Hoy comemos con...

Hoy comemos con… Mariano Mir en El Mercado

Cuando alguien se sienta a hablar con  Mariano Mir sabe que puede hacerlo de muchas cosas, desde su profesión, la farmacia, hasta alguna de sus aficiones, como la fotografía. Quedamos con él en uno de los espacios de referencia de la gastronomía en el centro de Antequera, la Cafetería Restaurante El Mercado, del Grupo Casa Diego, y en un salón bañado por el sol y entre apetitosos platos, hablamos sobre ADIPA, asociación de la que recientemente ha sido nombrado presidente, cofradías, vacunas o baloncesto. Porque cuando se está bien, se nota. 

Quedamos con Mariano Mir en el Mercado de Abastos. Llega puntual y con la sonrisa que le caracteriza, con la que afronta su trabajo diario y todas sus responsabilidades, que se adivina pese a la mascarilla. Hace un día estupendo, y aunque la terraza invita a disfrutarlo, subimos al salón de arriba. Un acogedor y agradable espacio en el que el sol se cuela por cada uno de sus grandes ventanales. Antes de sentarnos, nos fijamos en los botes de gel hidroalcohólico de Rivadis “como el que yo uso en la farmacia”.

“Contigo podemos hablar de muchas cosas”, le digo, y él afirma mientras deja a un lado sus dos teléfonos móviles y agradece sentarse un rato. Recientemente ha sido elegido presidente de ADIPA tras la decisión del anterior presidente, Alfonso Cabello, de no seguir en el cargo. “Es un reto apasionante”, nos dice, feliz de que la Junta Directiva respaldase por unanimidad la propuesta de pasar de vicepresidente a presidente. “Desde que soy presidente, no paro. La gente no se imagina lo que es un cargo como éste”, afirma. Y nos lo imaginamos. Hablamos no solo de una de las asociaciones más queridas de Antequera, sino también una de las más grandes, con casi 300 usuarios y unos 180 trabajadores.

Mientras hablamos de su gran proyecto de futuro, la residencia de adultos, nos sirven las bebidas. “El gran problema era la financiación, porque tiene un presupuesto de 3 millones de euros, pero gracias al Ayuntamiento y la Diputación hemos podido conseguirlo”, asegura. Si las obras siguen según lo esperado, la construcción terminará en 12 o 14 meses; después habrá que dotar el edificio y concertar las plazas, un total de 33. “Con este centro se cierra un ciclo”, nos dice, ya que gracias a él se cubrirán todas las etapas de la vida de la persona, y pone en valor el trabajo y la lucha de las familias durante todo este tiempo.

Seguimos hablando de ADIPA y lo que esta asociación “engancha” a quienes la conocen cuando llega a la mesa un plato de jamón ibérico y queso curado de oveja que no necesita presentación. “La misión de ADIPA es defender los derechos de las personas con discapacidad y mejorar su calidad de vida”, recuerda Mariano, aunque admite que no le gusta el término discapacidad “porque yo creo que todas las personas tenemos capacidades diferentes”. Del gran trabajo que se realiza en la asociación –unidad de día, terapia ocupacional, residencia de gravemente afectados, vivienda tutelada, etc.– destaca el centro especial de empleo, desde donde se integra a las personas con discapacidad y se les da un trabajo. “Es importante que una persona con discapacidad tenga su plena inclusión en la sociedad, y eso pasa por darle un trabajo digno, con su sueldo, y pueda desarrollar una vida”.

Como en prácticamente todas las conversaciones que todos hemos tenido en los últimos meses, la pandemia también sale a relucir. “Ha sido muy complejo”, admite, a la vez que alaba la labor de los trabajadores de la asociación, que tienen que reestructurar y adaptar todos los protocolos.

Mientras el queso y el jamón se van terminando, hablamos de futuro… y de la vacuna. “Hoy por hoy es la esperanza más cercana, y la única que tenemos”, nos dice, mostrándose convencido de la necesidad de que la población se vacune. “Las vacunas están hechas en el ARN del virus, nos van a dar una protección bastante buena aunque el virus cambie o mute”, y sabe de lo que habla, ya que lleva muchos años ejerciendo su profesión, farmacéutico, regentando junto a sus hermanos la Farmacia Mir Muñoz en la Avenida Pío XII. “Mientras mayor sector de la población esté vacunado, menor incidencia vamos a tener de coronavirus”, reafirma.

Con el inconfundible olor de un chuletón de ternera ya haciéndose notar, cambiamos de tema y nos adentramos en el mundo cofrade, del que forma parte desde hace 34 años. “Estamos muy cerca de tu casa, San Francisco”, le digo. “Así es”, me contesta, y comienza a narrarme su singular periplo por la Semana Santa. Tenía 16 años cuando, tras la muerte de su padre y casi por casualidad (su hermano Ildelfonso fue nombrado Hermano Mayor del Cristo de la Sangre), comenzó a ser hermanaco de la Cofradía de los Estudiantes y empezó a descubrir sus “sentimientos más cristianos”. Desde entonces, ha sido hermanaco de muchas cofradías, ya que su obsesión todas las Semanas Santas era sacar Pasión, Muerte y Resurrección, por lo que, por lo menos, tenía tres salidas, “aunque siempre que he sacado una imagen, detrás había una promesa”. Como la que hizo de sacar la Virgen de los Dolores porque fue delante de esta imagen, un Jueves Santo, donde conoció a su mujer, y que le costó años cumplir.

Su vinculación con el mundo cofrade le ha hecho también haber sido nombrado pregonero hasta en dos ocasiones: de la Cofradía del Rescate –de la que también forma parte de la Junta Directiva– y de la de Estudiantes. “Pero mis pregones han sido diferentes a los anteriores. Las vivencias de un hermanaco desde la humildad, desde dentro y debajo de un trono, porque cuando uno va debajo de un trono, no va exaltado”.

Vamos avanzando en la conversación y en el almuerzo, que parece que el postre va a tener sabor navideño: croquetas de turrón. De las cofradías pasamos al deporte y, cómo no, al baloncesto. “Recuerdo que Agustín Rodríguez y yo jugábamos todos los sábados siendo muy jóvenes”, dice con un brillo especial en la mirada. Ahora su vinculación llega a través de su hija mayor, Marta, muy deportista y que se ha decantado especialmente por este deporte. Gracias a ella, y a su relación con Iluminado Molina, desde hace algunos años forma también parte de la Directiva del Club Baloncesto Torcal, “aunque lamentablemente tanto en la directiva del Rescate como en la del CB Torcal estoy a mínimos”.

Tiempo. Eso es lo que le falta. Con una jornada laboral como farmacéutico que se puede alargar a las 50 o 60 horas semanales al incluir las guardias, y a la cabeza de una asociación que requiere tanto esfuerzo como ADIPA, la gestión del tiempo se vuelve un problema. La solución: su familia. El apoyo que le prestan “sus tres mujeres”, porque “la familia para mí es el núcleo de la vida”. Por ello, le agradecemos tanto que se haya sentado con nosotros a pasar un rato agradable en El Mercado. Porque todo el tiempo que se pasa allí, está mejor que bien invertido.

JAMÓN IBÉRICO Y QUESO CURADO, CHULETÓN DE TERNERA Y CROQUETAS DE TURRÓN

Cafetería Restaurante El Mercado no solo cuenta con un lugar privilegiado, también ofrece diferentes ambientes donde disfrutar de una buena comida.

Qué decir del sabor de la buena cocina con un exquisito chuletón de ternera, y el dulce más sorprendente con las croquetas de turrón.

A destacar: la atención, la calidad de la materia prima y la situación. ¡Un lugar para disfrutar!


Plaza San Francisco, Mercado Municipal de Abastos

c.r.elmercado@gmail.com

952 84 59 26


Calle Extremadura Nave B7- PEAN Antequera

952 73 90 38

info@rivadis.es