Pinceladas

La Negrita

Al leer el Primer Libro de relatos del Taller Antequerano de Escritura Creativa me encuentro en sus páginas un relato con el título de Remembranza, cuya autora es Pepi Palomo. En él, hace una preciosa descripción de nuestra Negrita, por lo que me ha animado a hacer una Pincelada sobre esta figura escultórica tan querida por los antequeranos. 

Como bien dice Pepi al final del relato, su autor pudo ser el artista, escultor y pintor Albert Ernest Carrier. Hay otros que le dan la autoría posible a Mathurin Moreau ya que ambos artistas trabajaron para el parisino Antonio Durenne en su fundición de Sommevoise en la región de la Champana-Ardenas de Francia. Lo cierto es que hoy por hoy no sabemos quien fue el creador del modelo original. Nuestra Negrita fue una de las muchas copias que debieron de hacer y que se desperdigaron por Europa y America vendidas por catálogo de la Fundición Durenne. Sabemos que en el catálogo estaba enumerada y con el nombre de “Versense”, o lo que es lo mismo, aguadora o vertedora de agua. 

Nuestra tan conocida escultura no siempre estuvo donde hoy está. Jesús Romero dice que se debió de adquirir en 1881. Otros narran que la escultura vino a Antequera en 1877 donada por Tomás Trigueros Trigueros que, siendo de Antequera, tenía negocio en Málaga y regaló a esa ciudad otra escultura igual que la Negrita y que los malagueños llaman “La Ninfa del Cántaro” o también “La Vitoriana”, porque su primera ubicación fue en la Plaza de la Victoria. En 1922 pasó al Parque de Málaga, a una de sus glorietas.  

La primera ubicación para  nuestra Negrita se pensó en la Plaza de San Sebastián, pero se desechó y se colocó en la Plaza de Buenavista, donde se estaba iniciando la construcción del Edificio de San Luis Gonzaga (1880). En 1881, en las Actas Capitulares de la Alcaldía se nombra a esta fuente con el nombre de «La Bonita»,  y se gastaron 9.909,10 pesetas para adecentar y alcantarillar esta zona, adecuando sus “muretes que debían cercar su jardín y estanque”. Antes de ella, en la Alameda, existió una fuente “concurrida, abrevadero de borricos y cántaros de fregonas“ como nos la describe nuestro querido Chacón. 

Y allí estuvo la Bonita hasta 1910, aunque el tiempo la fue ennegreciendo y el pueblo le cambió el nombre por la Negrita, siempre en diminutivo. Por esa fecha se quiere homenajear a nuestro Capitán Moreno, y se ha decidido hacer un monumento para tal reconocimiento en el Paseo. Se quiere traer a la Negrita donde había una pajarera o “canariera” que es como se le llamaba por aquella época, y de esa manera embellecer y darle más empaque a aquel espacio y al parque. La Negrita tuvo que soportar diez años sola, porque el monumento al Capitán Moreno no se concluirá hasta 1920.  

La verdad es que con la escultura del Capitán Moreno y la modernización estilo sevillano que se hizo de lo que se llamó “el Kiosco” quedó un espacio encantador. Allí en los jardines, que también llamaremos de la Negrita, estará hasta que una bomba de un “aparato nacional” la derribara la víspera de que entraran las tropas golpistas a las siete de la mañana del día 12 de agosto de 1936. El Sol de Antequera lo justificaba porque habiendo sido pintada por los “socialistas” en color rojo estridente, fue un objetivo fácil para que la bombardearan como “castigo acaso a encontrarse disfrazada de miliciana comunista”. 

En febrero de 1944 volvía ya restaurada y pintada en su color natural. Sin embargo, habrá que esperar a 2014 para que de nuevo bajasen a nuestra protagonista. Ahora para restaurarla en mejores condiciones, ya que mostraba un deterioro importante que hacía necesario una intervención restauradora inmediata. El encargado de esta labor fue el artista y restaurador Juan Manuel González Campeño.

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