Únicos

Manos que curan el pasado

Como cirujanos ante un paciente. Su trabajo comienza por el diagnóstico: una importante labor de documentación, búsqueda de información, análisis de materiales y pruebas. Todo lo que sea necesario hasta llegar a conocer cuál es el problema que afecta a la pieza. Posteriormente llega la intervención. Lenta e, incluso, monótona en muchas ocasiones. Meticulosa. Efectiva. Porque sus manos tienen la capacidad de curar los daños producidos por el uso, el paso del tiempo o los defectos al conservar los bienes culturales. Pueden girar en el sentido contrario las manecillas del reloj para pellizcar el pasado y devolver la luz y la vida a bienes que la perdieron. Trabajan por la restauración, pero sobre todo buscan la conservación de elementos que, como ellos, son únicos.

GUARDIANES DEL PATRIMONIO. José María Muñoz-Poy (Licenciado en Bellas Artes) y Rafael Aguilera (Historiador de Arte) se conocieron hace años. Pese a que sus carreras eran diferenes, los dos hicieron un postgrado de Conservación y Restauración de Bienes Culturales en Valencia y, tiempo después, decidieron crear un estudio de arte cuyo objetivo no era otro que el de conservar el Patrimonio. Pero no tuvieron muchas facilidades al principio. “Íbamos a informarnos y pedir ayuda y todas las puertas se cerraban”, recuerdan. Y es que desde el mundo empresarial no se veía claro que este tipo de sector tuviese salida. Por suerte, las negativas no les afectaron y en 2013 alquilaron un estudio en Málaga donde comenzaron a trabajar sobre todo con particulares. Desde entonces no les ha faltado trabajo.

“Participar en In Aeternvm ha sido una experiencia que hemos disfrutado mucho por las piezas tan maravillosas que hay en Antequera”

Nacía así Santa Conserva, un estudio de arte, conservación y restauración de bienes culturales en el que se trabaja con todo tipo de bienes: pintura de caballete, imaginería, retablos, dorados, etc, aunque su especialidad son los tejidos históricos y la indumentaria. Tras varios años trabajando en su estudio de Málaga, hace dos deciden trasladarlo a Antequera tras encargársele desde la antequerana Cofradía de la Paz la restauración del manto negro de la Virgen, y aquí siguen.

En las últimas semanas su trabajo se ha centrado en la colaboración con la exposición magna de la Semana Santa In Aeternvm en la que han tenido un papel destacado en la muestra que se encuentra en Santa Clara. “En un primer momento nos llamaron para que les asesorásemos sobre cómo colocar algunas piezas”, explica José María, aunque finalmente se encargaron de diseñar cómo sería la muestra textil. “Nos han dado confianza plena”. Una experiencia que aseguran haber disfrutado mucho gracias también a “las piezas tan maravillosas que hay en Antequera”. Y es que del patrimonio cofrade antequerano destacan no solo eso, sino también la buena conservación que tiene: “aquí las cofradías le dan mucha importancia a lo que han heredado”, insiste Rafael.

SABEN DE LO QUE HABLAN. Por sus manos han pasado todo tipo de proyectos, aunque destacan el de la restauración del manto negro de la Virgen de la Paz, que se encontraba en muy mal estado y hubo que recomponerlo totalmente, o su participación con tres trajes en la exposición Sorolla y la moda que tuvo lugar en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid.

“Antes de restaurar es necesario conservar. La conservación del bien forma parte de un proceso previo incluso más importante”

Cuadros, mantos, túnicas, abanicos, misales… de hace 300 años o de los años 50. Son todas piezas irremplazables que miman desde el conocimiento de tener claro que son únicas y con el fin de devolverles el esplendor que un día tuvieron. “Mientras más antiguo es un bien, más interesante es la historia que cuenta”, nos dicen, a la vez que insisten en la necesidad de conservar adecuadamente estas piezas. “Lo primero, antes de restaurar, es conservar. La conservación previa forma parte de un proceso incluso más importante”.

Ahora están inmersos en otros importantes proyectos como la restauración de dos túnicas de Nazareno, uno de Álora y otro de Almogía, y un templete de la Victoria de Málaga. También, al cierre de In Aeternvm llegará hasta su taller el Palio del Nazareno de la Sangre de la Cofradía de los Estudiantes de Antequera. Esperamos que sus manos sigan trabajando muchos años más en la ciudad y en su patrimonio.