Pinceladas

El reloj y las campanas de San Sebastián

Hubo una época en la que al pasear por Antequera y, si la distancia no era mucha de la Plaza de San Sebastian, se podía oír el teñir de las campanas de su torre e identificar los mensajes que ella, en su altura, con su sonido de bronce, nos repiqueteaba. Así comienza la Pincelada que Manuel Rodríguez rescata en marzo. 

La torre, como todos sabemos, tiene un reloj. Reloj que hizo y colocó en 1795 el maestro relojero D. José González y Ortega, afanándose nuestro maestro antequerano en hacer una obra de calidad y por tanto duradera. Para ello “las columnas, puentes y bastidores se hicieron de hierro forjado”. El áncora, pieza fundamental del mecanismo, se construyó en tres metales, teniendo en consideración la teoría de dilatación y contracción de ellos para no perder precisión. Esta pieza que lleva el nombre por el parecido que tiene con el ancla naval “se suspende de un resorte en forma de dragón y con sus dientes sujeta el muelle de compensación”. Su rodaje es de tres cuerpos, de ahí la sonería de los “cuartos”, con dos campanas, sonería de horas y la marcha propia del mecanismo relojero.  

Las ruedas son de bronce con los dientes hechos a mano con la perfección de un artista orfebre.  

Tres pesas le hacen funcionar: una de piedra, otra de hierro y la tercera, muy curiosa, es un cañón de artillería con su ánima llena de plomo. Ambas penden de cuerdas de treinta metros cada una. El mecanismo es una gran obra por su precisión, demostrando el buen hacer de José González, que algo hubo de aprender de José Sánchez, el maestro relojero anterior a él en esta iglesia. 

¿Sabías que todas tienen un nombre? Empecemos a llamarlas: 

  • LA GORDA

Se le llama así por su peso. Es la que más pesa (1.000 kilos), de sonido claro, y de gran alcance, mide 1,40 de diámetro por 1,10. La costeó en 1760 el canónigo D. Francisco Ruiz de Cenzano. 

  • LA DEL SANTíSIMO

450 kilos es su peso. En “forma de esquilón”, un poco más basta en su fundición y de ahí que no sea tan clara en el sonar. Su fecha, 1706, y mide de boca 0,95 por 0,83. 

  • LA DE MISA

385 kilos. De muy buena fundición, tiene elementos decorativos, mide 0,90 por 0,85. Se desconoce la fecha. 

  • LA DE VOLTEO

Pesa menos de 65 kilos. Es lógico por su función, es la que dobla y tiene ese sonido agudo. Su tamaño es 0,55 por 0,55, la fecha que se le da de ejecución es 1676. 

  • LA ANTEQUERANA

875 kilos. Junto con La Gorda son las cantarinas, que cuando suenan a dúo es para llamar a coro. La distingue un adorno con la figura de un caracol y una lagartija en relieve. Mide 1,40 por 1,10 y en una inscripción que tiene nos dice: SE FUNDIÓ EN ANTEQUERA SIENDO CURA DE ESTA STA. IGLESIA EL SR. D. FERNANDO GARCIA LUMPIÉ, EN MAYO DE 1868. ME HIZO DON RAMÓN RIVAS. 

  • LA DE HORAS

Con 500 kilos. De gran calidad, 1,05 por 0,90. Se hizo en 1761. 

  • LA DE CUARTOS

Pesa 135 kilos. Es de la misma fecha que La de Horas y de la misma calidad, pero mide 0,67 por 0,63. 

  • EL ESQUILÓN

Con solo 85 kilos, es la más altanera. Se ubica en el último cuerpo de la torre y pocos son los que pueden decir que la han oido, la llamaban la muda. Cuando el incendio de la torre, el 10 de junio de 1926, aguantó tanto calor que desde abajo la vieron completamente roja. Mide 0,60 por 0,56 y se hizo en 1798. 

  • LA DE MEDIO VOLTEO

Con 150 kilos. Lleva adornos y mide 0,70 por 0,60 y su fecha es 1819. Esta daba el doble cuarto de reloj. Su fina fundición le daba un sonido peculiar. 

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