En Relieve

Repensando el MVCA

“El futuro de los museos: Recuperar y reimaginar”. Así reza el lema de ICOM, el Consejo Internacional de Museos, para el Día Internacional de los Museos 2021, que se celebra el próximo 18 de mayo. El sector cultural se encuentra entre los más afectados por la crisis del Covid-19, y ha llegado el momento de repensar cuál es su relación con las comunidades, de experimentar nuevos modelos de consumo cultural y de poner el foco en la digitalización y la creación de nuevas formas de experiencia y difusión de la cultura y el patrimonio. Una tarea que se viene realizando en el Museo de la Ciudad de Antequera (MVCA) prácticamente desde su origen, allá por 1908, y sobre todo en los últimos 10 años tras su remodelación. El objetivo es claro: conservar y difundir. 

El Museo de la Ciudad de Antequera tiene su origen en el Museo Arqueológico Municipal, ideado por el arqueólogo D. Rodrigo Amador de los Ríos en 1908. En 1966, catorce años después del descubrimiento de El Efebo y como requisito imprescindible para que la pieza no se trasladara al Museo Arqueológico Nacional, el Ministerio de Cultura aprobó la creación del Museo Municipal, que se ubica en el Palacio de Nájera. 

El edificio fue objeto de una notable reforma y ampliación en los años 2009 y 2010, convirtiéndose en uno de los museos más destacados de Andalucía en el ámbito municipal. Nacía así la marca MVCA, y se empezaban a aplicar los conceptos museológicos y museográficos más modernos en base a cinco objetivos: crear las condiciones idóneas de conservación para los diferentes tipos de materiales con los que están elaboradas las piezas de las colecciones, dotar a las salas de un mejor discurso museológico, aumentar la calidad de la información y del confort visual a los visitantes, dotar de accesibilidad a diferentes colectivos con discapacidad y aprovechar las ventajas que ofrecen las nuevas tecnologías. 

Algunas salas, como las de la Prehistoria, la Sala de Roma o la de El Efebo cuentan desde entonces con una imagen mucho más visual, con ilustraciones que contextualizan cada pieza y un discurso mucho más accesible, un trabajo que se pretende extender, poco a poco, a todo el museo. 

CONSERVACIÓN 

En este continuo repensar del MVCA, no hay que obviar que la función principal de un museo es la conservación de sus piezas, y para ello es fundamental la climatización. Cada sala, en función de los materiales que alberga, cuenta con un sistema que controla la temperatura y humedad relativa. Algunas piezas como Paquito, el poblador de los Dólmenes que yace en la Sala I, tienen su propio microclima dentro de su vitrina, y todo ello es controlado a través de un programa informático que avisa si esas condiciones no se llegan a cumplir. 

La luz es otro aspecto importante, sobre todo para la conservación de algunos materiales como textiles y óleos. Un luxómetro se encarga de que todo esté en orden. 

DIFUNDIR EL PATRIMONIO 

Mejorar la forma en la que el Museo se presenta a la sociedad es otro de los objetivos de este continuo repensamiento. Según nos cuenta su director, Manuel Romero, “para mí siempre ha sido fundamental realizar talleres pedagógicos”. En el año 2014 nacía EduMVCA, un proyecto nutrido con los programas de empleo joven para acercar el museo a las aulas. Desde entonces ya han participado más de 10.000 escolares. 

La comunicación ha sido otra de las líneas maestras de este repensar. Desde el MVCA se puso en marcha un proyecto comunicativo que derivó, sobre todo, en dos grandes hitos: el nacimiento de la revista digital MVCA y la campaña en redes sociales 4 Caras, un éxito a nivel internacional con más de 40 millones de impresiones. 

Y a la hora de difundir, ser accesibles. Realidad aumentada, talleres para invidentes y una museología inclusiva apoyada en las nuevas tecnologías que le ha llevado a ser premiado en el marco del Congreso Internacional de 2019 ‘El Museo para todas las personas: arte, accesibilidad e inclusión social’. 

ALGUNAS SALAS, COMO LAS DE LA PREHISTORIA, LA SALA DE ROMA O LA DE EL EFEBO, CUENTAN DESDE ENTONCES CON UNA IMAGEN MÁS VISUAL 

SEGUIR REIMAGINANDO 

¿Proyectos para seguir reimaginando? La Sala de Época Medieval para culminar toda la remodelación de la zona arqueológica o la remodelación de la Cámara del Tesoro son algunos de los proyectos que apuntan desde la dirección para seguir pensando, repensando y reimaginando el MVCA. “Además nos gustaría aprovechar las redes sociales, atendiendo al lema de este año del Día Internacional de los Museos, para que sean los propios ciudadanos los que diesen su opinión sobre qué le falta al museo”, nos comenta Romero. 

Repensando El Efebo 

La museografía de la Sala de El Efebo de Antequera fue renovada completamente en 2012, cambiando la forma de presentar la escultura en base a una serie de criterios científicos y al estudio de los diferentes efebos que hay en el mundo. “Son figuras que no son puramente cotemplativas, sino que tenían una funcionalidad. En concreto, El Efebo de Antequera portaba en su mano derecha un lampadarium, una gran lámpara de bronce”, nos cuenta Manuel Romero. 

Se situó entonces la escultura en el eje de la sala, sobre un pedestal similar al que podemos ver en los frescos de Pompeya que permite rodear la pieza. De fondo, un ábside en color rojo pompeyano que evoca las exedras de los triclinia de las villas, donde solían exhibirse estas refinadas obras de arte. 

La pieza, santo y seña del Museo de la Ciudad de Antequera, se descubrió de forma casual en el cortijo de Las Piletas en los años 50 y es una de las esculturas existentes de época romana –data del siglo I– más bellas de nuestro país, comparada con el Efebo de Porta Vesubio de Pompeya, el Apolo de la Colección Sabouroff del Museo de Berlín o el Efebo de la ciudad romana de Volúbilis, en Marruecos. 

 

Y tú, ¿cómo repensarías el MVCA?