Hoy comemos con...

Hoy comemos con… María García en Restaurante Lozano

El nombre de María García Rodríguez (1951) está ligado a la historia de Antequera. Fue la primera mujer concejal del Ayuntamiento de la ciudad y, en sus responsabilidades al frente del Área de Bienestar Social, puso en marcha proyectos indispensables para entender el trabajo que se viene realizando en los últimos años en materia social desde la administración local. Pero no solo desde la política, también desde el ámbito asociativo ha trabajado -y lo sigue haciendo- por la igualdad.

Entrar al salón comedor del Hotel Restaurante Lozano es como volver a casa. Y es que lleva más de 40 años al servicio de sus clientes en el Polígono Industrial. Las mesas ya están preparadas para dar el servicio de comida, respetando todos los protocolos actuales y con los productos higiénico sanitarios de Rivadis, pero todavía tenemos la suerte de disfrutarlo a solas. A pesar de los años que ha estado en el candelero y la gran cantidad de entrevistas que ha ofrecido, María García llega un poco nerviosa, asegura que es muy tímida y que los cinco primeros minutos siempre le cuestan. Tenemos por delante una larga conversación con una mujer cuyo nombre está ligado a la historia de Antequera. María García fue la primera mujer concejal del Ayuntamiento, accediendo al cargo en mitad del mandato del alcalde del PSOE Pedro de Rojas (1983-1987), pero su trayectoria profesional comenzó mucho antes.  

La mayor de cuatro hermanos, comenzó a trabajar a los 11 años en la Imprenta Aragón. Estuvo tres años y después pasó a una fábrica de papel, y de allí a las consultas del doctor Rosales primero, y Santaolalla más tarde. “Los mejores años de mi vida, me respetaban y me querían”. Después llegaría su etapa en La Peseta, de 22 años, los dos últimos compaginándolo con su trabajo como concejal. De esa época guarda muchos recuerdos –algunos relacionados con su lucha por los derechos de la mujer y los trabajadores, como la primera huelga de mujeres que se hizo en la ciudad– y un gran cariño por todas sus compañeras, con las que mantiene el contacto. 

Y trabajando en La Peseta estaba cuando se enteró de que Pedro de Rojas la había incluido en las listas de su candidatura. “Yo ya estaba en los comités de UGT y del PSOE, era la única mujer, y me llamó para que formase parte de las listas, pero le dije que no porque tenía dos niños pequeños y entrar en política era no tener horario”. Sin embargo, él decidió incluirla igualmente. “Estaba trabajando y una compañera me dijo que yo iba en las listas, así que fui a hablar con él y me dijo que iba en el puesto 16 y no iba a salir”. Aunque la campaña sí que la hizo, como ese primer mitin en el que tuvo que hablar en Cartaojal.  

A mitad de mandato, tras algunos cambios por marchas y fallecimientos, tomaba posesión de su cargo y se convertía en la primera mujer concejal de Antequera. “Estaba en un congreso de UGT y me llamaron que tenía la toma de posesión esa tarde. Mis compañeros del congreso me acompañaron”. Mientras hablamos, comenzamos a probar las famosas patatas panaderas con jamón ibérico, procurando no quedarnos con la boca abierta tanto con su sabor como con lo que nos cuenta María.  

Una vez formando parte del equipo de gobierno, se le encomiendan los asuntos sociales pero las noticias no son muy buenas. “Había un presupuesto de 1,5 millones de pesetas, pero el déficit era de 9 millones ya que Beneficencia estaba incluido ahí”. Una vez en marcha, junto a Chica y Carmen Moreno, presentó un proyecto para separar Beneficencia –se incluyó a esas personas en la Seguridad Social– y poder contar con presupuesto para avanzar.  

“Después no vinieron más programas, fui yo a por ellos”, dice mientras llega a la mesa el arroz con bogavante y solo el olor ya nos trae recuerdos de la cocina bien hecha. Consiguió formar el equipo de Servicios Sociales gracias a una subvención de la Diputación. Ya en el segundo mandato como concejal, con Paulino Plata como alcalde, se puso en marcha el proyecto del CIM. A finales de los 80, Carmen Olmedo –para la que tiene un especial recuerdo y dedica palabras de cariño– ponía en marcha en Málaga el primer Instituto de la Mujer del país, y María le propone abrir en Antequera un centro de la mujer. “Era la primera concejal que se lo había pedido”, recuerda. Se formó el equipo, prácticamente con la misma composición que sigue en la actualidad, y comenzaron a trabajar hasta que lograron abrir en Antequera el primer CIM de la provincia de Málaga.   

Y como éste, muchos programas y servicios más. “Me pusieron la concejala 24 horas”, ríe, y no es para menos, llevaba Bienestar Social que aglutinaba Policía, Sanidad, Educación, Mujer, Servicios Sociales, Mayores y Vivienda. “Y me dice Paulino lo que iba a ganar y le dije que no, que me bajase el sueldo”. Continuó como concejal hasta 1995, cuando decide dejar la política.  

Seguimos hablando sobre la política, de antes y de ahora, la defensa de derechos y el trabajo cuando llega una exquisita paletilla de cordero lechal. Calidad en la materia prima, maestría en la elaboración, y excelencia en el servicio. Para María, estar fuera de la política no significa, ni mucho menos, dejar el servicio público. Lo siguió ejerciendo desde el ámbito de organizaciones como Cruz Roja, adonde llegó como voluntaria en 1986, después fue representante de la administración y, finalmente, fue elegida presidenta, cargo que ostentó durante casi 20 años. “Yo me marco objetivos, y en ese caso era el de tener una sede”. Hoy día sigue como voluntaria, “que para mí es tan importante como ser presidenta”. 

Continuamos degustado los platos y escuchando a María que nos habla de sus padres, sus hijos –Luna y Fran, este último concejal y portavoz de Adelante Antequera en el Ayuntamiento– y de sus compañeros. “En general, en la política y a nivel de los empleos, se está avanzando muy lentamente y muy mal”, nos dice cuando le preguntamos sobre el papel de la mujer en la actualidad. “Se puede ser feminista, pero no se puede ser extremista. Y el feminismo bien entendido es que yo quiero la igualdad para todos: mi compañero, mi hijo, mi hija, mi vecina… no se puede malinterpretar. La igualdad de la mujer pasa porque se humanice más y se mire más por las compañeras y los compañeros». 

Para terminar, lanza un mensaje a “las mujeres invisibles que han hecho una gran labor para defender los derechos de todos y todas”. “Hemos avanzado en el tiempo, pero muy poco en la igualdad, y la igualdad no se trata de ofender a nadie, sino de defender lo de todos con educación”. Y seguimos hablando con ella, siempre es un placer conversar con alguien que ha visto, vivido y trabajado tanto como María García. Y más si lo hacemos en un espacio como el Restaurante Lozano, donde ya nos llega el olor del café. 

 

PATATAS PANADERAS CON JAMÓN IBÉRICO, ARROZ CON BOGAVANTE Y PALETILLA DE CHIVO LECHAL

Degustaremos algunos de los platos más conocidos de Lozano. Comenzamos con unas patatas panaderas con jamón ibérico, seguimos con un maravilloso arroz con bogavante y terminamos con su inmejorable paletilla de chivo lechal.

A destacar: la tradición y el buen hacer al servicio de la gastronomía.


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