Psicología

¿Pueden cambiar las personas?

Rocío Espinosa
Antequerana de sentimiento, sampedreña de nacimiento. Psicóloga sanitaria por vocación, me apasiona mi profesión. Soy paciente, sensible, optimista, sociable.

El Psicólogo Bruce K. Alexander realizó un experimento conocido como el Rat Park (Parque de ratas). Separó en dos grupos a las ratas.

Grupo A: Aisladas, separadas de otras ratas y con poco que hacer a lo largo de su día.

Grupo B: Espacio muy grande, lleno de túneles. Un lugar donde podían explorar, jugar, interactuar con otras ratas… algo así como un resort en el Caribe

Ambos grupos tenían a su disposición depósitos de agua con morfina y sin morfina, pudiendo autoadministrarse morfina siempre que quisieran. Se pudo observar cómo las ratas que estaban en la “cárcel” consumían mucha más morfina, desarrollaban hábitos de adicción; sin embargo el otro grupo se dedicó más a jugar con otras ratas, explorar y evitaban la morfina. Por supuesto, las drogas tienen capacidad de causar adicción, pero parece que el entorno tiene un peso importante.

Es cierto que heredamos ciertos rasgos genéticos, fisiológicos, biológicos, temperamento, etc, pero también la epigenética habla de cómo el contexto y nuestra conducta nos hace encender interruptores haciendo que envejezcamos de una u otra forma (enfermedades).

Una frase muy común en consulta es: ‘Yo antes no era así’. Hay personas tímidas que comienzan a conocer su timidez ante un cambio de etapa

Una frase muy común en consulta es: “Yo antes no era así”. Hay personas tímidas que comienzan a conocer su timidez ante un cambio de etapa. Por ejemplo, en su etapa universitaria, al compartir edad, espacio, tiempo o intereses con un grupo de personas no se nota tanto la timidez; posteriormente sale al mundo laboral, donde ya no elige con quién ir, el grupo no es tan homogéneo  y comienza a tener dificultad para dirigir conversaciones.

Esa persona piensa: “he cambiado”. Quizás lo que ha cambiado ha sido el CONTEXTO.

Nuestras experiencias nos generan unas expectativas de éxito o fracaso frente a futuros retos, van forjando las gafas con las que observamos el mundo.

Giuseppe Tomás di Lampedusa citó: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”. Y parece que para seguir funcionando hay que cambiar. Las experiencias vividas nos marcan, y esto cambia nuestras inquietudes, nuestra capacidad de reacción, nuestra sensibilidad…

Nuestro cambio no depende solo de querer cambiar, cuestión de actitud. Reflexionemos sobre cómo nos influye nuestro entorno y cómo influimos en él, cómo nos facilita o nos dificulta lo que queremos hacer.

Me pregunto, ¿puedo elegir qué tipo de hábitos quiero en mi vida? ¿Qué tipo de conductas quiero tener? ¿Con qué personas me quiero relacionar? Quizás ahí está la clave.

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