Hoy comemos con...

Hoy Comemos con… Francisco Castillo del Cid en Cervecería Casa Diego 

Francisco Castillo del Cid Rosa es de esas personas que alimentan con sus palabras. Trabajador incansable desde niño, cumplió rozando los 50 años su suelo de estudiar una carrera universitaria. No pudo ser Medicina, como hubiese sido su primera opción, pero sí consiguió la segunda: Derecho. Lo hizo compaginando los estudios con sus responsabilidades en Aguas del Torcal. Nos citamos con él en la Cervecería Casa Diego, en La Quinta, para pasar un rato de buena charla y mejor cocina. 

Quedamos con Francisco Castillo del Cid Rosa en la Cervecería Casa Diego, situada en La Quinta, para hablar de su trayectoria, su trabajo y su vida. Lo que no sabemos es que nos vamos a encontrar con interesantes historias que van desde cómo recuperar un apellido al arduo trabajo que se está realizando desde la empresa municipal de aguas y limpieza, Aguas del Torcal, durante la pandemia. Comenzamos acomodándonos en uno de los amplios salones de la Cervecería Casa Diego y, mientras comenzamos con la bebida y “picamos” unas aceitunas, llega la primera sorpresa. “Es un apellido nuevo”, nos dice cuando le preguntamos si lo correcto es poner Castillo del Cid. “Eran los apellidos de mi padre y, mi hijo, hace unos 10 años, propuso que los recuperásemos como uno solo”. No fue una labor fácil ni rápida: unos cinco años tardaron en conseguirlo y fue necesario un expediente con entre 400 y 500 folios. “Tienes que cumplir unos requisitos, pero después también te lo tiene que autorizar el Ministerio del Interior”, cuenta Francisco, que recuerda cómo cuando acudió por primera vez al Registro Civil para pedir información sobre el proceso le informaron de que los anteriores que se habían intentado llegaron denegados.  

Tras demostrar aspectos como el uso del apellido completo, la posesión desde hace años, el riesgo de perderse o la relevancia, es posible que el hecho de que apareciese como tal en la orla de fin de carrera, fuese el matiz que posibilitó que la decisión fuese positiva.  

Esta historia puede ser un ejemplo perfecto de lo que ha sido la vida de Francisco: trabajo, dedicación y constancia. Y es que mientras comenzamos a probar el primer plato, patatas cheddar con bacon, Paco, como se le conoce, nos cuenta un poco cuál ha sido su trayectoria. 

Acogedor y cercano. En la Cervecería Casa Diego no solo te encuentras como en casa por la atención. Platos de primera calidad y comodidad son sus señas de identidad. 

 

Nació en Valle de Abdalajís en 1962 y con solo 12 años comenzó a trabajar en la panadería de sus padres. Desde tan temprana edad, compaginó sus estudios en el colegio primero, y en el Instituto Pedro Espinosa después, con su trabajo de noche en la panadería. “Los estudios y el colegio no los quería dejar por nada del mundo”, pero tras finalizar COU no era viable trasladarse a Málaga a diario para ir a la universidad, ya que tenía que seguir trabajando por la noche en la panadería familiar.  

“Los cuatro primeros años de la panadería, hasta el 78, solo descansaba un día al año, el Viernes Santo”, recuerda, a la vez que señala riendo su “mala suerte” por no poder hacer el servicio militar por excedente de cupo. “Después me alegré, evidentemente, pero no hubo cosa que me sentara peor que aquello”, señala, y es que en un día a día en el que se compagina el trabajo de noche con el estudio durante el día, hasta el servicio militar se presenta como una especie de descanso. 

Tiempo después comenzó a trabajar en una empresa granadina que se encargaba de la limpieza y recogida de residuos en Antequera y que en 1996 pasaría a formar parte de Aguas del Torcal. Entonces ya llevaba años viviendo en Antequera con su familia, la que ha sido su verdadero apoyo durante su trayectoria. Y es que, pese a que se podría decir que tenía “la vida resuelta”, cuando su hijo, a punto de comenzar, Bachiller le dice que va a estudiar Derecho, decide empezar él también la carrera. Para ello tuvo que hacer el acceso a la universidad para mayores de 25 años y luego, durante cuatro años, estudió Derecho a través de la UNED. Para ello estudiaba seis horas diarias durante seis días a la semana, compaginándolo con su trabajo –que no descuidó en ningún momento–, por lo que, si alguna tarde no podía dedicar horas al estudio, las recuperaba el domingo. “Todo el mundo lo puede hacer, es constancia y disciplina”, asegura. Pero también requiere un inquebrantable apoyo de la familia, a quien agradece todo lo que le han ayudado: “mi mujer, María, y mis hijos María y Eloy”, a quienes nombra constantemente. Tras la carrera a distancia llegó el Máster de la Abogacía, esta vez presencial, en horario de tarde y en Málaga. “Durante el Máster llegué a perder 15 kilos, pero ya los he recuperado”, sonríe.  

Llega hasta nosotros un inconfundible olor a brasa y a la mesa un secreto ibérico que se mete por los ojos… Mientras comenzamos a cortarlo hablamos de su trabajo en Aguas del Torcal como jefe del Departamento Jurídico y de Recursos Humanos, encargándose también de los asuntos relacionados con la contratación y suministros.  “Para que el agua llegue a todos los grifos y a todas horas, hay mucho trabajo detrás, pero solo se aprecia cuando falta. Y pasa igual con el resto de servicios”, afirma. “Es buena señal que no se perciba lo que se hace, eso es porque está yendo todo bien”. 

Y si enorme es la labor diaria de esa empresa municipal, mayor aún ha sido la realizada durante la pandemia. “No hemos parado, han sido miles y miles de litros de solución con hipoclorito, con camiones cuba, equipos de presión, mangueras, mochilas manuales, en los anejos con los agricultores…” para atender a toda Antequera y en especial a los centros educativos y accesos a espacios como los supermercados o las farmacias.  “Se ha hecho todo lo que ha estado en nuestra mano, el personal se ha volcado al máximo”, dice, a la vez que insiste en que “somos empleados de los antequeranos; estamos para servir, hacer nuestro trabajo y hacerlo bien”.  

“Yo soy un poco madre; Paco, come”, bromea Ricardo Vallespín, gerente de Rivadis, que nos acompaña en la mesa. Estamos, por tanto, con dos profesionales de la higiene y limpieza, quiénes mejor que ellos para repasar los acontecimientos actuales. 

Conforme los platos se van vaciando y nosotros llenándonos, continuamos hablando de la vida, el trabajo, los estudios, la pandemia… y el futuro. “En parte me arrepiento de no haberlo hecho antes, de no haber luchado más entonces, pero cuando eres joven lo ves todo distinto”. Ese es el “pero” que le pone a su trayectoria. Aunque solo lo hace él. El resto solo podemos estar encantados de haber compartido mesa, mantel y buena cocina con una persona que tiene tanto que enseñar.

Patatas cheddar con bacon y secreto ibérico a la brasa 

Para abrir boca, unas patatas cheddar con bacon. Junto a un secreto ibérico a la brasa de primera calidad, conforman un menú magnífico en el que disfrutar tanto en sus salones como en las mesas de la terraza.  

A destacar: el buen servicio, la calidad y la comodidad de todo el local. 


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