Pinceladas

Teatro Salón Rodas

Era la madrugada del 26 al 27 de enero de 1954 cuando ardía el Teatro Salón Rodas hasta quedar totalmente destruido. Al parecer, el fuego se inició en la cabina de máquinas, probablemente por un cortocircuito, y arrasó un lugar que estaba hecho en su mayoría de madera. La última película que se proyectó fue Tres Hombres Malos. Pero no solo vamos a hablar de su final, también de los inicios de este lugar emblemático de Antequera.

En la Antequera de 1885, los amantes del teatro solo tenían dos lugares donde desarrollar esta afición: el llamado “Teatro Principal”, teatrito que dejaba mucho que desear, por dentro y por fuera, ubicado en un corralón de la calle Toronjo, y un teatro al aire libre de verano, situado frente a la Plaza de Toros. Es por ello  que el entonces alcalde, Don Francisco Guerrero Muñoz, manifestó a la prensa en 1886 su interés en hacer un teatro digno de la ciudad de Antequera e inició la formación de una sociedad por acciones para construirlo, pero este proyecto no cuajó.

En 1889 el teatro de verano que estaba frente a la Plaza de Toros, “donde por tres perrillas se disfrutaba de obras populares” ardió por culpa de los quinqués de petróleo del propio teatro, lo que sirvió para que su dueño, Agustín Jaramillo, decidiera construir un teatro nuevo, al aire libre, en la calle Mesones. 

Al poco tiempo de iniciarse la obras, no sabemos por qué razón, lo adquirió el General Fernandez de Rodas que quiso hacerlo cubierto, dándole el empaque propio de un teatro en condiciones, con asientos o “localidades” fijas y gradas. Colaboraron en el proyecto Don Enrique León Nieto y sus hijos. Así, en noviembre de 1890 nació el Teatro Salón Rodas, que llevó en un principio el modesto nombre de Salón de Espectáculos.

La primera representación que se hizo en el Salón Teatro Rodas fue Don Juan Tenorio. El alumbrado de acetileno producido por un motor de gasolina no funcionó muy fino el día del estreno, y la obra hubo de interrumpirse varias veces; con todo, el publico salió contento y orgulloso de que Antequera tuviera un “teatro” como aquel.

Por el Rodas pasaron todo tipo de variedades, compañías de teatro, incluso actuaciones ecuestres para lo que había que adaptar el escenario a estos eventos. También zarzuela, como la empresa Terriza de gran renombre. Entre los nombre propios tenemos a Toni Grice, el payaso inglés; la gran Loreto Prados interpretando con Enrique Chicote Gente Menuda; Matilde Rodríguez, dama reconocida del teatro español de la compañía de Victorino Tamayo; Rafael Guzmán, Paco Fuentes, Carmen La Cobeña, abuela de nuestro actual director Jaime de Armiñán, Onofrof el mago “el más celebrado y discutido por sus asombrosos experimentos en los principales teatros del mundo”, Sanz el ventrílocuo con su famoso muñeco Frey Volt, el graciosísimo Juan Espantaleón, la diva Balbina Valverde…  Sin duda pasó lo mejor de Andalucía y España. Era la época de esplendor del teatro, los abonos se hacían por diez funciones y duraban hasta más de un mes.

Pero además de ser un gran teatro, su espacio se empleó para otros usos. Allí se hacían bailes por el carnaval con concursos de máscaras y comparsas. Las voces literarias de los antequeranos sonaron en su escenario, así como actos políticos. El ayuntamiento dio a la calle Mesones, y al cine, el nombre de Salón Rodas. Más tarde, Don Luis Leria, sobrino de Rodas, le haría al teatro algunas reformas e instalaría en él un proyector para utilizarlo como cine. Era el año 1910. A partir de aquí hay otra historia.

Más y mejor: El Sol de Antequera, 26 de agosto de 1942.

Fotos del incendio: Cedidas a Manuel Rodríguez por Antonia Mari Molina.

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