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La semana de la moda del pijama

María Molina. 
Antequerana desde el 88. 
Diseñadora de moda por titulación e inquieta por condición. Me gusta crear, leer, investigar y después venir aquí a contarlo. ¿Un bombardeo sin casco? ¡Me apunto!

Te levantas por la mañana, vas a la cocina y te preparas un café cargadito, que te vas tomando mientras te pones al día con las noticias – empezamos mal – y planificas tus actividades de hoy

“Hace mucho que no ordeno mi armario… Uy, voy a releer mi libro favorito de cuando estaba en primaria… Anda, mira, fotos antiguas, vamos a echar un ojo… ¿Y si aprendo a tocar la guitarra con tutoriales de YouTube?… Voy a comer algo. Una siesta y después hago un poco de deporte, sí o sí… Madre mía el vecino de enfrente lo bien cuidadas que tiene sus plantas, ¿cómo lo hará?… Qué cantidad de polvo se acumula encima de los muebles, de verdad… Voy a comer algo. Ya es un poco tarde para hacer deporte, mejor le doy un paseo al perro… Ah no, si no tengo perro… Videollamada con mis primas segundas por parte de padre que hace mucho que no nos vemos… Anda, si ya son las ocho, a salir al balcón a aplaudir y así veo a los vecinos, ahora que por fin les pongo cara a todos, a ver qué tal les ha ido el día… Voy a comer algo. Bueno, una película y me acuesto, aunque antes voy a comer algo, y mañana será otro día. Otro día igual, quiero decir”.

Nos suena esta historia, ¿verdad? Lo mejor es que podemos revivirla en nuestra mente, y en todo momento estaremos acompañados por nuestro querido PIJAMA, el look oficial de esta cuarentena. De todos los tipos, con todas las combinaciones que podamos imaginar. ¿Que tengo una videollamada de trabajo? Sólo se ve la parte de arriba, me pongo mi jersey bonito, me peino (un poco, tampoco vamos a hacer maravillas) y los pantalones de pijama que son más cómodos.

“El pijama es para dormir, cómodo y
calentito, y en cuanto nos levantemos por
la mañana tenemos que quitárnoslo y
dejarlo preparado para la siguiente noche”

A ver, chicos, un poco de orden. Es muy importante añadir rutinas a estos tiempos que nos ha tocado vivir, y en ese orden también entra nuestra ropa, cuidarnos. Básicamente reconocernos en el espejo cuando nos miremos. Os voy a contar algunos truquitos y consejos que he ido aprendiendo durante estos días:

El pijama es para dormir, cómodo y calentito, y en cuanto nos levantemos por la mañana tenemos que quitárnoslo y dejarlo preparado para la siguiente noche. Planificamos nuestro día y elegimos una ropa acorde, como hacemos habitualmente, y un zapato que nos acompañe durante el día.

Es importante mantener nuestras rutinas, peinado, cuidado facial, uñas… Porque a la presión y el agobio de estar en casa se puede sumar el que nos provoca vernos deteriorados. Vamos a olvidarnos de las sudaderas viejas, las camisetas de la Expo´92, las zapatillas con forma de conejo y el moño instalado en lo más alto de nuestra cabeza de forma perpetua.

Estar en casa también puede tener sus ventajas, y podemos aprovechar estos días de encierro para desintoxicarnos de la contaminación a la que estamos habitualmente expuestos, ponernos esas mascarillas (las del pelo, las otras ya las tenemos que llevar por obligación) de 24 horas para las que nunca tenemos tiempo, y hacer sesiones de belleza que nos ayuden a vernos mejor. Hagamos todo lo posible para que nuestro ánimo no decaiga y estemos preparados para que, ese maravilloso día en que podamos salir y abrazarnos y darnos todos los besos que nos estamos perdiendo, estemos todos muy guapos y guapas.

¡ÁNIMO! ¡VENCEREMOS!