Hoy comemos con...

Hoy comemos con… José Cano en La Nave

Llegó a Antequera hace siete años para ocupar el puesto de Inspector Jefe de la Policía Nacional. Ahora, cerca de su jubilación, se confiesa enamorado de la ciudad y de su gente. Hoy comemos con José Cano Ariza en el nuevo salón para celebraciones del Restaurante La Nave, la propuesta del Grupo Casa Diego en el Polígono Industrial PEAN. Con él repasamos sus años en Antequera así como los más de 40 que lleva dedicado al Cuerpo Nacional de Policía. En estos años está dejando una importante huella en nuestra sociedad, no solo a través de su trabajo, sino también de su faceta solidaria. 

“Llegué con dos paracaídas y me estaban esperando abajo con una colchoneta”. Así recuerda José Cano su llegada a Antequera en el verano de 2015. Lo hacía para ocupar el puesto de Inspector Jefe de la Policía Nacional en Antequera y no se podía esperar lo que se encontró. “Desde el primer momento me ayudaron mucho”. Y es que llegar para ocupar un puesto como el suyo y en una ciudad en la que no conocía a muchas personas –había venido varias veces anteriormente aunque como turista– no es nada fácil, pero hubo quienes contribuyeron a que sí lo fuera. “Me invitaron a tomar algo en una reunión de amigos y al final resulta que había más de 100 personas, por lo que pude conocer a mucha gente”. Gracias a eso todo fue más rodado. 

Hoy, siete años después y a solo unas semanas de su jubilación  –”no he podido engañar al DNI”, lamenta–, se confiesa enamorado de Antequera y su gente. Tanto es así, que se plantea quedarse en la ciudad cuando llegue el momento del merecido descanso tras más de 40 años dedicado a la Policía Nacional. “Antequera es una ciudad muy segura y muy amable”, afirma un hombre que valora mucho los amigos que tiene aquí.  

Nos hemos sentado en el nuevo salón para celebraciones que acaba de estrenar el Restaurante La Nave, ampliando sus intalaciones en el PEAN. Allí comenzamos a hablar de su trayectoria en la ciudad mientras degustamos un magnífico plato de jamón y unos boquerones al limón, y lo hacemos en compañía de Ricardo Vallespín, gerente de Rivadis, al que también le une la amistad.  

Llegó a Antequera en un momento clave para el Cuerpo Nacional de Policía en el municipio –en ese momento se cambiaba su zona de actuación de solo la ciudad a todo el término municipal, por lo que se pasaba de unos 11 kilómetros a los cerca de 800 kilómetros que tiene el término–, y a las puertas de un evento como fue la declaración del Sitio Dólmenes como Patrimonio Mundial. “Eso había que asumirlo y dar lo máximo posible para mantener la seguridad. Siempre digo que esto es como una partida de póquer, tenemos las cartas que nos han dado y con esas te tienes que tirar farol y ganar. Y no nos ha ido mal, llevamos tres años de delito cero en la aceituna”, asegura. 

De padre también policía, y aunque su primera vocación fue la de militar –estuvo dos años formándose para ello en Zaragoza–, ha tenido una larga trayectoria que comenzaba en 1980 cuando ingresó en la academia del Cuerpo Superior de Policía en El Escorial, siendo la suya la primera promoción de tres años académicos. Tras acabar en diciembre de 1982, comenzó su trabajo en los que serían sus primeros destinos, Santurce y Portugalete, en el País Vasco. “Fueron años de plomo”, recuerda “con sentimientos ambivalentes”. No es de extrañar, solo hay que imaginar (si es que quien no lo ha vivido puede) cómo sería la vida y el trabajo de un Policía Nacional durante los años 80 en el País Vasco. “En esos momentos en destinos como ese la convivencia se cierra mucho en torno a los compañeros del cuerpo, por lo que me traje amistades de las que duran toda la vida”, asegura, pero también deja entrever los malos momentos: “tras diez años allí, yo he tenido la suerte de venir a mi tierra, pero otros no volvieron”.  

Después del País Vasco, llegó Madrid y la brigada central de asuntos internos, en los que recuerda como los mejores años en el terreno profesional. “Nuestra institución ha sido la primera en autodepurarse y hay muy poquitos casos de corrupción, y los que hay, estamos ahí ojo avizor”. Y de ahí a Granada, donde estuvo otros tantos años.  

Un revuelto de la casa nos invita a seguir hablando tranquilamente con un hombre que sin embargo, siempre está alerta. “Es un trabajo como otro cualquiera, te acostumbras a un sistema de vida”, nos dice, asegurando que no le molesta que suene el móvil a cualquier hora, ya sea de día o de noche. No solo para conocer el posible delito o la necesidad en concreto, también para acompañar y apoyar a sus compañeros.  

“Es una profesión muy divertida. Cuando haces lo mismo siempre te aburres y aquí nunca haces lo mismo”, añade cuando nos traen un costillar al horno en salsa de barbacoa. En su trayectoria le ha tocado lidiar con momentos inimaginables hasta hace poco como ha sido una pandemia. Durante la misma, fueron imprescindibles para guardar el orden y responder a las posibles emergencias sociales. “Nosotros mismos nos autoasignamos un cometido extra, estábamos atentos a los más vulnerables, los que estaban en soledad, los que tenían incluso dificultad para conseguir los alimentos”. Fueron momentos en los que se encontraron con cosas muy duras, sobre todo a nivel social, y mientras hablamos de ello aprovecha para insistir en que la Policía es un servicio público, y como tal su labor consiste en ayudar a los demás. En ello está también haciendo otras actividades, como las charlas formativas en los colegios, o incluso a través de acciones solidarias como las que llevan a cabo junto a la EMMA en los conciertos solidarios “Ciudad de Antequera” 

Además, nos cuenta que junto a un grupo de empresarios y amigos antequeranos, ha llevado a cabo otras acciones solidarias con las que se ha ayudado a Ucrania, La Palma o la Asociación de Autismo de Antequera, a la que se ha conseguido un tubo sensorial y para lo que han contado con el apoyo de la asociación malagueña La Biznaga Azul. Recientemente, el Cuerpo Nacional de Policía ha recibido formación para la atención de heridos graves, primeros auxilios y RCP y uso de desfibriladores, motivo por el que ha recibido incluso un premio del Colegio de Médicos de Málaga. Y de ello seguimos hablando con “un antequerano más” mientras disfrutamos de espacio, gastronomía y compañía.

BOQUERONES AL LIMÓN, REVUELTO DE LA CASA Y COSTILLAR AL HORNO 

Una carta extensa, un menú diario muy variado y, sobre todo, una cocina tradicional y casera con la mejor calidad. El Restaurante La Nave ofrece a sus comensales los sabores de siempre junto a nuevas recetas en las que prima la calidad y el buen hacer en la cocina y el servicio. 

Lo mejor: Ahora también puedes disfrutarlo en tus eventos gracias al nuevo salón que acaba de inaugurarse junto a sus instalaciones.  

¡Un lugar que visitar! 

Avda. Comunidades Autónomas, 4. Parque Empresarial de Antequera

952 12 15 79

mesoncasadiego@gmail.com

 

 

 

 

Calle Extremadura Nave B7- PEAN Antequera

952 73 90 38

info@rivadis.es