Psicología

La sombra de la duda

Rocío Espinosa Antequerana de sentimiento, sampedreña de nacimiento. Psicóloga sanitaria por vocación, me apasiona mi profesión. Soy paciente, sensible, optimista, sociable.

Generalmente queremos controlar las cosas porque, al pensar que lo hacemos, interpretamos que controlamos el resultado. Buscar soluciones a preguntas de las que no sabemos la respuesta, no saber qué nos deparará el futuro, no tener todo atado ni planificado, sentir que hay cosas que escapan a nuestro control… nos hace sentir vulnerables. Es lo que llamamos INCERTIDUMBRE, y aprender a convivir con ella es nuestra asignatura pendiente para sentirnos bien en nuestro día a día.

Un porcentaje alto de personas sienten angustia por saber qué les deparará el trabajo, si vivirán en el mismo lugar dentro de cuatro años, si tendrán pareja… No es solo sufrir por la posibilidad de que no salga bien, sino el NO SABER, el descontrol, el desconocimiento del futuro es lo que genera ansiedad.

La sensación de agotamiento surge cuando no sabemos la repuesta. A nivel de pensamiento, tenemos la necesidad de dar respuestas rápidas, queremos cerrar el bucle, pero no podemos porque no tenemos la respuesta. Y entonces seguimos una y otra vez. Este agotamiento no afecta a todo el mundo por igual, hay personas con un umbral de tolerancia a la incertidumbre más alto que otras.

“El secreto de la felicidad está en tener la sabiduría necesaria para sobrellevar lo que no puedes controlar, la fuerza suficiente para cambiar lo que sí puedes cambiar y la inteligencia para distinguir unas situaciones de otras”.

¡Tomad papel y boli! Recomendaciones a tener en cuenta:
  • ¡NO ANTICIPES! No tienes una bola de cristal.
  • Las cosas no son siempre proporcionales al esfuerzo.😏 Tienes que aceptar que hay cosas sobre las que no tienes control.
  • Aceptar que hay cosas que son imprevisibles.
  • Si surgen imprevistos, ¡RE-PLANIFÍCATE! Deja cierto margen para eso.

¿Cuánta energía estás malgastando?

Recordamos un experimento sencillo en el que se preguntó a un grupo experimental qué es lo que les preocupaba en ese momento. Al año siguiente se les preguntó cuántas de esas cosas habían ocurrido: un 10% de lo que les preocupaba. ¡90% pensamiento inútil!

Esa ansiedad a la pregunta de si mañana podré aprovechar mis grandes oportunidades hay que responderla con “HOY voy aprovechar esas pequeñas oportunidades que ofrece el día a día”. Construir días que me hagan sentir orgullos@ de quién soy.

Hay que adquirir pequeños hábitos, aventurarse, aflojar el control un poco para entrenar la intolerancia a la incertidumbre, porque desde ahí es más fácil pasar a las grandes decisiones. Es difícil adquirir dicha tolerancia justo cuando la necesitas, en un momento de grandes cambios en tu vida, porque no la tienes entrenada. Así que empieza hoy mismo y ponte manos a la obra.

¿Qué puedo hacer por mí mismo? ¿Qué  puedo construir que me genere bienestar?

Te invito a reflexionar en tu día a día, porque recuerda: la incertidumbre siempre vive en el futuro, y la forma de combatirla es vivir en el presente.

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