Referentes

Tras la cámara de Raúl Pérez

Le teníamos ganas. Para nosotros siempre ha sido un Referente con mayúsculas, y por eso fue el primero al que llamamos el día que decidimos crear una revista. Raúl Pérez (Antequera, 6 de enero de 1979) es un tipo sencillo, generoso, de esas –pocas– personas con las que todo es muy fácil; y a la vez es un fotógrafo impresionante, diferente, tremendamente humano, capaz de hacer magia donde otros solo ven una simple fotografía. Por eso es nuestro mayor tesoro, la firma de nuestras portadas, y por eso es uno de los artistas elegidos para inaugurar el nuevo Museo de los Dólmenes con la muestra Las cosas del campo. La energía artística del misterio del paisaje. Comisariada por Félix Jiménez Zurita, la exposición hace referencia a la reconocida obra de José Antonio Muñoz Rojas. Junto a un retrato obra de Cristóbal Toral, una escultura de Jesús Martínez Labrador y un vídeo de Ignacio Sánchez Corbacho, las fotografías de Raúl completan una mirada hacia las tierras que inspiraron al ilustre poeta antequerano. 

Raúl Pérez

¿Cómo se fotografía un libro de hace 70 años? 

Hace 40 años el propio Muñoz Rojas ya hablaba de lo mucho que había cambiado el campo respecto a cuando escribió el libro hace otros 35 años antes… sí que ha cambiado, y tanto, pero la esencia de las cosas a las que él hace referencia en el libro no tanto. Se han perdido cultivos, aperos, muchos términos, dichos, pero los ciclos siguen siendo los mismos y la vida en el campo se sigue rigiendo por los mismos tiempos. El polen, las golondrinas, los vencejos… anuncian la llegada de la primavera, y me he apoyado en eso para intentar hacerlo más atemporal, sin olvidar que son fotografías contemporáneas. Es importante además que todas las fotos están hechas en las tierras que le inspiraron: El Torcal y la Vega antequerana. 

¿Cómo explicarías la exposición? 

La exposición se divide en dos partes: una es la pared mural y la otra son los tótem. La pared mural tiene su propio discurso, básicamente son paisajes en los que, en cada uno de ellos, la mano del hombre es fundamental. El ser humano no aparece en ninguna foto, pero sí su influencia sobre el paisaje. Luego los tótem, como son columnas de cuatro lados, cada lado representa una estación del año. Viéndolos todos con la misma orientación, todas las fotos pertenecen a una misma estación. Son diferentes momentos que inspiran el libro porque hablan de las gayombas, los campos segados de trigo, los tonos cálidos del otoño… aparece un caballo que es un animal muy importante para Muñoz Rojas, un vencejo, polen en el aire en suspensión… son diferentes imágenes relacionadas con el libro y con las estaciones. 

¿Qué crees que pensaría el poeta de esta exposición? 

Creo que sería quien mejor la entendería, porque hay que conocer el libro y cómo lo escribe Muñoz Rojas. Esta obra posee una riqueza lingüística de la vida rural impresionante pero el poeta lo escribe sencillo, sin adornos gratuitos o artificiales. Algo así he intentado hacer con estas fotografías, no he pretendido retratar el campo en su máximo esplendor visual, que es lo que se suele hacer demasiado a menudo en la fotografía de paisaje, perseguía algo más poético y sencillo. Las cosas en esencia no necesitan aderezos. 

Raúl Pérez

Una exposición que se sale bastante de tu estilo, más cercano al fotoperiodismo. ¿Cómo habrías tratado el tema desde esa otra perspectiva en lugar de una tan poética? 

Hubiese chocado mucho con lo que es el libro porque en Las cosas del campo, aunque las personas son importantes, no es un libro que contenga crítica social. Hoy en día hablar del campo para mí sería hablar de las injusticias del sector primario, de la despoblación del medio rural, del cambio climático… pero eso no sería basarme en el libro, sino en cómo veo yo el campo actualmente. 

Habrá sido difícil no llevártela a tu terreno, en el que la presencia de la figura humana es prácticamente innegociable… 

Evidentemente la figura humana no podía tener el protagonismo en este trabajo, el eje del libro no es social aunque en algunas sí aparecen individuos de forma más bien impersonal. Tenía que contar más de la acción humana que representar a personajes que apenas ya existen, mostrar sus huellas y su presencia sin estar. Sin embargo en mi esencia fotográfica sí que tiene que haber personas. Ha sido un reto, porque yo empecé haciendo naturaleza hace veintitantos años pero en cuanto descubrí la fotografía social perdí el interés en el paisaje a nivel fotográfico tal y como suele hacerse en la fotografía de naturaleza. 

«HOY EN DÍA HABLAR DEL CAMPO PARA MÍ SERÍA HABLAR DE LAS INJUSTICIAS DEL SECTOR PRIMARIO» 

¿Dónde te sientes más cómodo a la hora de trabajar? 

Me siento más cómodo en el reportaje, en estar en Semana Santa metido ahí con todos los hermanacos, que en las sesiones de editorial. A nivel creativo, en el documental estás supeditado a cómo se desarrollan los acontecimientos sin interferir, no controlas nada de lo que sucede; por tanto, si detrás de un trabajo fotográfico hay un conocimiento previo del tema se pueden conseguir más fácilmente buenos y originales resultados, menos superficiales, claro. Te pongo como ejemplo un tema que me interesa mucho, los artistas de circo contemporáneo. Si un día vas a hacer fotos al Circo de Sol seguro que consigues fotos muy bonitas pero no estarías hablando de los artistas sino del espectáculo, a mí me interesan más las personas que lo hacen y sus rutinas, su cotidianidad, todo lo que hay detrás del espectáculo en sí y sobre todo el lado más humano. He tenido la suerte de conocer mucha gente de este mundo, tener buenas amistades en ese ámbito… son personas de mentes super sanas, deportistas, luchadores, creativos, apasionados de lo suyo, personas muy interesantes de conocer y de fotografiar para mí. 

Digamos que una foto la puede hacer cualquiera, pero tu trabajo no es solo eso, sino llegar a transmitir todo lo que hay detrás de una imagen… 

Existen dos vertientes: la del encargo que te hacen para transmitir lo que el cliente necesita, para lo cual, en la inmensa mayoría de los casos, hace falta tener conocimiento técnico y experiencia. Y la rama más personal en la que intento transmitir determinados puntos de vista de forma libre y sin mucha pretensión, la verdad. Intento ser lo más objetivo posible y profundizar tanto como me sea posible en los temas que pueda hacer por voluntad propia. 

Buscas la objetividad, pero no hay nada más subjetivo que una cámara de fotos. Una foto es justamente la mirada del fotógrafo. 

Totalmente, la visión del fotógrafo es fundamental pero los mensajes que se dan pueden ser más fieles a la realidad o menos. Si haces 15 fotos de basura en una ciudad, estás exagerando que es una ciudad sucia. La basura está ahí, pero no toda la ciudad está así. El trabajo del fotógrafo es muy subjetivo pero se puede ser más o menos objetivo según la intencionalidad y se puede ser más o menos superficial según la sensibilidad y el grado de conocimiento del tema retratado. 

Raúl Pérez

Llevamos un buen rato hablando y aún no te has referido a la técnica, al manejo de la cámara. ¿Cuánto tiene de importante? 

La técnica es muy importante, es una herramienta de expresión y sirve para poder fotografiar una misma situación de distintas maneras, pero creo que no es la clave. Para mí fueron muy importantes los dos años que pasé en la Escuela de Artes de San Telmo, porque cuando entré ya dominaba la técnica y me pude centrar en otras cosas como el lenguaje fotográfico, que es una parte que se suele olvidar de la fotografía. Es el mensaje que das con una foto. Yo llegué sabiendo manejar muy bien la cámara, pero me enseñaron lo que significaba realmente la fotografía. 

Ahora todos llevamos una cámara en el bolsillo y cualquiera puede hacer una buena foto. ¿Cuál es el factor diferencial entre tú y yo? 

El día que inventen una guitarra –si no se ha inventado ya– que se toque muy fácil, habrá un montón de gente que toque la guitarra, pero esa guitarra fácil. Ahora, tener una carrera como músico es otra cosa muy diferente. En la fotografía pasa igual, si eres aficionado y tiras muchas fotos al año, si no te salen unas cuantas buenas… Pero tener un discurso, un trabajo serio a nivel artístico y a nivel profesional, que te encarguen cualquier tipo de trabajo y lo sepas resolver… eso ya es profesión, y para ser profesional hay que estudiar mucho y dedicar mucho tiempo y mucha inversión. 

«MUCHOS FILTROS, EFECTOS, PALETAS DE COLOR… SON MODAS PASAJERAS Y, CUANDO PASEN, TE VAN A CHIRRIAR» 

¿Y se puede vivir hoy en día de hacer fotos? 

Son momentos difíciles para la fotografía, podemos decir que es una profesión que tiene un riesgo bastante serio. La democratización de la fotografía tiene cosas positivas, está bien que todo el mundo pueda tener fotos sin necesidad de recurrir a un profesional, claro, y en otro sentido la fotografía puede ser incluso la puerta de entrada a otras inquietudes artísticas o culturales. Por otro lado es cierto que la profesión está mermando. El arma del profesional es la calidad y seguridad pero en tiempos de crisis se suelen sacrificar a favor de la gratuidad. Es una profesión que lo está pasando mal, como tantas otras, por motivos diversos. 

 Raúl Pérez ha realizado varias exposiciones en la galería Casaborne, participando en ferias como ARCO o Maco México, la feria de arte contemporáneo más importante de Latinoamérica. En 2008 fue incluido en el catálogo Arte desde Andalucía para el siglo XXI, escrito por el reconocido crítico de arte Iván de la Torre Amerighi y editado por la Consejería de Cultura, como uno de los artistas jóvenes con más proyección de Andalucía. 

Sin embargo vivimos en un mundo cada vez más visual, donde el poder de la imagen es cada vez mayor… 

Sí, lo que pasa es que la manera de consumir esas imágenes quizá no sea positiva. Por un lado, se busca una inmediatez que hace que nos quedemos con lo superfluo en muchos casos; y por otro, se ha convertido en algo masivo. Hace un tiempo que ya se dijo que cuantas más fotografías poseas menor es el valor de cada una de ellas. Comparto esas ideas y al mismo tiempo entiendo que la gente quiera tener recuerdos gráficos de todo lo que es su vida. Hay una diferencia lógica entre la fotografía que la gente hace normalmente, sea con móviles o cámaras, para redes o solo para ellos, y el trabajo meditado a conciencia, artístico o no, que desarrollan los artistas y profesionales… son cosas distintas y totalmente compatibles. 

Raúl Pérez

¿Y qué me dices de la edición? 

Mis fotos siempre tienen algo de edición para dar mayor calidad a la imagen, lo que pasa es que en el resultado final no se aprecia una estética a la moda, sino algo neutro. Muchos filtros, efectos, paletas de color… son modas pasajeras y, cuando pasen, te van a chirriar. 

¿Odio eterno a los filtros de Instagram? 

El caso es que un filtro, como cualquier forma de edición de una fotografía, es un recurso creativo, artístico… si se hace sin ton ni son es más difícil acertar en el resultado que si se hace con conocimientos de arte. Tengo un compañero de profesión que solía decir: “si tus fotos no valen un duro pásalas a blanco y negro”. Lógicamente es una broma, pero encierra más de una verdad en ella. El blanco y negro es otro “filtro”, otra forma tan válida, justificada, interesante… de alterar una imagen si se hace con conciencia, claro. 

Eres el autor de las fotos de portada de SOMOS Magazine. Cada mes regalas una obra de arte a nuestros lectores, y eso es algo de lo que estamos muy orgullosos. 

A mí me encantó que me lo propusierais, me pareció un proyecto muy interesante y además nos une una buena amistad. Siempre me lo habéis puesto fácil a la hora de producir las fotos, de desarrollar la idea, trabajarla, realizarla… 

¿Cuál es tu portada favorita? 

Me gustó mucho, por ejemplo, la que hicimos este Carnaval por el buen rato que echamos con todos esos personajes. También me gustó mucho el resultado de El Efebo, la de Júlbez Urrutia… y fue muy importante por todo lo que conllevó la portada de las mascarillas solidarias que hicimos durante el confinamiento. En realidad todas tienen un momento, una anécdota graciosa que contar. 

Ha trabajado como fotoperiodista para varias agencias internacionales de prensa, cubriendo actos de la Casa Real, conciertos, estrenos de cine, partidos de fútbol de Primera División y UEFA Champions League, o la Madrid Fashion Week. Además es especialista en fotos de producto, bodas, comuniones y presentaciones sociales. 

Y ahora te ha tocado a ti. Te hemos liado para hacerte un autorretrato, algo que nunca te habíamos visto. 

Sí, se puede decir que no he trabajado nada el autorretrato y al proponérmelo no sabía muy bien cómo hacerlo sin que se me viera mucho (risas). 

Volviendo a lo que hablábamos de transmitir una esencia, ¿has logrado transmitir la tuya propia con esta portada? 

Bueno, si hubiese que buscar una foto que me represente tendría que ser una foto trabajando, pero no tengo ninguna que sea digna de una portada. Entonces, a la hora de fotografiarme he usado el cacharreo un poco como escudo. Me he escudado en mis herramientas de trabajo y me han servido para hacer lo que realmente hago, que es esconderme un poco detrás de la cámara. 

La verdad es que apenas te imaginamos sin ella, se ha convertido en parte de tu esencia. 

Digamos que mi mundo está dentro de la fotografía. Aunque no lleve la cámara, la mirada de fotógrafo no me la quito en ningún momento, es mi forma de ver el mundo. Puedo ver el mundo en gran angular, con teleobjetivo, con macro… intento ver el mundo con diferentes ópticas. 

Y a nosotros nos encanta verlo a través de ti y de tu objetivo. ¡Es un verdadero privilegio tener al mejor en nuestro equipo!