Psicología

El sentimiento de culpa 

Rocío Espinosa Antequerana de sentimiento, sampedreña de nacimiento. Psicóloga sanitaria por vocación, me apasiona mi profesión. Soy paciente, sensible, optimista, sociable.

La culpa es una emoción que tiene que ver con el pasado, con el auto-análisis y auto-evaluación. Un fenómeno paralizador que nos lleva a regodearnos en lo que nosotros consideramos que ha sido un error y quedarnos ahí. 

Se produce una interpretación de una realidad y, sobre ella, hacemos una auto-valoración negativa, de forma cíclica, y eso va llenando de piedras nuestra mochila. 

Está muy relacionado con  la educación, esquema de valores… no todo el mundo tiene el mismo umbral para la culpa. Nuestro marco cultural nos indica sobre qué tenemos que sentir culpa. 

Hoy en día hay que ir al gimnasio, seguir trabajando después de nuestra jornada laboral, publicar suficiente contenido en redes sociales, aprender chino, tener móvil de la empresa activado por si acaso, ser chic@ fitness… y si ya te comes una palmera de chocolate… ¡mal vamos! La culpa aparece en función de cómo creemos nosotros que tenemos que actuar (expectativas). 

Parece un sentimiento muy profundo e individual, y en realidad es una construcción social. Es muy común en personas perfeccionistas y rígidas; generalmente las que son más flexibles suelen superarlo con mayor facilidad. 

  • Para salir de la CULPA hay que relativizar el conflicto, flexibilizar nuestra postura y asumir responsabilidad como sinónimo de aprendizaje. Aprender de ese error para avanzar y evitar que se repita en el futuro. 
  • La RESPONSABILIDAD es tener tolerancia al error. Es decir, entender que los errores son parte de nuestro aprendizaje. Desde ahí piensas: «pues sí, me he equivocado. Ya está». 
  • Son errores puntuales, no significa nada sobre ti ni están asociados a tu persona, solamente en ese momento te equivocaste y sigues adelante aprendiendo. 

Formas de llegar a ese aprendizaje: 

Dedicar un espacio a mi emoción, entender lo que siento y por qué lo siento. 

La única forma de buscar estrategias vitales distintas es haberte equivocado y asumirlo, si no, normalmente sigues haciendo lo mismo. 

¿De verdad toda la responsabilidad es mía? La culpa te hace tener compasión, meterte en ti mismo, pero no te hace ayudar a aquellos a los que has perjudicado. Cuanto más culpable te piensas, más paralizado sigues. Cuando te sientas culpable por algo, pregúntate: ¿ha sido dejadez? ¿un fallo? ¿error? Si es tu responsabilidad, y qué grado de responsabilidad tienes en ese algo. 

No importa lo que pienses sino lo que hagas. Haz algo, ponte manos a la obra, comienza a responsabilizarte. 

Tolerancia al error, porque el error existe y te va a volver a pasar. Porque somos humanos. 

Ser humano = se equivoca 

Yo ………………… = soy humano 

Yo ……………….. = me equivoco 

Si no te has equivocado es difícil que hayas aprendido. 

Cambiar el SOY o el ERES por, en este caso en particular, no he acertado del todo. Algo concreto, ya que el soy o eres forman parte de la personalidad y hace pensar que no hay posibilidad de mejora. 

Tener clara nuestra lista de principios e intentar ser coherentes, aceptando que no siempre lo seremos. 

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