Familia

No soy la agenda de mi hijo

Por Encarni Álvarez

Cosecha del 84. Hija y madre de familia numerosa. Licenciada en Ciencias Políticas entre papeles de colegio. Trimadre con poco tiempo libre, mucho sueño y ganas de cambiar el mundo.

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Madres que cambian estampitas por sus hijos, padres que hacen los deberes de clase,… ¿qué está pasando para querer poner la vida tan fácil a nuestros hijos?

Hace años, se viralizó una conversación de Noelia López-Cheda con su hija que marcó un hito en los grupos de WhatsApp de los padres y los olvidos de los hijos.

Quien sea padre/madre y esté en edad escolar sabrá que día sí y día también hay padres que piden deberes, fotos de tal y cual libro, preguntan por recados que le ha dicho el profe a sus hijos, ¿qué estamos consiguiendo con ser agendas o ayudantes particulares en todo momento de nuestros hijos?

Nuestro hijo hará ese día la tarea, pero lo que realmente conseguimos son:

  •  niños que no asumen responsabilidades
  • niños que tienen miedo a hacer cosas porque saben que nosotros lo vamos a hacer mejor que ellos
  • niños que prefieren no poner atención porque saben que sus padres van a estar pendientes de lo que les falte
  • niños que cuando crezcan carecerán de iniciativa y siempre esperarán a que les den instrucciones y órdenes para empezar a actuar.

Ésto puede parecernos exagerado, pero es clave. Si asumimos sus responsabilidades estaremos criando niños inútiles.

Las razones principales para que pase esto están claras: falta de tiempo de los padres y miedo al fracaso. A pesar de la buena intención que hay detrás de la ayuda (excesiva), lo que hacemos no es bueno para ellos.

Todos queremos niños que sepan buscarse la vida y afrontar el fracaso, pero no les preparamos para ello, sino todo lo contrario.

¿y cómo empezar a dejar de ser el lacayo de mi hijo?

Si eres de los que estás pegado a tu hijo como una lapa empieza poco a poco a darle autonomía, deja de ser su asistente particular. La pauta es que hagan todo lo que puedan hacer respecto a su edad, paso a paso y con pequeños cambios día a día.

Seguramente a ti te salgan mejor las cosas que a él (evidentemente tienes más soltura y eres más rápida), pero ellos tienen que aprender, y poco a poco irá haciendo las cosas mejor, ganando autonomía y adquiriendo la autoestima que da ser autónomo.

No olvidemos que una de las mayores fuentes de felicidad es conseguir hacer las cosas por sí mismos, y ver eso de nuestros hijos, no tiene precio.