Hoy comemos con...

Hoy comemos con… Lorenzo Ruiz en Mesón Casa Diego

Es el hombre del momento en el deporte antequerano. Tras toda una vida dedicada al balonmano, acaba de lograr el ascenso a la Liga Asobal con un equipo plagado de canteranos, en lo que posiblemente sea la mayor gesta deportiva que se haya logrado en la historia de la ciudad. Hoy visitamos la terraza del Mesón Casa Diego para comer con Lorenzo Ruiz, entrenador del Balonmano Iberoquinoa Antequera, con quien celebramos el éxito de un trabajo que comenzó hace 40 años en el patio del Colegio de La Salle. 

En Antequera no se habla de otra cosa: la ciudad tendrá el próximo año un equipo en la máxima categoría del balonmano español, y en eso tiene mucho que ver Lorenzo Ruiz, un «hombre de club» que se ha convertido en el primer entrenador antequerano en lograr un ascenso a la Liga ASOBAL. Quedamos con él para repasar su trayectoria, aunque nos advierte: «esto puede ser muy largo». Por suerte tenemos un par de cervezas, jamón, queso, y toda la tarde en el renovado patio de Mesón Casa Diego, un lugar ideal para la conversación. 

«Yo empecé con el balonmano en La Salle, con Manolo Porras. Tendría diez años, en el 79-80, justo cuando ascendió aquel mítico equipo de antequeranos a División de Honor», nos cuenta. «En aquella época se jugaba una liga a nivel local y salió un equipo campeón que jugaba con Málaga, después al Campeonato de Andalucía y después al de España, con la mala suerte de que nuestra generación era la generación Ortega, por lo que nunca llegamos al Campeonato de España porque siempre nos topábamos con Maristas», recuerda.  

Escuchándolo hablar parece que no han pasado 40 años de aquella época. El instituto, la carrera de Magisterio, INEF… y siempre el balonmano. «Estuve jugando hasta los 31 años, hasta que se decide montar un equipo aquí en Primera Nacional, con Antonio Burgos de presidente. La mayoría nos retiramos, y yo seguí vinculado al club con la base», cuenta. Aquel equipo era el clásico Balonmano Antequera, y todos conocemos la historia: el ansiado ascenso a ASOBAL con un equipazo liderado por el propio Ortega. 

Los años pasaban y lo que al principio fueron éxitos se fueron transformando en problemas. Crisis económica, un club desaparecido, refundaciones con otros nombres, descensos en los despachos… hasta que aparece el Club Balonmano los Dólmenes. «Ahí tengo que destacar el trabajo de Antonio de la Linde, aunque también me quiero acordar de gente como Fali o Carlos Villalón que en otros momentos se jugaron mucho por el balonmano», recalca.   

Y cada vez que un club ha caido en picado, ahí estaba Lorenzo para hacerse cargo del primer equipo, en una especie de entrenador interino. «Deportivamente es muy difícil, pero tengo dos ascensos a División de Honor a la primera antes que esto«, reivindica.  

El olor del lagartito ibérico a la brasa que llega a la mesa casi nos desvía de este repaso histórico, pero reconducimos la conversación.  «Luego cogen el club Lourdes Melero y Miguel Padilla, que se meten para salvar su cantera, sus hijos, y para echar una mano¡Aquel año subimos a la B, pero es que al año siguiente casi subimos a ASOBAL!», recuerda. Y quizá ese sea el mejor ejemplo de lo que está ocurriendo ahora: un club diseñado para que los niños jueguen a balonmano que termina compitiendo con los clubes más grandes del país con gente de la casa. 

«Son niños a los que he tenido desde muy pequeños, pero es que incluso los que no son de aquí son míos. Los hermanos Castro siete años conmigo, Adrián otros siete años… son gente a los que llevaba en juveniles», explica. Normal que desde el club se entienda que no haya una persona mejor para liderar este proyecto, porque es un proyecto de cantera: a ASOBAL hemos subido con ocho jugadores antequeranos y el entrenador. «Nueve de diecisiete, más de la mitad», apunta Lorenzo. 

«Este trabajo no se hace en un año, es un trabajo de toda la vida», sostiene, no sin resoplar al echar la vista atrás. «Yo trabajo en el colegio, llevo tantas cosas… y aparte llevo toda la vida ahí, en el balonmano. He dado mi vida por esto», nos dice emocionado. Por eso, precísamente, el Ayuntamiento de Antequera le acaba de otorgar El Efebo, un reconocimiento a toda su carrera. 

«A mí me ha hecho mucha ilusión. Tengo que reconocer que hace tres o cuatro años cuando se lo dieron a Darío me tocó los…», bromea, con esa sonrisa irónica con la que nos hemos criado quienes hemos sido alumnos suyos. «No, en serio, a mí me ha hecho mucha ilusión por lo que me lo han dado, que es por la trayectoria. De hecho, lloré cuando me lo comunicaron. Además, que me lo hayan concedido antes de conseguir el ascenso quizá sabe mejor, porque cuando uno consigue un éxito vienen muchos reconocimientos después, pero este ha llegado antes y eso lo hace más importante», explica. 

Con un buen plato de atún rojo a la plancha presidiendo la mesa le preguntamos por su trabajo como docente. No es casualidad que seas profesor de La Salle –le decimos. «La mayoría de monitores y gente vinculada al balonmano son de La Salle. A mí Manolo Porras me lo enchufó en vena, nos transmitió esa pasión por el balonmano, pero el balonmano de niños. Yo soy un reflejo de eso», sostiene. 

Ahora el pupilo ha superado al maestro, y la próxima temporada será entrenador de ASOBAL. ¿Cómo se presenta la temporada? –le preguntamos. «Tenemos muchísimo trabajo por delante. Quiero quedarme con la mayoría de la gente de la casa, hacer un filial, no gastar lo que no tenemos, que la gente se implique y que sea un proyecto de todos. Y que la cantera siga funcionando y los niños sigan jugando a balonmano –nos explica–. Os adelanto que vamos a hacer un proyecto precioso con la Universidad de Granada en el que el club va a ser un laboratorio para estudios científicos con la base y el primer equipo». 

Y ahí va la pregunta obligada: ¿Fichajes? «Yo quiero buena gente, gente que haga grupo, que esté en familia», dice. ¿Pero tendremos un equipo competitivo? –insistimos. «Me apuesto lo que queráis a que nos vamos a mantener. Si lo conseguimos, os devuelvo la invitación y comemos juntos el año que viene», nos suelta.  

Te tomamos la palabra, tenemos a Ricardo Vallespín –gerente de RIVADIS y presente en la entrevista– como testigo. Ojalá el próximo año volvamos a brindar contigo por los éxitos del balonmano antequerano, que serán los tuyos y los de toda la ciudad. ¡Suerte, míster! 

 

Un patio totalmente renovado. Mesón Casa Diego cuenta con un patio interior al aire libre que ha sido totalmente renovado. Un lugar tranquilo y acogedor para disfrutar de las buenas temperaturas sin el molesto ruido de la calle… y en pleno centro de Antequera. 

 

JAMÓN IBÉRICO Y QUESO CURADO, LAGARTITO IBÉRICO A LA BRASA Y ATÚN ROJO A LA PLANCHA 

Brasas, una carta muy variada y un género de la máxima calidad en el centro de Antequera. La tarta de la abuela y el coulant de chocolate fueron devorados antes de hacer la foto.

 A destacar: la comodidad de su patio al aire libre y la buena atención del personal. 


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