Por el mundo

SOMOS por el mundo: Bea Gallardo. Toronto (Canadá)

Beatriz Gallardo, o Bea como todos la conocen, es una joven antequerana de 33 años que un día decidió dejarlo todo y, junto a su pareja y su perro, embarcarse en una nueva experiencia en otro país. Así es como esta periodista especializada en marketing digital aterrizó en Toronto (Canadá) hace ya cuatro años.

“No era la primera vez que vivía fuera de España, completé mis estudios de Periodismo cursando un año en Southampton, Reino Unido, a través del programa Erasmus y fue una de las mejores experiencias de mis años de estudiante, tanto a nivel educativo como personal”, explica Bea, que recuerda aquellos primeros días en un lugar extraño y sin las facilidades de contar con Internet en el móvil como “una aventura que no cambiaría por nada”.

A los 22 años comenzó a trabajar en Málaga, pero este trabajo no le llenaba ni era lo que estaba buscando para su futuro. “Es una pena, pero a mis 27 años tenía más experiencia y formación que la mayoría de mis superiores y aun así no era capaz de encontrar un trabajo acorde, así que decidí hacer lo que muchos de mis amigos habían hecho: dejarlo todo y embarcarme en una nueva experiencia en otro país”.

Y así es como llegó a Canadá, país que ya conocía porque un amigo vivía en Montreal y había tenido la oportunidad de visitarlo. “Se lo propuse a mi pareja y nos pusimos manos a la obra a conseguir un visado –la parte más complicada cuando emigras fuera de Europa– para poder trabajar en Canadá. Dejamos nuestros trabajos, hicimos las maletas y nos plantamos en Toronto con una visa de un año… y ya vamos para cuatro”. No se dejaron atrás a su perro Ketchup, que las acompaña en esta aventura.

La vida de agencia

Desde hace dos años, y tras otras experiencias laborales anteriores, trabaja en el departamento de SEM (Search Engine Marketing) en una agencia de medios que forma parte del grupo Publicis. Allí su trabajo consiste en gestionar y poner en marcha las campañas de publicidad en Google, tanto desde el punto de vista creativo como estratégico y financiero. “Lo que mas me gusta es la vida de agencia, como siempre imaginamos que sería la oficina ideal: comida gratis; siempre hay algún evento que celebrar, como el día de los pancakes; casi todo el mundo es muy joven, soy de las mayores de mi equipo; y hay muy buen ambiente. Además de compañeros también he hecho muy buenos amigos y he conseguido algo que hacia mucho tiempo que no vivía, pasarlo bien en el trabajo”.

El día a día… sin pandemia

En la actualidad, por culpa de la pandemia y las grandes restricciones que se han tomado en ese país, su día a día es muy diferente al de los años anteriores: trabaja desde casa y la vida social es muy limitada. Pero lo normal para ella sería trabajar en la oficina de 9 a 17 horas, con una pausa para comer junto a los compañeros, y un paseo, unas compras o una cervecita al salir… si no hace mucho frío.

El clima es precisamente uno de aspectos que menos le gustan de la ciudad. Aunque cuenta con un verano parecido al del sur de España, que permite ir a la playa, un otoño suave deja paso a un invierno con “nieve hasta las rodillas” y temperaturas que pueden llegar hasta los -20º, a lo que se suman los días cortos.

En Canadá conoce a varios españoles con los que tiene mucho contacto, pero sobre todo cuenta con un grupo de amigos de varias nacionalidades, la mayoría también emigrantes. “Al final hemos formado una pequeña familia, y es una gran apoyo, sobre todo en momentos como este que no hemos podido visitar a las nuestras en tanto tiempo”.

Es precisamente esa multiculturalidad y el respeto y tolerancia de la gente en general lo que más le gusta de Canadá. «Todo el mundo es de todas partes. Es imposible seguir el rastro de los miles de acentos diferentes que escuchas cada día y conoces a personas de todos los rincones del mundo. Gracias a esta diversidad, integrarse siendo inmigrante ha sido mucho más fácil ya que en ningún momento he sentido que se me rechazara por no hablar un perfecto inglés. Es muy fácil sentirse uno más”.

“Por supuesto no es perfecto y todavía hay mucho que mejorar, pero para mí es la principal razón por la que me quedaría por aquí un tiempecito más”. A eso se suman las posibilidades de ascenso y mejora que ofrece el mercado laboral, “la cultura empresarial es mucho más abierta y flexible”.

Vivir lejos de casa

La familia, amigos y… la comida es lo que más echa de menos de Antequera y España. “Aunque gracias a la diversidad cultural, Toronto ofrece la oportunidad de explorar comida de todo el mundo y bares y restaurantes de todo tipo, se echa de menos un típico bar español, con su terracita, sus cañas, sus tapas y sus aceitunas. Todos los años por Navidad le pido a mi madre que me envíe una caja, por desgracia no está permitido enviar jamón, pero nunca faltan unos cuantos de molletes y mantecados”.

De momento, su idea es seguir allí algún tiempo más, sobre todo ahora que cuenta con el visado de Residente Permanente que les permite vivir y trabajar allí el tiempo que quieran.

¿Quedarse en Canadá, seguir recorriendo el mundo o volver a casa? “No sabemos muy bien si el siguiente destino será España u otro país, aunque mi pareja prefiere que sea volver a casa. Lo que sí tenemos claro es que a España, tarde o temprano, volveremos seguro”. 

Canadá es el segundo país más extenso del mundo después de Rusia (ocupa casi la mitad de norteamérica), y también el más septentrional.  Su forma de gobierno es la monarquía parlamentaria federal, siendo Isabel II su Jefa de Estado. Se trata de una nación bilingüe: inglés y francés.

Toronto. Con una población de más de 2,5 millones de personas, Toronto es la ciudad más poblada de Canadá y se le considera la capital económica del país. Es un importante destino para muchos inmigrantes a Canadá, por lo que es única en cuanto a diversidad cultural.