Pinceladas

Los Jardines del Mapa y el Lago de los Patos

El antequerano Manuel Rodríguez es el autor de esta sección en la que SOMOS Magazine dará a conocer cada mes muchas de las historias y anécdotas de la ciudad que Rodríguez recopila en su blog. Este mes de mayo nos trasladamos, de la mano de Manuel Rodríguez, a los conocidos como Jardines del Mapa y el Lago de los Patos, espacios muy queridos por los antequeranos y que pronto podremos volver a recorrer.

Puedes seguir el blog de Manuel Rodríguez aquí: manuelrodriguezgarcia105.blogspot.com

Siendo alcalde de Antequera Carlos Moreno Fernández de Rodas se decide darle al conjunto del espacio que hay alrededor del Corazón de Jesús, que hace poco se ha instalado en este lugar, un aspecto más decoroso del que en su momento tiene, decidiendo ajardinar esta zona de maleza y escombros hasta el paseo central. El magnífico monumento del Corazón de Jesús quedaba de alguna manera desangelado en aquel llamado “El Cerro de la Horca” con este abrupto paisaje, y es cuando el concejal José Rojas Pérez toma carta en el asunto y decide junto con el jardinero municipal Viera hacer más de decente y bello el llamado espacio de los llamados por aquella época Jardines de los Colegiales.

En marzo se comunicaba a la prensa que los jardines que se están haciendo llevaran el nombre de Parque de María Cristina, para recordar a la difunta reina madre que nos dejaba en febrero y que de alguna manera había estado muy relacionada con nuestro paisano Romero Robledo. De esta manera se agradaba al que era Rey en aquel momento Alfonso XIII.

En Antequera se quería que el nombre hubiera sido Parque de los Escritores, y que en una fuente que se construyera se grabaran los nombres de los escritores insignes que en nuestra ciudad fueron importantes, como Pedro Espinosa, Agustín de Tejada, Capitán, Cristobalina Fernández… José Rojas contestó, a los que eran de este pensar, que con estos nombres se denominarían las distintas glorietas en que se había planificado el recinto.

En noviembre el desarrollo del nuevo parque mostraba que el conjunto habría de ser un precioso recinto de arboleda lleno de calles formando un laberinto muy del gusto de la época y muy sevillano. Llamó la atención en unas de las plazuelas de aquel laberinto arbóreo la ubicación de un curioso relieve del mapa de España. Más aún cuando por él discurrían los ríos más importantes de nuestro país y se indicaban las capitales y carreteras más relevantes. Pronto se le llamó a este lugar “los jardines del mapa”. Era de curiosidad cómo los ríos se llenaban de agua, y ésta iba al estanque que rodeaba de forma rectangular el recinto, simulando los tres mares que rodean a la Península. El mapa pronto se convirtió en un lugar muy atractivo para los antequeranos y para los de la comarca, y no era raro encontrar grupos de estudiantes con sus maestros haciendo su visita como una actividad escolar.

Después de esta construcción, meses más tarde se proyectó delante del Sagrado Corazón de Jesús un estanque de unos cuarenta metros de largo por doce de ancho de forma irregular con una profundidad de medio metro que los antequeranos desde muy pronto le dieron el nombre del “Lago”.

Fue una gran atracción su construcción. El personal ocioso de aquella época no dejaba de ir todos los días a ver cómo iba la nueva obra de la localidad, que dicho sea de paso, gustó muchísimo. Nada más construido se le echaron peces con la ilusión de poder practicar la pesca. La idea municipal iba por ubicar en el centro del estanque una casilla para albergue de algunos ánades, que quedaron en simples patos. Desde entonces se le llamó a aquel lugar “el lago los patos”. Hoy sin ellos, aún tiene ese nombre.

Con la entrada de los 80, se decide darle a nuestros jardines un enfoque más moderno que hizo cambiar totalmente su fisonomía, dejando atrás su recuerdo romántico para pasar a convertirse en un campus universitario en donde predomina lo diáfano y el césped. Supongo que será el pago a lo moderno. El mapa fue desmontado y llevado al colegio de San Juan. Mi amigo Pepe Cobos contó por estos lares que se lo encontró allí casi destruido, de manera que una vez adecentado pasó a los jardines del llamado “Cortijo”. Allí está durmiendo en el sueño de los justos, en un apartado rincón.
Cuando lo vi, no hace mucho, me vinieron aquellos recuerdos en los que apoyados en la balaustrada del mapa contábamos hasta diez mientras jugábamos al escondite. Pero de eso hace ya tanto tiempo… más de 60 años.