Por el mundo

SOMOS por el mundo: Javi Rubio (Dinamarca)

Iniciamos la sección #SOMOSporelmundo viajando hasta Dinamarca; concretamente a Roskilde, una pequeña ciudad al este del país, a apenas 20 minutos de Copenhague. Allí nos espera Javier Rubio, un antequerano de 25 años que, desde el pasado mes de septiembre, se encuentra realizando un proyecto de voluntariado dentro del Cuerpo Europeo de Solidaridad, incluido en el programa Erasmus+. Allí, Javi se encarga junto a otros voluntarios de diferentes países de regentar un café y organizar conciertos y actividades culturales. 

«Mi proyecto se llama Gimle, una pequeña sala de conciertos con un café y una oficina, en una esquina del centro de la ciudad. Mi día a día es trabajar en el café, pero eso es un poco la excusa para participar en todo lo que es el proyecto, que es mucho más amplio: conciertos en la sala, en el Palacio de Congresos, buscar artistas, streaming«, nos cuenta Javi, que tras formarse como Técnico Superior de Sonido y trabajar como project manager durante año y medio en una importante empresa de sistemas de megafonía, decidió que era el momento de vivir una aventura internacional. 

Dejó el trabajo justo tres días antes del confinamiento, el pasado mes de marzo. Después de estudiar los diferentes proyectos, y sin dejar que la pandemia le frenase, en septiembre aterrizaba en Dinamarca. «Me apetecía salir de España y conocer otra cultura, aprender, mejorar el inglés, conocer a gente joven de otros países y hacer cosas con ellos. Vi este proyecto y me encantó porque todo gira en torno a la música, así que me vine para acá. Y por ahora todo se está cumpliendo», comenta. 

Voluntario del proyecto Gimle, una pequeña sala de conciertos en el centro de Roskilde (Dinamarca) 

Javi vive junto con sus compañeros voluntarios en una casa al lado de un fiordo. «Es increible, vivimos en mitad de la naturaleza, con un jardín enorme», explica. Durante el año son varios los compañeros que van llegando y marchándose, ahora mismo comparte casa y trabajo con una chica de Alemania y dos de Austria, y están esperando la llegada de otra compañera de Estonia. «Tenemos mucha vida social. Aquí en Dinamarca casi todos los jóvenes trabajan como voluntarios, es una sociedad muy interesante, muy cooperativa», dice. 

Además del café, Javi colabora en otros proyectos culturales de la ciudad, conviviendo con otros voluntarios y estudiantes en centros culturales en los que organizan diferentes actividades. Todos los jueves se celebra una International Dinner en la que cada semana cocinan recetas típicas de un país. «Yo quise dedicar mi menú a Antequera. Hice porra, bienmesabe… y croquetas, que les gustan a todo el mundo (risas). De beber, sangría, que es lo que nos piden a los españoles», cuenta. 

Entre el frío y los cinnamon rolls 

Lo que está llevando peor es el frío y la falta de sol, aunque sonríe porque la primavera está a la vuelta de la esquina. «Las estaciones son de película, pero en invierno no ves el sol. Al estar tan al norte de Europa, el sol no sube sino que se queda bajo, hace media elipse, y a las cuatro de la tarde ya se ha ido. La luz no es cálida, es como blanca, aquí en los supermercados venden vitamina D y la vida se disfruta dentro de las casas», comenta. 

Eso sí, ese pequeño inconveniente se compensa con la confitería danesa. «Estoy enamorado de los cinnamon rolls, unos rollos dulces de canela típicos de Dinamarca. La confitería danesa me encanta, y las galletitas de las latas de la costura… pero las buenas. En Navidad hice galletas porque es una tradición hacerlas con tu familia», cuenta. 

Del idioma… ni hablamos. «El danés es imposible para mí. Lo intento, tengo clases todas las semanas con una nativa, pero no puedo. ¡Hacen gestos con la boca que yo nunca he hecho! Me comunico en inglés, aquí todo el mundo tiene un nivel de inglés impresionante», explica. Y es que el sistema educativo de Dinamarca le ha llamado mucho la atención: «Es brutal, la universidad es completamente gratuita y los jóvenes que terminan la educación obligatoria pueden experimentar durante dos años aprendiendo cerámica, artesanía, baile, teatro… hasta decidir qué quieren estudiar. Son muy creativos y no tienen prisa, es una sociedad que a calidad de vida, prestaciones sociales y salarios… es muy difícil ganarles. Ahora está todo cerrado por el COVID y el Gobierno cubre el 75 por ciento de los salarios, las PCR son gratuitas y no hay prohibiciones, sino recomendaciones». 

Tocar con una banda, patinar en el mar 

El tiempo libre lo sigue dedicando a la música. Javi es batería de la banda antequerana Plastic Woods, pero durante su estancia en Dinamarca ha formado un nuevo grupo con una chica y dos chicos daneses y un argentino. También le gusta escaparse a Copenhague a pasear en bicicleta y vivir nuevas experiencias, como patinar sobre hielo en el mar congelado. «Cada día es una aventura», dice. 

Una aventura que terminará en septiembre, cuando vuelva a Antequera a volcar toda esa experiencia en sus proyectos con La Cara B, con quienes organizó en Navidad el Festival El Hoyo que se celebró en la Casa de la Cultura. Ahora busca a su sustituto en Roskilde, porque le encantaría que quien ocupara su lugar en el proyecto danés fuera un o una antequerana. ¿Quién se atreve? ¿Un nuevo #SOMOSporelmundo

¿Quieres vivir la experiencia de Javi en Dinamarca? El proyecto Gimle está buscando el próximo voluntario español. Si quieres vivir la experiencia puedes contactar con Javi Rubio por correo electrónico: javiertecsound@gmail.com