Por el mundo

SOMOS por el mundo: Rafael Moreno. Alabama (Estados Unidos)

Cuando solo tenía 18 años la vida de Rafael Moreno de la Linde dio un giro de 180º. Jugador de la cantera del Antequera Club de Fútbol y finalizado el Bachillerato en La Salle Virlecha, hizo las maletas y se lanzó a realizar sus estudios universitarios a Estados Unidos, donde también seguiría jugando al fútbol. Ahora, estudia Ingeniería Química en la Universidad de Alabama, formando también parte de su equipo. 

“Mi padre se enteró de la oportunidad de tener una beca en Estados Unidos jugando al fútbol, la debatimos y decidimos que podría ser una buena oportunidad”. Y de este momento hace ya cuatro años. “Fue una decisión dura y atrevida, pero creo que ha salido muy bien”, nos dice.  

Y es que Rafa Moreno de la Linde, a sus 21 años, ya lleva cuatro fuera de Antequera: uno en West Virginia y los otros tres en Alabama. Con 18 años, este jugador del Antequera CF dejó el fútbol español para irse al Davis & Elkins de West Virgina y, posteriormente, tras una buena temporada, se transfirió a su actual universidad por temas académicos. Hoy, compagina el tercer año de Ingeniería Química, la carrera que siempre quiso estudiar, con el fútbol, ya que juega en el equipo de la universidad: The University of Alabama. “En Estados Unidos no hay clubs de fútbol, por lo que las ligas universitarias se consideran la categoría inmediatamente inferior a la MLS y USL”. 

“Nunca me imaginé que iba a terminar jugando y estudiando en Estados Unidos”, nos dice este ex alumno de San Francisco Javier – La Salle y La Salle Virlecha, que recuerda con mucho cariño su paso por estos centros educativos, así como al Antequera CF, en cuya última temporada consiguieron ascender a la máxima categoría juvenil: la División de Honor.  

Sin embargo, esta apuesta por compaginar sus estudios universitarios con una carrera deportiva semi profesional requiere de mucho compromiso y esfuerzo, y de sacar tiempo libre donde no lo hay. Y es que su día a día lo ocupan los entrenamientos y las clases. Entrenan cinco días a la semana desde las 7 de la mañana, y los otros dos días desde las 6 de la mañana para hacer también sesión de gimnasio –los entrenamientos son matutinos para poder compaginar las clases–. A eso se suman las sesiones de vídeo para analizar al rival más los dos partidos semanales que se disputan, que son los viernes y los domingos. Y así de agosto a diciembre, ya que de enero a abril los partidos son amistosos.  

“No es nada fácil estudiar una ingeniería y jugar al fútbol semi profesionalmente en ningún sitio del mundo, pero en Estados Unidos te lo ponen un poco más fácil”, asegura, y es que en ese país se valora mucho el talento deportivo.  

Un cambio a lo grande 

Para cualquier joven, finalizar el Bachillerato y comenzar una carrera universitaria ya es un gran cambio, pero si además lo haces a miles de kilómetros de casa, la brecha es aún mayor.  

El idioma y la diferencia cultural han sido dos de los principales escollos. “Hay un sinfín de situaciones y eventos que nunca se hacen en España y viceversa, hay que saber adaptarse a ellos rápidamente”, cuenta, a la vez que recuerda cuando le visitaron sus padres y su madre quiso dar dos besos a uno de sus mejores amigos al conocerlo, «cosa que nunca se hace aquí. Fue una situación muy incómoda pero a la vez graciosa al ver la reacción de mi madre y mi amigo. A eso me refiero con las diferencias culturales», nos cuenta. 

“Cuando tienes 18 años no sabes realmente a lo que te enfrentas. Cuando vives fuera, tienes muchos bajones y hay que saber llevarlos”.  A ello le han ayudado también sus compañeros, como un jugador brasileño con el que compartió piso al principio y que tenía las mismas necesidades de adaptación que él, o los dos jugadores españoles que había en el equipo, Pablo Salvador y Carlos Cruza, los dos madrileños. “Es muy importante apoyarse entre amigos en estas circunstancias”, afirma.  

Actualmente sigue teniendo mucho contacto con españoles, ya que vive con un estudiante madrileño de Ingeniería Aeroespacial, y el equipo femenino cuenta con dos jugadoras catalanas. Además de contar en la universidad con otra tenista de Asturias.  

“Al fin y al cabo estoy viviendo una vida universitaria como cualquier otro amigo mío en España. Vivir fuera de tu casa y estudiar te ayuda a madurar y, poco a poco, dejar de depender de tu familia”, explica. 

Continuar estudiando 

“Echaba mucho más de menos España en mis primeros años, pero puedo decir que he conseguido adaptarme muy bien después de 4 años”, nos dice. Y parece que aún le queda algún tiempo fuera de España, ya que sus planes más inmediatos pasan por acabar la carrera y hacer un máster, aunque aún no ha decidido dónde lo cursará. “Me gustaría compaginar el máster con el fútbol, pero me temo que va a ser complicado”, lamenta, a la vez que ensalza las oportunidades laborales y económicas que hay en Estados Unidos, especialmente en el sector que está estudiando.  

Y aunque volver a casa siempre es una alegría para él, sobre todo por poder volver a ver a su familia y amigos, y reencontrarse con la gastronomía española; asegura que vivir fuera es una experiencia increíble y anima a quien se lo esté planteando a que lo haga. “Te ayuda a tener más perspectiva en todo tipo de asuntos, conoces gente de todos los países y culturas. Siempre tienes la opción de volver a casa”. 

Estados Unidos es el tercer país del mundo en área total y en población, contando con más de 334 millones de habitantes. Es una de las naciones con más diversidad de etnias y culturas, al acoger mucha inmigración  a gran escala. Está considerado como la mayor superpotencia internacional. 

Alabama. Es uno de los 50 estados de los Estados Unidos de América. Su universidad pública es la más antigua de Alabama, fundándose en 1831, y la más grande en número de alumnos matriculados. Según su página web, «su misión es promover la condición intelectual y social de los pueblos del estado a través de programas de calidad de enseñanza, investigación y servicio».