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Pijama sobre pijama (y sobre pijama el plumas)

María Molina
Antequerana desde el 88.
Diseñadora de moda por titulación e inquieta por condición. Me gusta crear, leer, investigar y después venir aquí a contarlo. ¿Un bombardeo sin casco? ¡Me apunto!

Cuando pensábamos que 2020 no podía traernos más sorpresas ni situaciones inverosímiles… ¡Llega la Navidad! Esta época de amor (sin besos ni abrazos), de reuniones familiares (no si sois más de seis), de regalos (desinfectados), de largas noches de fiesta (con toque de queda) y modelitos con bien de brillos y terciopelos (solo si hablamos de pijamas).

Y es que no esperaba menos de un año de película que un final épico. Yo, que siempre he sido la primera en montar la decoración navideña, comprar regalos para todos y organizar las reuniones familiares, me encuentro ante un doble sentimiento que no sé cómo acabará. Desde mi punto de vista, tenemos la opción de vivir estos días con resignación, adecuando nuestros hábitos a las nuevas –y cada vez más asfixiantes– restricciones, y así acabar viviendo unas fiestas como las de siempre pero un poco descafeinadas, o vivir las auténticas navidades 2020. ¿Que en qué consisten? Os lo explico:

Creo que si seguís mis recomendaciones para vivir la auténtica navidad 2020, la foto familiar de este año tendrá un lugar muy especial en nuestro salón. Siempre he sido de la opinión de que si una situación es inevitable, hay que buscarle el lado positivo (siempre lo hay) y disfrutarla de una manera diferente, y es el momento de ponerlo en práctica al 100%. ¿O no habéis pensado que este año no vais a tener que aguantar al “super cuñao” en la cena de Nochebuena?, ¿o que vuestro jefe no os va a ver (otra vez) perder la vergüenza en la cena de empresa? Todo tiene su parte buena, sin ningún tipo de duda.

Para cerrar un año de lo más extraño y que ha cambiado para siempre nuestras vidas, vamos a dejarnos llevar en la recta final. Y es que puede que acabemos el año con Isabel Pantoja de nuevo en la cárcel y Ana Obregón dando las campanadas en la Puerta del Sol. ¿Es posible que nos encontremos ante las navidades mas raras de nuestras vidas?

Sea como sea, hagamos que sean inolvidables.

 

VIVIR EL MOMENTO

Como hemos hecho durante todo el año. Ya que no sabemos qué vamos a poder hacer mañana, ni con quien, ni dónde o hasta qué hora, disfrutemos de todas las “nochesbuenas” que están por venir, sean como sean.

DECORAR SIN MIEDO

Total, las visitas este año no van a aparecer para juzgar nuestro gusto estético. Pongamos el árbol y el belén sin orden ni concierto, como cuando éramos pequeños y nos encantaba cambiar de sitio las figuritas, que el Niño Jesús aparecía de repente en el puesto de la castañera o en la puerta del palacio de Herodes para ponérselo fácil… Bolas de colores, espumillón, luces que parpadean y hasta el Papá Noel subiendo por los balcones de TODOS los vecinos a la vez están admitidos este año.

COMER Y BEBER…

Como si estuviésemos de nuevo en cuarentena, para cerrar un círculo y terminar el año prácticamente como lo empezamos, y comprobar de primera mano hasta dónde es capaz de estirar el elástico de nuestro pijama.

SACAR NUESTRAS PEORES GALAS

Aprovechando al máximo que nuestras reuniones sociales se van a reducir a nuestro grupo de convivientes, vamos a darle vidilla a los looks navideños. ¿Qué os parece hacer un concurso del pijama más feo de la familia, o a quién se le han quedado más pequeños los vaqueros? ¡Que empiecen las apuestas!

ECHARLE IMAGINACIÓN…

y cambiar las letras de los villancicos tradicionales. Se me ocurren varios con los que podríamos empezar:

Pijama sobre pijama (y sobre pijama el plumas)

La Virgen moqueaba, San José tosía

Una mascarilla suena

25 PCRs, fun fun fun…

  

¡Espero vuestras aportaciones con mucha ilusión!