Viajeros

Siempre es un placer descubrir un lugar, que miles de años de historias te puede contar

Por Paco Peramos. 
De naturaleza inquieta, siempre me ha seducido saber la verdad de las cosas: ahí reside el poder para hablar de ellas. Comunicador por vocación, me encanta contar lo que descubro y lo que veo. Mes a mes vamos a llenar nuestra maleta de sueños y despertar para hacerlos realidad. ¿Te vienes?

Cuentan que hace milenios, merodeaban entre las cuevas de la sierra del Torcal las primeras comunidades agrarias de las fértiles tierras de estos lugares llamadas “de Antequera”. Siete mil años después otra comunidad, en este caso de las llamadas sin ánimo de lucro, decidió, en Estambul, que tanto la sierra del Torcal como las construcciones de las colectividades agrarias, así como su ídolo en roca, la llamada “Peña de los Enamorados”, debían tener el sello que los identificase como PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD… y aquí seguimos.

Antequera, un lugar habitado hace miles de años, cuenta con una historia sorprendente, no ya para el visitante, sino para el mismo nativo. Con una privilegiada situación, estratégicamente situada en un cruce de caminos que la han llevado a determinar, en su centro, el punto kilométrico cero de las carreteras andaluzas, comienza a despegar en el sector turístico nacional e internacional, y cada vez cuenta con mayores atractivos que ofrecer al viajero.

Grosso modo, la Anticaria romana sorprende por su casco antiguo, sus casas señoriales y sus más de treinta iglesias, para una población cercana a los 42.000 habitantes. Su MVCA, Museo de la Ciudad de Antequera, guarda tesoros como el Efebo de Antequera, bello bronce romano del siglo I d.C., y el columbario de una mujer libre, también de época romana, llamada Acilia Plecusa. Es de visita obligada, conjuntamente con otra de las joyas de la ciudad: el recinto monumental Alcazaba y Real Colegiata. Una fortaleza morisca del s. XII d.C., que corona el cerro amurallado de la medina islámica, a la que se une, a modo de visita, la Real Colegiata de Santa María la Mayor, el primer edificio que se concibió dentro del estilo renacentista en Andalucía.

Es tan especial esta ciudad, que combina como pocas su monumentalidad con otro de sus principales valores: su gastronomía. Para muestra un botón: puedes degustar un mollete antequerano -un pan blanco de miga blanda de origen hebreo- con AOVE -Aceite de Oliva Vírgen Extra-, bajo la capilla votiva del “Portichuelo”, así llamada por ser la “Puerta del Cielo” que conduce a una de las imágenes más veneradas de la ciudad, la Vírgen del Socorro, más conocida en El Barrio por “La Socorrilla”, y que es santo y seña de la especial Semana Santa del lugar.

Para que el viajero pueda decir que conoce la ciudad, necesitará de tres a cinco días, que los podrá pasar hospedado en uno de los muchos hoteles que posee Antequera, incluso de 5 estrellas. Se convencerá de que la buena gastronomía habita por estos lares y podrá espetar sin miedo alguno aquello de… “Salga el Sol por Antequera… y que sea lo que Dios quiera”.

GRACIAS SIEMPRE

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