Psicología

¿Otra pandemia?

Rocío Espinosa
Antequerana de sentimiento, sampedreña de nacimiento. Psicóloga sanitaria por vocación, me apasiona mi profesión. Soy paciente, sensible, optimista, sociable.

 

Tal vez piensas que lo tienes todo: trabajo, buen salario, familia, amig@s, unos hij@s maravillosos, salud… y aún así sientes una especie de agujero en el estómago. ¿Por qué? ¿Qué me falta?

A menudo acuden a consulta personas que no saben lo que sienten, lo que quieren, lo que necesitan. El hecho de no saber dónde dirigir tus esfuerzos para hacer que tu situación mejore puede convertirse en algo desesperante.

Es un sentimiento tan personal, difícil de explicar con palabras… el sentimiento de vacío es una sensación constante de insatisfacción con la vida. Cuando nos sentimos así, pensamos que ni la vida ni nosotros tenemos ningún sentido. Nos encontramos tristes, heridos, solos (aún estando rodeados de personas).

Sentir que nada de lo que hacemos nos llena es jodido, y aunque los factores externos influyen, el vacío se relaciona con el “yo”, ya que implica pérdida de contacto con uno mismo.

Es como si poco a poco fueras desconectando de ti y observaras tu vida como una película, con poco sentido para ti. De un modo u otro hemos dejado de atendernos a nosotros mismos. Cuando las necesidades que se dejan de atender son las emocionales, surge ese sentimiento de vacío.

Comenzamos a intentar rellenar ese agujero con cosas vanales. Compras compulsivas, consumo de drogas, consumo de alcohol, deporte en exceso, comer compulsivamente, rellenar agenda, echar horas extra en el trabajo… quizás buscando no pensar, no sentir.

En definitiva, ponemos parches que suprimen temporalmente la sensación de vacío, autoengañándonos diciendo que nos gusta. Pero al final el vacío vuelve. Siempre vuelve.

“Cuando una persona no puede encontrar un sentido profundo de su significado, se distrae con el placer”. Viktor Frankl

Las causas más comunes son:

* Cualquier cambio importante en nuestra vida que requiere un período de adaptación.

* Relaciones complejas con nuestra figura de apego (esto da para otro artículo😊       ).

* Pérdidas: desaparición de un ser querido, rupturas dolorosas, enfermedades y otras muchas cuestiones relacionadas.

*  En la actualidad, actuar de forma coherente con nuestros valores es una tarea difícil. Ser consciente de ello puede provocar vacío existencial.

¿Qué podemos hacer?

– ¡Asúmelo, aceptálo y, sobre todo, acéptate!

– Cambia de rutina, explora, realiza actividades que tengan sentido para ti, cualquier cosa que no estés acostumbrad@ a hacer y te dé un pequeño chute de energía (darle una sorpresa a un ser querido, apúntate a clases de baile, charla con una persona desfavorecida…).

– ¡No te estanques! Mejora como ser humano, moléstate por aprender, crecer…

– ¿Qué huella te gustaría dejar en los demás cuando no estés? Todas las formas de ayudar aportan algo, busca tu manera de ayudar. Por ejemplo, para mí, como profesional, escribir en estas páginas es una forma de aportar. Habrá a quien le resulte útil y a quien menos, pero a mí me aporta y mucho.

– Medita: Sentirte presente de vez en cuando es una forma de meditación.Suelta el móvil y simplemente observa… aunque te parezca extraño, esto ayuda bastante.

“Una vez que le damos significado a la vida, no solo nos sentimos un poco mejor,sino que además, también hallamos la capacidad de lidiar con el sufrimiento”. Viktor Frankl

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