompañaba a los estanqueros hasta los respectivos estancos donde, en presencia del concejal, se contaban las existencias para controlar el precio del sobrante que la noche antes era más barato.

Sabemos que el cómputo total fue de las siguientes asistencias:

  • 49 cigarros puros.
  • 5.755 libras de tabaco Filipino en 56 cajas, con 1600 cajetillas en cada caja.
  • 3.075 libras de tabaco Virginia en 28 cajas con el mismo número de cajetillas.
  • 22 libras de mistura Filipino y Virginia.
MÁS Y MEJOR:

ACTAS CAPITULARES MUNICIPALES 1860.

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