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Patricia Lara. Los pinceles del MVCA

De pequeña le encantaba la arqueología, pero destacaba en dibujo. Se licenció en Bellas Artes y, en 2014, el Museo de la Ciudad de Antequera le permitió aunar sus dos pasiones: comenzó a dibujar la arqueología. Ahora, con la experiencia de más de cinco años en el MVCA, Patricia Lara presenta este mes su primer trabajo como museógrafa: la Sala 2 de la Prehistoria, en la que ha trabajado durante diez meses para poner el patrimonio al alcance de todos.

Ilustradora y museógrafa. ¿Los que te conocen saben realmente a lo que te dedicas?
En la mayoría de veces, no. Mucha gente confunde ilustración con dibujo, y dibujo es una manifestación artística que te puede hacer cualquier persona. La ilustración complementa a un texto o también puede definirse como el resumen gráfico o la síntesis de lo que te quiere decir un texto. Yo me dedico a dibujar ilustraciones que complementan a los textos de las vitrinas que hay junto a las piezas del museo. La ilustración es una parte muy pequeña de la museografía, que es un concepto mucho más amplio.

¿Qué es eso de museografía?
La museografía es el estudio de distintas técnicas y prácticas relativas al funcionamiento de un museo. Reúne oficios técnicos o científicos como es el arqueológico en este caso, el estudio de las piezas, la elección de las mismas, la restauración… y luego tenemos oficios más artísticos como son la escenografía, presentación de esas piezas, la iluminación y la ilustración que las acompaña. La conservación de las piezas es el elemento más importante, que cumpla con unas condiciones necesarias, pero también hay que tener en cuenta la función didáctica, que hoy en día es primordial. Hay que facilitar a las personas el entendimiento de lo que allí se expone, sobre todo a grupos escolares o gente que desconoce el sector de la arqueología. También hay que tener en cuenta que hay que presentar las piezas de una forma inclusiva para todos, para que desde un escolar a una persona que vaya en sillas de ruedas, puedan ver lo que hay expuesto desde su perspectiva.

Tantas cosas hay que tener en cuenta que han sido diez meses de trabajo en la museografía de la Sala 2…
Sí, hay que reorganizarlo todo. Vitrinas, diseño de soportes, tipo de iluminación, textos… y detrás hay un estudio arqueológico, histórico, de restauración y conservación.

¿Cómo surge el proyecto?
Yo ya me había encargado de las ilustraciones de la Sala de Roma y de la Sala 1 de la Prehistoria, y en principio en esta Sala 2 íbamos a seguir la misma dinámica, reutilizando las que había y adaptándolas al formato digital, pero pensé que era mejor hacer las ilustraciones por escenas y ampliarlas para facilitar aún más el entendimiento. De ser así, las antiguas baldas de cristal que había en el interior de las vitrinas había que suprimirlas, y entonces a partir de ahí desarrollar un nuevo diseño expositivo.

De hacer las ilustraciones a terminar levantando una segunda pared…
Sí, hemos puesto una doble pared de pladur con una cámara de aire para proteger las piezas de la humedad. Hemos modificado las vitrinas, aumentando de tres que había antes en la sala, a cinco que hay ahora. La forma de colocar las piezas está seleccionada, las he organizado por tipología respetando su cronología, he cambiado la iluminación poniendo una luz más neutra sobre las piezas para que no se distorsionaran sus colores reales y también creando un ambiente más puntual. Una vez que tenía todas las piezas organizadas, a la vista de todo el mundo, bien situadas… es cuando he dicho: “ahora dibujo y puedo representar esta escena”. Las ilustraciones, que era lo primero que se iba a hacer, han sido lo último.

¿Y qué has querido representar?
Quería marcar dos tipos de ilustraciones. Una grande en la antesala de lo que vas a ver dentro de la vitrina, con un texto debajo que la complementa. Una vez has absorbido ese concepto, te vas a la vitrina y ahí vas a encontrar las piezas. Ahí es donde entra el otro tipo, una ilustración más técnica y concreta, en blanco y negro, para que el protagonista no sea el personaje, sino la pieza, que está a color. Cada pieza tiene una numeración que se corresponde con la que viene junto a la pieza física, y abajo un texto con la referencia de dónde se encontró, su nombre técnico, cronología…

Tienes que tener en cuenta muchos criterios técnicos a la hora de dibujar, ¿no?
Aunque no lo parezca, es una ilustración muy técnica. Para mí, la ilustración en este caso no roza la obra artística. Todo está estudiado y no hay nada inventado. Su función es, sobre todo, de valor educacional y representativo, aunque obviamente tiene que mantener una línea estética. Detrás de esas ilustraciones hay un trabajo de investigación. En el caso de la Prehistoria, que es un periodo más desconocido cronológicamente, hay que conocer el entorno en el que viven, cómo vivían…

¿Has tenido ayuda en este proceso?
Obviamente ha sido un trabajo en equipo, porque en todo momento he tenido una supervisión técnica por parte de los arqueólogos, que son los especialistas en todas las piezas y el proceso histórico de las mismas, y también una ayuda por parte del restaurador, que es quien me ha ayudado a presentar las piezas.

¿Está cambiando mucho la forma de representar las piezas en los museos?
Ahora se le está prestando especial atención a la museografía. Antes solo se colocaban las piezas, y ahora hay una necesidad por cambiar la forma de contar las cosas. En el caso del MVCA, es una forma de reactivar el patrimonio, de poner en valor lo que tenemos. Tenemos una riqueza histórica que yo creo que las propias personas que viven aquí no son conscientes, y uno de los objetivos que tiene el museo es que los antequeranos conozcan lo que tienen. Mi trabajo es hacerlo más atractivo, ponerle en bandeja al visitante todo el patrimonio que hay en nuestra tierra. Además, ahora la entrada al Museo es gratuita. Es una casa llena de patrimonio y de cultura, accesible a todo el mundo, tanto económica como didácticamente.

¿Crees que tenemos aún ese concepto de que los museos son aburridos?
Los museos evolucionan y se tienen que adaptar a los nuevos tiempos, no deben ser solo un lugar para expertos. Un museo no puede ser solamente un almacén, tiene que ser un lugar en el que se pueda conocer el patrimonio de una forma más atractiva. Un museo debe ser divertido.

Para eso, lo gráfico juega un papel muy importante…
Lo gráfico va directo a lo emocional, porque puede transmitir lo que dice un texto. En el caso concreto de la Prehistoria, una de las principales necesidades es el uso gráfico e ilustrativo para contextualizarla, ya que es una época más desconocida y con menos referencias.

Y no solo lo gráfico, sino lo visual en general. Has cambiado hasta la iluminación.
Lo visual es muy importante. Por ejemplo, la psicología del color influye mucho en una visita. Si vas a un museo que tiene las paredes rojas, posiblemente al cuarto de hora estés más irascible, más saturado. Pero si tienes una línea neutra, que es lo que yo intento aplicar utilizando escala de grises, se hace más liviano. Desde lo oscuro de una sala que te invita a que la visites, hasta el blanco.

¿Tan en bandeja hay que ponerlo todo?
Vivimos en un tiempo en el que todo pasa muy rápido, y por ejemplo en las redes sociales, nos metemos en Instagram y vemos una story que nos da una información que dura segundos. Pasas y ya se te olvida. Estamos sobreinformados y todo pasa muy rápido, no tenemos tiempo para procesar tanta información. Por eso para mí es tan importante lo gráfico e ilustrativo. Me interesa poner una imagen que pueda atraer al visitante, para que al menos se lleve un concepto y se acuerde de algo. Es una forma de sintetizar, de impactar, y de que no sea un sitio de paso.

Has puesto fin a diez intensos meses de trabajo. ¿Cómo lo has vivido?
Ha sido duro, con muchos quebraderos de cabeza, imprevistos… pero con un final muy satisfactorio. Lo importante es que al visitante, al final, le guste y pueda disfrutarlo. Creo que no hay mayor satisfacción que esa.

Historia de una portada

Le pedimos a Patricia que nos diseñe la portada de este número de marzo de SOMOS Magazine, un número en el que la mujer es muy protagonista. La elección no ha podido ser más acertada: la Venus de Antikaria.

¿Por qué la Venus de Antikaria? Es una forma de demostrar el concepto de ilustración artística y abierta a la interpretación. Es un pequeño homenaje al mes de marzo, mes en el que llega la primavera y las primeras flores; pero sobre todo, mes de la mujer y en este caso, una de las imágenes femeninas del MVCA. Una interpretación que respeta sus cánones más clásicos pero la acompañan matices contemporáneos haciendo alusión a la ubicación donde se encontró, en este caso el Peristilo y zona ajardinada, acompañándola unas hojas con frutos haciendo referencia al membrillo, fruta consagrada a esta diosa y una mancha dorada relacionándola con la manzana dorada de la discordia.

Una demostración de que la ilustración puede tener un valor científico o más técnico siguiendo unos cánones, pero también puede tener un valor artístico, abierta a una libre experimentación con un valor emocional.