Familia

Entre malabares, piscinas y trabajo 

Cosecha del 84. Hija y madre de familia numerosa. Licenciada en Ciencias Políticas entre papeles de colegio. Trimadre con poco tiempo libre, mucho sueño y ganas de cambiar el mundo.

Al final van a tener razón las personas mayores al decir que con el paso de los años te das cuenta de que el tiempo vuela. Cuando antes el curso se te hacía no largo, sino eterno, ahora pasan los meses y acabamos los cursos en un suspiro. Así, casi sin darnos cuenta, hemos aterrizado en el verano y con las vacaciones –para quien las tenga–, llegan los famosos juegos de la conciliación. 

Malabares, cambios de turno, superabuelos salvadores o dejarte medio sueldo –y en aumento dependiendo del número de hijos– en entretener a tus hijos en campamentos, actividades de día, escuelas de verano, mientras haces tus obligaciones. Casi todo nos vale para que los padres sigamos trabajando hasta coger las ansiadas vacaciones.  

Pero de nada sirve lamentarse, así que intentemos tomarnos el verano con calma y sobrellevar las vacaciones de nuestros hijos compaginándolo con nuestros ratos de ocio y descanso. 

De todos modos y pensándolo bien, a nuestros hijos les viene genial cambiar de actividad durante estos meses. Solemos decir que el verano es muy largo y cierto es que si no hacen nada suena hasta aburrido 

Si queremos, podemos aprovechar el verano para enseñarles lo que durante el curso, por falta de tiempo de ambas partes, nos cuesta más trabajo. Es buen momento para que ayuden más en casa, colaboren con las tareas de limpieza, acompañen a hacer la compra y sepan de primera mano que las cosas hay que hacerlas, no suceden por arte de magia. Además, a ellos les resulta interesante cambiar de actividad, aunque sean tareas que nosotros vemos habituales. 

También es interesante que durante el verano no solo “nos tumbemos a la bartola” vuelta y vuelta en el sol, sino que es un momento propicio para coger hábito con la lectura. A nosotros nos vendrá genial y a ellos, vernos leer, les llevará a imitarnos. También podemos hacer alguna excursión o visitar algún lugar turístico, aunque sea cercano a casa: tal vez descubramos joyas en nuestra población que no conocíamos.  

Y así, casi sin darnos cuenta, podemos estrechar la relación con nuestros hijos, con nuestra familia, cargando pilas como solemos decir popularmente para echar con fuerza el curso siguiente. Si lo piensas, tenemos miles de posibilidades cada día de disfrutar con nuestros pequeños y no tan pequeños a lo largo del verano.

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