Música

La importancia (y el placer) de tocar en grupo

La música es para compartirla, y en la Escuela Municipal de Música de Antequera lo saben, por eso  han creado sus aulas de combos: agrupaciones formadas por alumnos y profesores para tocar en grupo 

Si el mes pasado os animábamos a formar parte de la Escuela Municipal de Música de Antequera con aquel ¿Te atreves?, este mes nos atrevemos y os presentamos sus aulas de combos: agrupaciones de alumnos de diferentes instrumentos para poner en común todas las habilidades aprendidas. Porque la música es para sentirla, para vivirla… y, sobre todo, para compartirla. 

Afortunadamente, desde la enseñanza musical cada vez se da más importancia a tocar en grupo junto a otros instrumentistas; de esta manera se desarrollan otro tipo de habilidades que no se trabajan en el estudio individualizado de un instrumento. Por eso la EMMA dedica parte de su formación a tocar en grupo, con aulas dirigidas por profesores y abiertas a cualquier músico, sea o no alumno de la escuela, con un mínimo de conocimiento teórico-práctico del instrumento. 

En ellas intervienen alumnos y profesores de las aulas de guitarra eléctrica, bajo eléctrico, guitarra española, cajón flamenco, batería, teclado, acordeón, violín, violonchelo, canto… trabajando diferentes repertorios y disfrutando de la música en compañía. Allí ponen en práctica los conocimientos que se van adquiriendo en las clases de lenguaje musical e instrumentos: la técnica, la lectura, la improvisación, el oído, el repertorio o la memoria musical. 

Actualmente cuentan con cinco combos diferentes: dos de pop-rock, uno de folk, otro de flamenco, uno de jazz y un combo infantil, también de pop-rock, con niños con edades entre los 12 y 14 años. El fin primero de estas aulas es que los integrantes vayan introduciéndose de una forma lúdica y divertida en la dinámica de trabajo de un grupo, formándose como futuros músicos profesionales o amateurs para, en adelante, poder formar parte de agrupaciones profesionales o semiprofesionales.  

Se trata de un aprendizaje progresivo y natural. Casi sin darse cuenta, estos nuevos músicos van interiorizando el ritmo, el pulso y la afinación de grupo, además de socializarse, conocerse y dejarse influenciar por los demás alumnos de la mano de la música 

Y suenan bien. Y cantan, y ríen, y graban sus canciones. Y son felices, que es de lo que se trata