Cómic

WARRIOR NUN AREALA: El tortuoso camino de Taiwan a Antequera

Por Enrique Machuca 
(Antequera, 1970) Comiquero. 
Glotón audiovisual. Podcasteo en Sala de Peligro y me encanta 
divulgar en el campo del cómic.
 Soy @yodigono en Twitter.

Ben Dunn es un norteamericano que nació en Taiwan en 1964. En China y Taiwan al cómic se le llama manhua (boceto espontáneo), y manhuas fueron los primeros tebeos que el joven Dunn leyó junto a los Superman, Spiderman y resto de personajes yanquis que los taiwaneses importaban. En los setenta la familia de Dunn se establece en Texas y, católicos como eran, lo inscriben en un colegio marianista del que guarda un excelente recuerdo y del que salió con su fe fortalecida.

Demos un salto a los 90. Las nuevas generaciones de dibujantes americanos han crecido, como Dunn, rodeados de personajes autóctonos y expuestos al anime y al manga japoneses. Esa mezcla da lugar a un nuevo estilo artístico, ingeniosamente (o no) bautizado como amerimanga que unía el inconfundible estilo artístico japonés con la más directa narrativa americana. Además, muchos de estos autores renuncian a trabajar con las grandes empresas (Marvel y DC) para fundar sus propias empresas editoriales.

Y ahí, en ese meollo, tenemos al Ben Dunn de 1994, publicando en su editorial Antarctic Press su amerimanga Warrior Nun Areala, es decir, la Monja Guerrera Areala, un amerimanga en el que el católico Dunn convierte a los curas y monjas con las que se crió en cazadores de demonios expertos en artes marciales y técnicas ninja. Les doy unos segundos para que paladeen el concepto.

En el universo creado por Dunn, el Vaticano ha mantenido desde 1066 una orden secreta de monjas guerreras y sacerdotes magos para luchar contra el Mal que asola al Mundo, unas monjas, todo hay que decirlo, con unos hábitos bastante… sexis, por decirlo de alguna manera, y que ha sido uno de los puntos que se le ha criticado al personaje. No ha sido el único.


Pensemos que la sociedad americana es muy religiosa y que sus obras de ficción populares pocas veces tratan el tema para no herir susceptibilidades. Warrior Nun Areala es de las pocas series con un trasfondo religioso claro, lo que ha provocado multitud de reacciones: los que alaban su retrato del catolicismo, los que lo ven poco respetuoso y los que piensan que es una apología de la religión católica.

La serie, que se publicó entre 1994 y 2002, y que solo ha visto en español sus tres primeros números, no va a pasar a la historia del medio por su calidad. Más conocida y longeva es otra serie de Dunn, Ninja High School (Instituto Ninja) y, sobre todo, sus libros para aprender a dibujar manga, que sí han sido profusamente editados en castellano.

El proyecto de convertir Warrior Nun en película o serie llevaba más de 20 años rondando las productoras. Es el sueño de todo autor de cómic hoy en día, porque te resuelve económicamente media vida, pero en el caso de Dunn la oportunidad se resistía, hasta que Netflix, siempre necesitada de nuevos productos, ha puesto el dinero en la mesa y ha elegido la barroca Antequera como escenario de parte de la serie que, seguramente, tendrá poco del cómic original y mucho de dramedia psicotrónica para adolescentes estilo de la casa. Pronto podremos comprobarlo.

 

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